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El ttulo corresponde a uno de los carteles indignados en Espaa. Otro, de los tantos que se han visto, tiene el contorno de las dos manos dibujadas y abajo una lema: nuestras armas. Certeros, ingeniosos, con una carga de dignidad indignada sin lmites, y rabia, mucha rabia que pone el dedo en la llaga de una crisis producida por el egosmo insaciable del capitalismo financiero internacional. Es decir, los banqueros sin escrpulos que cargan la crisis sobre la espaldas damnificadas de ciudadanos y trabajadores de todo el mundo.
Por qu elegir estos dos? Pues porque uno habla del pensamiento como forma superior de la inteligencia crtica, por eso siempre estorba al poder poltico y al econmico.
El otro muestra las manos como armas, esas que desde la comunicacin y la informacin hablan de la protesta, del repudio y la condenan a los excesos del poder de toda ndole. Esas manos escriben lo que el pensamiento libre y crtico les dicta, siempre al amparo de la necesaria objetividad en el anlisis de los fenmenos polticos, sociales y de otros cualesquiera. As, pensamiento y manos son las armas con las que los periodistas cumplen uno de los ms nobles de los oficios en sociedades democrticas: informar, comunicar, analizar, instruir, promover el debate y ser crticos a lo que Karl Deutsch escribi en su libro Los nervios del gobierno. Modelos de Comunicacin y control Poltico.
Obra antigua Los nervios del gobierno... , all por los aos 70 pero siempre actual pues trata las formas de control poltico en los procesos de comunicacin-informacin desde los gobiernos. Si esos gobiernos son de dudoso o comprobado rechazo a la prcticas democrtica y plural como el de la Bolivia actual, gobierno adicto a evadir las crticas y rechazarlas, las manos que escriben lo que dictan el pensamiento democrtico y la conciencia crtica, necesariamente estorban. Y trasladando el pensamiento de Maquiavelo a la reflexin sobre los nervios de un gobierno, un buen periodismo debe desmitificar las prcticas del poder para mostrar-ensear la verdad disimulada tras el arte de la poltica, cuando se trata de conservar-permanecer en el poder a cualquier coste. Si algunas sociedades estn dominadas por impulsos antidemocrticos pretenden impedir el libre trabajo periodstico, pensamiento y manos se tienen que dar maas para cumplir su misin y sealar los excesos del poder poltico u otros poderes, amn de criticarlos. Claro, hasta donde puedan, vale decir hasta donde el poder no les censure, no les reprima, no les caiga encima para callarlos.
De ah que en materia de comunicacin e informacin, un buen periodismo estorba porque apunta a los nervios de gobiernos nerviosos que no logran meter en el molde de los halagos y aplausos fciles de devotos clientes del poder poltico, a los trabajadores de prensa indciles. Entonces los que manejan Los nervios del gobierno empiezan a afectar-atacar la libertad de prensa, la libre expresin, los derechos, independencia, imparcialidad, as como el profesionalismo de periodistas a la hora de informar-comunicar con veracidad y objetiva transparencia sobre los acontecimientos polticos del pas.
Tarea nada fcil, no solo por los obstculos que ponen los hombres del MAS a los trabajadores de prensa, sino porque merced a las elucubraciones de los iluminados jacobinos que abundan en el gobierno los de la Comuna grupo de intelectuales, algunos fieles a la izquierda estalinista- que entran en comunin de cuerpo y alma entre el Estado y el gobierno como si fueran una sola institucin. Pensar o hablar de separacin, independencia y coordinacin de poderes, o institucionalidad democrtica en un Estado de Derecho que respete Derechos Humanos, polticos, civiles, de gnero u otros de toda la sociedad, as como de los pueblos indgenas o la preservacin y conservacin de la Tierra, puede ser un riesgo. Luego de la escandalosa represin a los defensores del Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) y su histrica marcha en defensa de su hbitat y la vida en esos bosques, criticar esas acciones ejecutadas con el uso de la fuerza bruta, se ha convertido en una provocacin pasible de guillotina judicial. Esas guillotinas que no cortan cabezas, pero pueden determinar el fin de la vida poltica de cualquier ciudadano de manera sutil o burda, es un invento de los jacobinos modernos para deshacerse de adversarios polticos, econmicos o de prensa.
Tres en uno, ms el poder militar: todo el poder
La explicacin a esas aberraciones en democracia radica en que la administracin de justicia en Bolivia est frreamente subordinada al Poder Legislativo, conducido para asuntos de importancia sensible a los nervios del gobierno por el Poder Ejecutivo, regido segn algunos analistas, por un jefe de gobierno, astutamente ungido en las urnas: el Vicepresidente, a la vez presidente nato del Poder Legislativo, segn ley. Tres en uno: Ejecutivo, Legislativo y Judicial concentrado en la cabeza de una sola persona, perdn, dos. Porque no es que el presidente Evo Morales est pintado. No, pues nada se hace ni se ejecuta en Bolivia sin su venia y sus impulsos punitivos, pero siempre anda tras bambalinas o de viaje para poner cara de yo no fui, cuando hay que sacar las castaas del fuego. En los hechos, las decisiones las toma l al unsono con el Vice. O como diran los expertos taurinos, al alimn.
