Domingo 30 de agosto 2026

Atrapados sin salida. Ellas también


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Busco razones menos crticas, miradas ms benvolas hacia el presidente Evo Morales y sus acompaantes aprendices polticos todos; escarbo entre sus hombres y mujeres para encontrar algo del sentido humanista del socialismo y de la solidaridad social que sola ser atributo de la izquierda enfrentada a las derechas, como decan, pero no hallo respuesta.

En realidad si las hay: a cambio de humanismo solidario, por un lado, apalean, amordazan y espantan a mujeres, hombres y nios indgenas en defensa de su  territorio el TPNIS- que pretenden destruir con la carretera transcocaleira apuntan los brasileros, para sembrar ms coca, materia prima de la cocana. Por otro lado, a punta de corazas, gases lacrimgenos y bastones de electroshock aplicados al metal de las sillas de rueda de las personas con capacidades diferentes, impiden su entrada al centro del poder: la Plaza Murillo. All, con la polica siempre presta a proteger a los poderosos, Morales y su hombres se atrincheran y les niegan un bono para aliviar sus dificultades, incapaces de llevar a la prctica su cacareada poltica de inclusin social.

No me doy tregua y  sigo buscando para darme un respiro ante tanto despropsito represivo, ajeno de todo humanismo solidario e inclusivo. Tozuda sigo creyendo que todava puedo encontrar algn atisbo de la va poltica pluralista en el socialismo, anticipada por los clsicos del marxismo -jams concretada, es cierto- o de la izquierda democrtica,  ni jacobina, ni  estalinista. Pero me doy con un palmo de narices contra una realidad infestada de aberraciones ideolgicas, terico-prcticas y, como si fuera poco, vergonzosamente machistas, sexistas y depredadoras de la igualdad de gnero y, por ende, de la dignidad  de las mujeres.

Qu otra cosa se puede pensar al or los berridos copleros que cantaban mujeres y hombres en la Plaza Murillo en las pasadas carnestolendas? He aqu algunos de ellos:  Ahora las ministras van por los balcones, pidiendo limosna, para sus calzones o en los carnavales llueven colaciones, las ministras cambian tangas por calzones.

Entones concluyo mi bsqueda y reconozco que ellos y ellas, en el del MAS,  estn atrapados sin salida por la degeneracin del oficio poltico desde las ms altas esferas del poder -y en las bajas tambin- As se  permiten hacer del palacio de gobierno o de la Plaza Murillo que mezquinan a gente en sillas de ruedas,  el escenario que les da licencia para matar la mesura y la decencia, mientras cantan coplas aireando sus apetitos o represiones sexuales a ttulo de picaresca carnavalera con dominio flico. En otras el palabras, el espacio de la poltica pblica,  aunque haya paridad de mujeres en cargos del aparato estatal, sigue siendo masculino: todo gira en torno a ellos que manejan el  poder real.

Ms que el presidente buscn -Evusconi, dicen por ah dados sus reiterados y ofensivos chistes de macho cabro a costa de nosotras las fminas- me indignan las mujeres lambisconas cantando coplas de carnaval, ofreciendo sexo y calzones a ttulo de una cultura ancestral, segn una ministra, quien reconoce que las coplas pecan de machismo.
Aqu van otras para comprobar el pecado: Este Presidente de buen corazn, a todas las ministras les quita el calzn; Nuestro presidente muy pcaro es, slo quiere una y se come a tres;  Nuestro Presidente mujeriego es, y cambia de chica en un dos por tres.

Tratando de ser benvola con esa novel ministra la de Comunicaciones- podra asumir su ancestral,  si con ello se remitiera a la cultura machista y patriarcal, expresada en este caso, en el sexismo cultural que revela relaciones de poder, siempre en detrimento del derecho humano de la mujeres a no seguir siendo consideradas meros objetos sexuales, ahora con grosera sorna.

Vuelvo a la ministra que exime a Morales de haber cantado la copla sobre las Bartolinas -una o­nG muy cercana a Morales, que tom el nombre de la respetada lder indgena, esposa de Tpac Katari en lucha contra el dominio espaol en el siglo XVIII-: Bartolinas Sisa, tienen mucha fama, por eso las llevo directo a mi cama. Si no la cant, aunque s sonrea a mandbula batiente, segn vimos en imgenes,  un da despus ofendi a otras solo cambiando el  nombre de las Bartolinas por el de mizqueas, mizqueas... de la localidad de Mizque- con el mismo objetivo: llevarlas a la cama.

Como bien dice Pilar Rahola  en su libro, Mujer liberada,  Hombre cabreado,  si antes nosotras queramos liberarnos, ahora queremos que los hombres se liberan del exceso de pene que tiene clavado en el cerebro. Sin complejos,  yo agrego que las mujeres del MAS tambin debieran liberarse del que tiene clavado en su cabeza, y dejarlo ms bien para su intimidad en igualdad de condiciones: recibir y producir placer. 

Ya no se trata solo de los impulsos autoritarios del autcrata y de todos los que le sirven y se sirven del poder. Tampoco se trata solo del uso indiscriminado de la violencia contra los opositores y sus consecuencias sobre los Derechos Humanos,  cuyos lmites los sobrepasa el propio presidente cuando pide la flexibilizacin de las normas de derechos humanos para mejorar la instruccin de los soldados y premilitares en los cuarteles del territorio nacional *. Segn aclara su zalamera ministra de comunicacin, los periodistas no comprenden, ni entienden el carcter y la personalidad del presidente .  Todo vale para sacar las papas del fuego, pero esa frase, pinta de cuerpo entero a l y a ella. 

Reitero,  ya no se trata solo del acelerado desmadre de la funcin para administrar el Estado y el gobierno en democracia. Se trata de que ellos y ellas estn atrapados sin salida en la descomposicin en la que han hundido la prctica poltica.

*En el servicio militar,  ya han fallecido varios jvenes, en su mayora de humilde origen,   por prcticas inhumanas  y violentas aplicadas  a los principiantes.