Domingo 30 de agosto 2026

Sacarle el agua al pez


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Con ese ttulo, Sergio Ramrez, escritor nicaragense, hace una descarnada reflexin sobre las dramticas secuelas sociopolticas y de eterna balacera -ya no de eterna primavera- que vive no solo Guatemala sino toda Centro Amrica, vctima  del crimen organizado por ser paso natural del trfico de drogas hacia Estados Unidos. Y lanza una afirmacin que distintas voces de escritores e intelectuales del mundo han hecho pblica, hace tiempo, frente a las consecuencias de un negocio clandestino de carteles y mafias sin Dios ni ley: despenalizar las drogas.

Ramrez afirma que despenalizarlas significara sacarle el agua al pez venenoso que es el narcotrfico, la empresa financiera y comercial global ms poderosa que ha conocido la historia de la humanidad, con innumerables tentculos y absoluto desprecio a la vida Ninguno de los pases centroamericanos,  sostiene puede asegurar que va a librarse para siempre de la violencia desmedida que el trfico de las drogas trae consigo, y de sus consecuencias letales, asesinatos, corrupcin gubernamental, lavado de dinero. ( blog Boomeran(g).

Razones no le faltan a Ramrez,  es ms, las tiene y de sobra. Sin embargo, yo vengo insistiendo desde esta columna y desde donde tengo ocasin de hacerlo, que hablar solo de narcotrfico es querer tapar el sol con un dedo y reducir el problema de la droga a su comercializacin y venta ilegal,  mayorista o minorista, sin ir a los orgenes.  Seguir insistiendo, aunque estuviera arando en el mar, que reducir la produccin de droga -en Bolivia cocana- al trfico ilegal, excluye del anlisis  la madre del cordero: su produccin capitalista  que la define como mercanca cuya realizacin tiene lugar en el mercado de las drogas ilegales, donde se generan sus exorbitantes beneficios a nivel mundial y menores a nivel local.

Sacarle el agua al pez para que muera de asfixia como apunta Ramrez, en Bolivia significa controlar-disminuir las plantaciones de hoja coca para uso ancestral como dicen los cocaleros,  y erradicar la coca excedentaria, materia prima de la droga. Ah empieza la economa poltica de la cocana.

Los elementos que componen la produccin de cocana son: i) capital-dinero para la compra de instrumentos de trabajo, hoy por hoy lavadoras y secadoras de ropa, amn de las tradicionales  mantas de plstico para el secado de la hoja; compra de materia prima la hoja de coca- y compra de mano de obra asalariada, aunque sea  temporal, que antes pisaba la hoja mezclada con los precursores para su decantacin; ii) compra de insumos varios, algunos de carcter industrial como los precursores y derivados petroqumicos para su procesamiento y elaboracin; iii) almacenamiento y empaque; iv) transporte por mltiples y camufladas vas; v) distribucin; vi)  y consumo.

Esa es la economa poltica de la cocana. Su cadena productiva coloca a esa droga en el campo de la produccin capitalista de mercancas,  como cualquiera otra mercanca: dinero-mercanca-dinero incrementado, propia del complejo industrial-financiero global, sujeto al mercado, tambin global, de la oferta y demanda. En el caso de la cocana, es una mercanca sujeta a la magia del mercado ilegal, a su vergonzoso entramado  de compraventa  de droga, millones y millones de ganancias a costa de cientos de miles de adictos, miles de muertos por drogadiccin o por ajuste de cuentas. Ampararse en la demanda para seguir produciendo, es parte del millonario e hipcrita entramado de la economa poltica de la cocana.

El acullico y sus bemoles

En Bolivia, amn del consumo de la droga como pasta base en cigarrillos, o refinada como clorhidrato para aspirado, existe el acullico: masticado de la hoja con bicarbonato y ceniza que al contacto con los cidos salivales aceleran su decantacin. Ese hbito -aqu llamado cultura ancestral- es lo que el presidente Evo Morales va a defender ante la Junta Internacional de Fiscalizacin de Estupefacientes (JIFE) la prxima semana,  en Viena.
Su actuacin ser otro ridculo diplomtico, ya una tradicin de la poltica exterior del evismo, segn el ex canciller Armando Loyaza: sucedi en las cumbres climticas de Copenhague y Cancn, donde la demagogia seudo-ecolgica -no respaldada con acciones reales dentro de Bolivia- acab dejando al gobierno boliviano en el completo aislamiento.
Ahora, la estrategia de la reserva sobre el acullico a plantear en la Convencin de Viena posiblemente termine con idntico final.
Ir a explicar las bondades del acullico, caer en saco roto: no podr argumentar que la coca es ms beneficiosa que la leche para los nios, osada que corresponde al actual Canciller David Choquehuanca. Lo menos que tendr que explicar en Viena  es por qu Bolivia se retir de la Convencin de 1961 contra el trfico de drogas. Morales tendr que responder, adems, sobre el incremento de la frontera agrcola de la coca, de 12 mil hectreas permitidas a ms de 35 mil hectreas, en sus seis aos de gobierno, a costa de parques, reservas naturales y pueblos indgenas.

Exigencias de la economa poltica de la cocana que, como tal, responde a la produccin capitalista y a las leyes del mercado de la oferta y la demanda,  mal que le pese al rabioso anticapitalismo de Morales? Pero el no se inmuta  y es presidente del hoy Estado Pluri, y al mismo tiempo presidente de las poderosas 6 Federaciones de Cocaleros del Trpico de Cochabamba, cuya produccin va totalmente a la produccin de cocana, pues esa hoja no es apta para consumo humano, sino materia prima de la mercanca cocana.

El tema del acullico, tiene mucha cola que cortar. Decir que es sagrada y ancestral es una doble hipocresa.  Lo de sagrada viene porque solo la practicaba la nobleza del imperio incaico, que como todo imperio que se mantuvo sobre la base de la conquista, la dominacin, la represin y exclusin.  Lo de ancestral es un invento no de la era Morales, es cierto,  y sospecho que ha sido de los propios campesinos cocaleros y sus dirigentes para tener licencias de cultivo sin control alguno.

Me asiste la certeza, por otro lado, de que el acullico es un atentado este s ancestral- a los sectores laborales ya que mientras ms coca mastican, menos necesitan comer, beber y dormir para reproducir su fuerza de trabajo. Ya poda el MAS haber combatido la prctica colonialista y explotadora del acullico en la fuerza de trabajo boliviana, pues fue la prctica de los odiados conquistadores para subordinar y dominar a las masas indgenas, hace ms de 500 aos. No debi el Estado Pluri-ficciones combatir esa prctica colonialista, explotadora de trabajadores, para ser coherente con su rabioso anticolonialismo?.

Para asfixiar al narcotrfico hay que asfixiar primero la economa poltica de la cocana y su materia prima: en Bolivia la hoja de coca excedentaria.