Domingo 30 de agosto 2026

De estrategias y conjuras


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De ellas est plagada la prctica poltica del presidente Evo Morales en estos seis aos de gobierno. Han sido trampas arteras a la democracia, pues no hay otra forma de definir la afirmacin del Vice lvaro Garca Linera, cuando confes impvido su estrategia envolvente para que en la nueva Constitucin Poltica se aprobar una redaccin ms que ambigua, a todas luces engaosa, que permite la re-re-elecin de Morales. Es decir, por tercera vez, violando esa norma que solo faculta una segunda, y l ya fue reelecto en 2009, luego de su primera eleccin en 2005.

Entre tantas estrategias para la toma del poder poltico-territorial-social-militar del autcrata y sus hombres, se destacan las estrategias militares envolventes como la aplicada al movimiento autonomista cruceo y de lo que fue la llamada Media Luna Autonomista: Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija. El  objetivo era desarticular esa corriente de oposicin poltica que hizo del viejo anhelo de autonoma -ni separatista ni terrorista- su bandera de lucha. Lo fue en toda su historia republicana frente al poder andinocentrista, sin importar el partido poltico que estuviera en el gobierno, todos centralistas a rajatabla.

La estrategia militar envolvente contra la autonomas y sus lderes empieza con la toma de Pando en septiembre de 2008 y el encarcelamiento del entonces prefecto Leopoldo Fernndez hasta hoy sin juicio- sin que importaran muertos ni heridos de un enfrentamiento entre campesinos, provocado por el Ministro de gobierno de la poca, hoy restituido en el cargo.  Tambin en septiembre se ensaya otra estrategia militar contra Santa Cruz de la Sierra, cercada durante ocho das a 17 kilmetros de la ciudad, por movimientos sociales organizados, armados y financiados por el poder central. No lleg la sangre al ro, pero para entonces el gobierno ya haba empleado otras estrategias, sin descartar nunca la militar.

El fin era el mismo: aplastar -el Vice dixit- al enemigo que impeda la toma del poder total y el sueo que quedarse 50 aos ejercindolo. Y entre tantas opciones antidemocrticas, nada mejor entonces, que infiltrar el movimiento autonomista con un supuesto defensor de la causa, el hngaro-boliviano nacido en Santa Cruz, de madre crucea, Eduardo Rzsa Flores. Haba pasado parte de su infancia aqu, pero estuvo ausente durante muchos aos. As se inicia la infame conjura terrorista-separatista contra la dirigencia poltica, cvica y empresarial crucea para asestarles un brutal golpe, que no sera el ltimo, el 16 de abril de 2009, hace ya tres aos.

Aquella madrugada, la noche crucea se estremeci en la cercana del cntrico hotel Las Amricas, cuando un comando de lite de la polica boliviana, penetr violentamente en las habitaciones de Rozsa Flores, rpad Magyarosi, hngaro y Michael Dwyer, irlands, y los ejecut mientras dorman, sin mezquinar balas.

Diez das ms tarde -26 de abril de 2009-  la periodista Maite Rico, del peridico El Pas, de Madrid, fue la primera en dar la voz de alarma sobre la conjura. Segn sus fuentes, la seguridad del Estado boliviano contact a Rzsa en Espaa en agosto de 2008.  El 30 del diciembre de 2010, siempre segn sus fuentes, Rico escribi que quien realmente contrat a Rzsa fue el coronel Jorge Santiesteban, entonces jefe de Inteligencia de la polica hoy su comandante- y su segundo, el capitn Walter Andrade. El objetivo era tender una trampa a los supuestos grupos separatistas y de paso liquidar polticamente a los principales dirigentes regionales... el coronel dirigi el asalto al hotel y se asesin a los tres hombres para borrar huellas... Testigos de aquella madrugada dicen que los extranjeros fueron tiroteados a sangre fra, relata Rico.

Horas ms tarde, siguiendo a Rico, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llegaba a Venezuela para participar en una cumbre bolivariana. Con irnica complicidad en el mismo aeropuerto sealo: "Me informan que esta madrugada ha habido un tiroteo donde han cado tres extranjeros y hay dos detenidos. Metieron bomba y bala. Resistieron". Era una trama, "de la derecha" dijo "para matarme a mi y al Vicepresidente".

Lo supo antes de dejar Bolivia, segn fuentes informadas. En los hechos fue otra constatacin de una flagrante violacin al Estado de Derecho y a los Derechos Humanos.

El deber de la memoria

Es un deber que interpela para no olvidar las estrategias envolventes y las conjuras militares del presidente Evo Morales, su Vice y todos los dems contra Santa Cruz. Era la piedra  en zapato por ser el departamento ms competitivo en trminos capitalistas, con empresarios innovadores, el ms rico, con mayores y mejores servicios. La gran mayora de la poblacin nunca estuvo de acuerdo con la ideologa que pregonaba el gobierno de Morales socialista-comunista-marxista-leninista- ni la con gestin econmico-poltica. Por eso el complot terrorista-separatista que urdieron en su contra. 

