Domingo 30 de agosto 2026

30.9.12 Chaparina: violencia impune


  • por

172 vistas

Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuacin, perpetrados con la intencin de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, tnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesin grave a la integridad fsica o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por fuerza de nios del grupo a otro grupo. (Declaracin de Naciones Unidas)

A un ao de Chaparina -25 de septiembre 2011-  la memoria recobra el mismo dolor y espanto recordando la represin genocida aplicada a hombres, mujeres, personas de la tercera edad, nias y nios del Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS).
Caminaban en su VIII Marcha en defensa de su hbitat en medio de la selva, la flora y la fauna vivas en ese escenario,  desde el pleistoceno, hace ms de un milln de aos. El TIPNIS provee a los miembros del gran reino animal, en Bolivia: oxigeno, rgimen fluvial  y pluvial y cursos de agua imprescindibles para vivir.

La VIII Marcha pretenda impedir an pretende- que el presidente del Estado Plurificciones, Evo Morales, hiera esa riqueza natural milenaria y generosa, hasta matarla, con una carretera cocalera. Es decir, expandir la frontera agrcola de la coca, consolidar la capitalista e ilegal economa poltica de la cocana y la esfera de su circulacin, va el criminal circuito del narcotrfico.

En el abismo de la intolerancia donde se trituran la democracia, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos, la memoria permanece intacta e indignada ante la impunidad de entonces y la de hoy. Permanece imbatible frente a los Pilatos que se lavan las manos con cara de yo no fui, mientras la justicia es una invitada de piedra porque  duerme el horror de los injustos.

Aquel 25 de septiembre pasado, el pueblo indgena fue sorprendido a mansalva mientras tomaban un descanso reparador tras agotadoras caminatas rumbo a la sede de Gobierno, distante a 500 Km. Cmo olvidar a nias y nios llorado y corriendo  hacia la espesura del bosque, con el terror en los ojos, mientras miraban a sus padres apaleados y huan de las represivas manos policacas que queran cazarlos como trofeos de guerra, para trasladarlos a otro lugar!  Esa vil maniobra corresponde al inciso e) de la Naciones Unidas: sobre genocidio: Traslado por fuerza de nios del grupo a otro grupo.

La violencia como forma de accin poltica impune lleva inevitablemente a formas de totalitarismo. Aqu se presenta como izquierda antidemocrtica siempre- con cartula de socialismo del siglo XXI,  o Estado Plurificciones, ms que plurinacional, pues reprime a unos, como a los indgenas del Oriente de Bolivia, los divide a punta de prebendas y les mella la dignidad, los reprime y maltrata, pero premia con creces a sus afines.

Nunca dejaremos de recordar a Miriam Yubanor maniatada por la espalda y con cinta adhesiva en la boca, arrastrada por el campo como presa de caza. Tampoco olvidamos a Fernando Vargas con las marcas de los golpes recibidos; a Celso Padilla y a otros arrastrados a campo traviesa como animales. A los estoicos dirigentes Adolfo Chvez, Justa Cabrera, Bertha Bejarano, Marcial Fabricano, Pedro Nuni, Lzaro Tacoo y a todas las vctimas, unas mortales y otras marcadas de por vida. Como Nazareth Flores, que abort durante esa marcha, tras la huda que destroz sus entraas. se hijo nonato, le da coraje para seguir luchando por su territorio, su vida, el derecho a pensar diferente y a exigir justicia.

Todas esas acciones estn penadas por la declaracin de Naciones Unidas sobre genocidio: b) Lesin grave a la integridad fsica o mental de los miembros del grupo; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo.

Que el oficialismo niegue su responsabilidad en la represin genocida en Chaparina, indigna y llama al repudio colectivo sin indulto contra sus autores. Hoy nadie duda que aquella violenta intervencin fue una decisin poltica del ms alto rango gubernamental.  En primer lugar, el doble presidente Evo Morales: de los cocaleros que producen la materia prima de la cocana, y de la ex Republica de Bolivia. Aqu nadie mueve un dedo sin consentimiento de Morales que controla absolutamente todos los poderes.

En Chaparina NO HUBO ruptura de la cadena de mando como pretenden hacer creer a Bolivia y al mundo, y como impdicamente asever Morales ante Naciones Unidas, la semana pasada, descargando toda la culpa de esa accin en las filas policiales. Sin embargo, el jefe de aquella operacin, es hoy Comandante Nacional de la Polica. Ese ttulo es el pago a sus abyectos servicios.

Sin embargo,  no somos idiotas, les recordamos una vez ms: la decisin la tom el jefazo que se dice indgena, la secundaron y aprobaron el Vice, altos mandos militares y policiales, algunos ms,  entre ellos el ministro de gobierno de entonces, Sacha Llorenti  quien dio la orden a otro, ste a otro, hasta llegar al mando policial.  

Nada qued al azar, pues das antes de la intervencin les haban restringido a los marchistas el  acceso a provisin de medicina, alimentos y agua: inciso c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial. En la zona ya estaban instalados camiones, buses y aviones Hrcules de la Fuerza Area, para trasladar  a las y los detenidos hasta La Paz.  Y ahora dice Morales que l fue sorprendido! Su cinismo hiere la inteligencia.

Esa fue la cadena de mando que, tras un ao, goza de absoluta impunidad! Con ella se cubre con un manto impenetrable a quienes concibieron la represin, como autores intelectuales, Morales entre ellos, hasta quienes la ejecutaron, como autores materiales, la polica!

El resultado es el mismo: el impulso de dominar y castigar, a costa de  sus propias vidas,  a los indgenas de Tierras Bajas,  que se oponen a la carretera cocalera que destruir el TIPNIS. Por eso se protegen unos a otros, y LLorenti, de triste recuerdo, es designado embajador ante Naciones Unidas como premio a la impunidad.

El ex defensor del Pueblo, Waldo Albarracn, lament a un ao de los hechos de Chaparina que no se haya hallado a los responsables de la agresin. Afirm que el pas va en contra ruta, en lugar de sancionar a los responsables se los premia. Porque las vctimas no tienen la posibilidad de encontrar justicia, desde la propia Fiscala se generan los mecanismos de impunidad, a tal extremo que el principal responsable de estos hechos en lugar de ser accionado legalmente, de estar bajo un proceso, ms bien ha sido condecorado y premiado.

Donde no hay justicia y la impunidad se premia, hay dictadura. La misma que en Bolivia avanza  a paso firme, a costa de la convivencia democrtica y de los Derechos Humanos. Donde no hay justicia, es peligroso tener razn, deca el escritor espaol Francisco de Quevedo (1580- 1645). Hoy su sentencia sigue vigente porque en Chaparina hubo violencia genocida, como apunta la Declaracin de Naciones Unidas y a un ao,  la in-justicia protege a los genocidas