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Vuelvo a escribir con un ttulo que nada tiene que ver con la chispeante pelcula del mismo nombre y su clebres actores y actrices. Algo con el libro La gran estafa que habla del fracaso de las utopas comunistas en Amrica Latina, y nada con la gran estafa, segn algunos analistas, de los libros de autoayuda.
La estafa que hoy me interpela, luego de otro aniversario de la Patria, es el discurso de un doble mandatario: Evo Morales, presidente de Bolivia y de los cocaleros que cultivan hoja de coca, materia prima de la cocana. En esa doble condicin, el pasado 6 de agosto hilvan el pas de sus plurificciones hasta el ao 2025, dando por sentado que ir a una re-reeleccin inconstitucional en 2014: fue electo la primera vez en 2005 y la segunda en 2009. La Constitucin permite solo un reeleccin.
El discurso fue otra gran estafa, antes que un informe sobre el estado de la Nacin, que Morales nunca ha dado en sus 6 aos de gobierno. Asumi como siempre el papel de vctima, ahto de historia colonial: los invasores llegaron a estas tierras donde reinaba el amor y la tolerancia, a la que los espaoles trajeron la divisin, el odio, el racismo. Esa historia la sabemos cruel, s, pero antes de la conquista aqu no reinaban ni amor ni tolerancia, pues el Imperio Incaico, como todo imperio poltico-territorial expansivo, impona sus dominios a sangre y fuego. Morales se resiste a dejar atrs la historia negra de la conquista, para dar paso al presente y el futuro, sin desterrarla, claro, porque es parte de lo nuestro. Sin embargo, s nos ha desterrado del censo 2012 a las mestizas y los mestizos de Bolivia.
Lo real es que tras 187 aos de independencia del colonialismo espaol, seguimos dominados por caudillos autoritarios, mesinicos, autcratas, prorroguitas con nfulas totalitarias, como corresponde. Esas taras s pueden matar a la Bolivia democrtica, que no la mat ni la derecha ni el neoliberalismo, pero hoy Morales hiere de muerte con el socialismo chavista del siglo XXI, izquierdista-estalinista, jacobino, impostor y demagogo.
La corrupcin y el narcotrfico -cuya materia prima la producen sus afiliados cocaleros- fueron el mayor hallazgo de su discurso, y aunque les dedic poco tiempo, los calific como los principales problemas de su gobierno. Tambin lo son para 70 % de la poblacin, segn encuestas.
La hidalgua de hombre de Estado que nunca ha sido, le impide a Morales ir al meollo del asunto: la corrupcin y como parte de ella el contrabando masivo de mercancas, entre otras las necesarias para la cadena del narcotrfico, son los oficios que le brindan sus mayores bases de sustentacin poltica. Que linden con la ilegalidad, parece no molestar al oficialismo, tomando en cuenta que la tica est desterrada del ejercicio en la poltica oficialista.
Para Morales, la ex Repblica de Bolivia, hoy es su Estado plurinacional comunitario, en el que solo l y los suyos creen.
Es un Estado des-institucionalizado, con anulacin de la independencia de poderes, exacerbado centralismo presidencialista y culto a la personalidad del jefazo. Ese Estado Pluri se traduce en la prctica en un solo instrumento de dominacin, en el que Estado-lder-gobierno-partido-fuerzas armadas-movimientos sociales son un solo ente, con la incorporacin de las FF.AA y los militares como apndices del Ejecutivo.
Es un Estado para el repudio por la politizacin de la justicia con jacobinos fiscales y jueces para eliminar a opositores polticos que dejan in-gobernabilidad, in-competencia, ineficiencia y conflictividad social creciente.
Un discurso para el desecho
Discurso que suma al engao colectivo pues ni como presidente de las 6 Federaciones de cocaleros lo es hace 17 aos- ni como violento diputado de oposicin en defensa de sus afiliados, Morales fue conocido como defensor de los pueblos indgenas ni de la Madre Tierra. Sin embargo, con esas banderas sedujo a todos. Para denunciar su impostura, basta el genocidio* aplicado a los indgenas de Tierra Bajas en la VIII, la IX Marcha y la pantomima de un consulta a todas luces pstuma en el Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro Scure (TIPNIS). Su objetivo es la rodova da coca, como dicen en Brasil, para la expansin de la frontera agrcola de la economa poltica de la cocana, sobre todo si deja en manos de los propios cocaleros la llamada erradicacin concertada.
As hemos desplazado a Colombia en la produccin mundial de cocana, para ocupar el denigrante segundo lugar, luego de Per. A falta de medallas olmpicas, tenemos la medalla de plata en la produccin de droga. Sin embargo, no es justo hablar de un Estado cocalero, como dicen algunos, cuando lo que existe es un gobierno cocalero. El Estado es permanente, somos todos los que bajo un contrato social formamos parte de esa institucin. En cambio, cualquier gobierno es transitorio, como la rueda de la fortuna, gira, sube, baja y cambia con cada eleccin general, segn la voluntad ciudadana.