Hablar, denunciar y escribir acerca de esa conspiracin es un deber de la memoria para con nosotras y nosotros mismos. No fue solo una conjura contra la oposicin poltica, cvica y empresarial, sino  tambin contra la sociedad crucea y boliviana democrtica y autonomista.

Es ese deber de la memoria el que me recuerda a la increble Mara del Rosario Castaeda y Montero, conocida como la Mam Grande, cuando en su propio funeral dijo Es hora  de contar los pormenores de esta conmocin nacional, antes de que tengan tiempo de llegar los historiadores. As hace hablar Gabriel Garca Mrquez a su herona en Los Funerales de la Mam Grande. 

Razn tena y tiene el Gabo, porque casi siempre -con honrosas excepciones- quienes escriben la historia son los vencedores polticos o militares, siempre momentneos; o los historiadores tira-sacos de esos vencedores; o los fiscales que denigran la independencia del poder judicial, y los que se prestan al juego del poder poltico autoritario y sin escrpulos. Por eso hay que hablar sin tregua sobre la conjura contra Santa Cruz, contra la democracia y contra la autonoma, antes de que la historia oficial del MAS se siga imponiendo, como se impuso hasta no hace mucho tiempo en Bolivia y en el extranjero.

En otra palabras, que los ajusticiados extrajudicialmente Eduardo Rzsa Flores, hngaro-boliviano; rpad Magyarosi, hngaro, y Michael Dwyer, irlands,  el amanecer del 16 de abril de 2009, eran terroristas contratados por la oposicin crucea para forzar una sedicin armada y asesinar a Morales.

Es un deber de la memoria contar los pormenores de esa conmocin nacional, porque como en una novela de terror y espionaje, los tres hombres  asesinados eran mercenarios infiltrados en las filas autonomistas cruceas. Los mataron para que no sepa la verdad, para borrar las huellas, como dice de la periodista espaola Mait Rico. Sin embargo, pese a los denodados esfuerzos de la propaganda oficialista, estn sus escritos, los cables de Wikileaks, los artculos sobre Rozsa y su cuando menos azarosa vida como combatiente en la guerra de los Balcanes, o el ltimo libro de Carlos Valverde Bravo Maten a Rozsa. El rompecabezas de una conspiracin. Valverde piensa, y no est errado,  que Morales dio la orden, de ah el ttulo de su libro, corroborado con las declaraciones hechas en Venezuela, apenas arribado a ese pas. 

Todos los cables, escritos, libros y correos de la computadora de Rozsa implican a personeros del gobierno, de la polica, amn del comando de lite que asesin a los mercenarios aventureros.

El resultado de esa conjura es que la Media Luna Autonomista, esperanza frente a los impulsos totalitarios de Morales, entr en coma y no despierta an, mientras su dirigencia dispersa dentro y fuera del pas, anda como cada quien en lo suyo. Y lo que es peor: que son 39 los procesados en un juicio sin pruebas, con testimonios sobornados, supuestas hiptesis y falsas evidencias, pero encarcelados, perseguidos, con detencin domiciliaria  y exiliados hace tres aos, con su dolor a cuestas, el de sus familias y amistades.

De las 39 personas acusadas por el Ministerio Pblico por terrorismo, separatismo y alzamiento armado, 18 fueron declaradas en rebelda porque salieron del pas. Otras 12 fueron detenidas preventivamente en crceles y nueve tienen detencin domiciliaria. El fiscal del caso, Marcelo Sosa, obsecuente al poder poltico, seal que an resta definir el lugar donde se llevar a cabo el juicio, el prximo 15 de mayo, debido a que algunos acusados tienen problemas cardacos para asistir a audiencias en la ciudad de La Paz, a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar. Al parecer, esta vez tendrn,  en cuenta los certificados mdicos. A su vez, el Juzgado Sptimo de Sentencia de La Paz a travs de un sorteo, ya eligi, a 12 personas para la conformacin del tribunal que juzgar el llamado caso Rzsa o Terrorismo-Separatismo.

A todas lunes este es un juicio viciado de nulidad que viol la presuncin de inocencia de los imputados; el principio de territorialidad con un juez natural en el lugar de los hechos, pues traslad las investigaciones a la sede de gobierno, para manipular mejor a un poder judicial subordinado al poder poltico; les neg y les niega a presos, detenidos  y exiliados un proceso imparcial y justo.

Nadie puede negar que ante el abuso, la prepotencia y las amenazas del centralismo, aqu hubo quienes pensaron en una legtima autodefensa, ni terrorista  ni separatista, menos aun ilegal.  Que haya habido algunos que creyeron en Rozsa, que pisaron el palito y que jugaron a ser Rambos liberadores, es probable. Pero tampoco fue delito: no mataron ni hicieron dao a nadie.

Hoy, cuando en Europa familiares de los acribillados, se hacen or y pocas dudas quedan sobre la ejecucin extrajudicial, solo ahora, pasados tres aos de aquel abril aciago, la Comisin de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Bolivia, recibe a familiares de los 39 imputados. Antes lleg a Santa Cruz de la Sierra un  representante de dicha Comisin y escuch a sufrientes esposas, madres, hijas, hermanas y amigos para terminar recomendando que agoten las instancias nacionales. A todos ellos tambin los recordar el deber de la memoria.