Morales dijo que crear el primer ejrcito ecolgico, para impedir la invasin a los parques nacionales, empero, en criterio de muchos analistas, ser otro instrumento para reprimir a los indgenas de Tierras Bajas, cuyos lderes ya tienen mandamientos de apremio, por asuntos de poca monta. Una vez mas, se trata de la politizacin de la justicia: en los hechos es una persecucin por la frrea resistencia con bloqueos y alambrados de ros que los indgenas hacen a la post consulta y de suyo a la carretera.
Sobre la economa dijo que tiene mucha desconfianza de la inversin privada, y as nos va: msera inversin extranjera directa, que hasta Cuba ya acepta. Se alab por los indicadores macroeconmicos que no responden a una poltica econmica de su gobierno, sino a los altos precios de las materias primas en el mercado internacional, pero no mencion a la microeconoma, que es la que interesa a la poblacin.
En seis aos de gobierno no ha creado una solo empresa productiva que genere empleos tambin productivos y seguros. Ms bien, 80% de la poblacin econmicamente activa vive en la informalidad. La gente pobre no ha salido de la pobreza gracias a polticas pblicas, mientras se la deja librada a sus estrategias de supervivencias no ajenas a la ilegalidad, al delito, la delincuencia y la violencia que acosan a moros y cristianos.
En honor a la verdad, claro que ha habido en estos aos gran movilidad social, presencia de nuevas elites indgeno-mestizas en el aparato del Estado, y nuevos ricos de extraccin popular, tampoco ajenos a aquellas prcticas nada santas.
Otra impostura en este sptimo discurso, es el anuncio de que garantizar la seguridad alimentaria con soberana. Y sin embargo desincentiva las inversiones agrcolas grandes, por la ridiculez de imponer trabas arancelarias y controles de precio a los productores agropecuarios de Santa Cruz ... mientras los favorecidos originarios prefieren invadir predios ajenos, matutear productos agroindustriales y gas al Per, sembrar coca y fabricar cocana en reservas y parques naturales, segn Gary Rodrguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). Tampoco deja de preocupar el discrecional manejo de recursos del Estado, la total ausencia de transparencia del gasto pblico y sus millonarias inversiones en aviones, helicpteros, satlites, telefricos sin llamado a licitacin.
No son nuevas las infructuosas acciones de naturaleza ideolgica para desmantelar a la economa industrial agroexportadora del Oriente que produce 70% de la seguridad alimentaria del pas. En cambio el pas sigue en el obsoleto patrn de acumulacin extractivista minero e hidrocaburfero, sin valor agregado y sin industrializacin alguna.
Sobre la pobreza
Este sptimo discurso de la era Morales introdujo la promesa de erradicar la pobreza extrema hasta 2025. No dijo ni esboz cmo. Asumo que es porque no saben que la nica y mejor manera de romper el perverso ciclo de reproduccin intergeneracional de la pobreza empieza con la cobertura de educacin a todas las madres, como acceso en igualdad de oportunidades y en aras a la equidad de gnero, para educar mejor a sus descendientes. De ah el principio de madres educadoras para sociedades educadas.
Otro discurso para el desecho, pues Morales y los suyos tampoco deben saber que por cada dlar invertido en la primera infancia desarrollo infantil de o a seis aos-, se recuperan $us 17, y que su tasa de retorno es superior a proyectos de infraestructura como carreteras u otros.(A. Daz. OPS) Obvio que no lo sabe, por eso insiste en la carretera que destruir la biodiversidad del TIPNIS y su rico capital humano.
Tampoco sabr que por cada dlar que se le niega en inversin a un nio-nia, el Estado tendr luego que gastar cerca de $us 63 en ese mismo nio-nia cuando sea adulto. Y entonces no lo invertir en nutricin, salud y educacin, sino en policas para detener la delincuencia, o en centros de rehabilitacin o en crceles.(Universidad de Berkeley, USA)
Conclusiones
Si las frases finales de su discurso fueron Bolivia est en nuestras manos y Vamos a luchar contra el imperio, no quedan dudas que su discurso fue otra gran estafa porque el imperio contra el que hay luchar es la economa poltica de la cocana y no contra Estados Unidos de Norteamrica. En la prctica, el MAS se reproduce a si mismo, encerrado en su entorno y su mundo, al margen de un aire plural y renovado de otras ideas que no sean las que emanan del socialismo del siglo XXI y su mentor venezolano, amn de los dems 'bolivarianos'.
En el sptimo aniversario de la Patria, el gobierno de Evo Morales y compaa han degradado a la Repblica de Bolivia, convertida hoy en un estado Pluri-ficciones, pluri-represivo, sin respetar los principios republicanos, el Estado Democrtico de Derecho y el respeto a los Derechos Humanos. Y ello, pese a que Morales lleg al gobierno arropado en la democracia plural del sistema de partidos polticos de entonces, ms alla de sus falencias.
El famoso Estado 'pluri' de Morales y los suyos, es una dictadura revestida de democracia
* Cualquier acto que produzca lesin grave a la integridad fsica o mental de los miembros de un grupo tnico, racial o religioso; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial; medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo, entre otros. NNUU.