Vista esta realidad en clave de poder poltico como violencia ejercida sobre la gente, segn Mijail Bulgakov, o como la probabilidad de tomar decisiones que afecten la vida de otro(s) pese a la resistencia de stos, segn Max Weber, se trata de una relacin de dominacin para que un mandato sea obedecido siempre y de cualquier modo. Aplicado ese criterio a los mencionados tres poderes en uno se suma el monopolio del uso de la fuerza y de los hombres que la aplican. Es decir, las Fuerzas Armadas y la Polica: el poder total. Y en este punto recurro a Hanna Arendt, quien desde su mirada filosfica afirma que un espacio pblico poltico slo puede generar poder legtimo en la medida en que sea expresin de las estructuras de una comunicacin no distorsionada. Nada ms alejado de la practica boliviana en el ejercicio del poder poltico.
En ese escenario, el pensamiento y la manos de los trabajadores de prensa son las armas de repudio contra los mpetus autoritarios-totalitarios y los ataques a la libertad de prensa de los hombres del MAS, alumnos aplicados del presidente Morales. En sus seis aos de gobierno, ha calificado a mujeres y hombres de prensa como enemigos, instrumentos de la derecha, granja de pollos refirindose a conferencias de prensa, o ...ya no son pollos, sino vuvuzelas de Sudfrica, o como sus peores opositores entre otras demostraciones de su poco afecto a la libertad de expresin y a la crtica. Parece que nunca ley ni oy a la presidente de Brasil, Dilma Roussef cuando dijo: prefiero una prensa equivocada y gritona a una prensa callada .
El gobierno del MAS, como casi todos los anteriores, intenta sin desmayo regular a los medios, callarlos para ser ms claros, si no se someten a los nervios de su control meditico poltico centralista-autoritario en los procesos de informacin y comunicacin. Sin embargo no lo ha logrado y prueba de ellos es el comunicado del Comit Ejecutivo Nacional de la Confederacin Sindical de Trabajadores de la Prensa, de julio pasado, en el que denuncian que La democracia est en PELIGRO, porque la Ley Contra el Racismo en su artculo 16 cercena la libertad de expresin al pueblo boliviano mientras que el articulo 23 penaliza la labor de la prensa; lo mismo que la Ley 026 o del Tribunal Electoral, en sus artculos 81, 82, 83, 84; tambin el mal llamado reglamento de propaganda de este mismo instrumento legal que reglamenta la informacin y vulnera una serie de derechos y libertades del pueblo boliviano; la Ley de telecomunicaciones recientemente aprobada y las futuras normas anunciadas tienen una clara tendencia al control de los medios, a uniformizar la informacin y a violar la privacidad de los usuarios de la telefona mvil y fija vulnerando una vez ms las garantas constitucionales llegando a atentar las libertades del pueblo boliviano.
Sigamos estorbando!
Hoy Morales acusa a los hombres y mujeres de prensa de haber distorsionado la informacin sobre la represin a la marcha en favor del TIPNIS -el TIPNIS de todos- y los acusa de haber mellado su imagen internacional. Como descargo, figuran en la web vdeos e informacin de toda procedencia sobre esa violenta accin, denunciada tambin en la reciente la conferencia mundial sobre el Cambio Climtico, en Durban, Sudfrica, por dirigentes indgenas. Ellos mismos protagonistas de la gesta de 66 das para dejar sin efecto la construccin de una carretera que divida en dos ese parque nacional.
A falta de apoyo social mayoritario hoy solo tiene menos de 30 % de aprobacin de acuerdo a ms de una encuesta - el presidente del Estado, ex Republica de Bolivia, y tambin presidente de las 6 Federaciones de cocaleros del Trpico, ha convocada a una cumbre plurinacional, aunque la calidad de lo pluri se reduzca a funcionarios del gobierno y movimientos sociales, cocaleros entre ellos los ms fieles clientes del poder poltico, y a algunos otros invitados para guardar las formas.
En ese encuentro -Cochabamba 12-14 de diciembre- entre otros temas, discutirn el papel de los medios de comunicacin, qu se entiende por libertad de expresin, el derecho a la informacin y a la comunicacin y las pretensiones nunca dejadas de lado, de reglamentar y regular el trabajo periodstico y de los medios de comunicacin. Los que estorban, los no oficiales, los privados, excluyendo a los del gobierno, que ha hecho del otrora canal estatal, el canal del partido y los hombres del MAS, amn de radios y peridicos. Es decir, el jefe del Estado Pluri convertir a los movimientos sociales dciles a los mandatos de su poder poltico total y sin concesiones, en legisladores de facto.
Lo que emerja como resoluciones de esa cumbre manipulada por los hombres del poder y la necesidades de los nervios del gobierno para la comunicacin y control poltico, ser de obligatorio cumplimiento, aunque muy pocos de los asistentes tengan idea de que la informacin y la comunicacin seria y responsable no necesita regulacin alguna, ms all de la tica profesional y personal. Y una vez ms, las manos que escriben lo que dictan el pensamiento democrtico y la conciencia crtica, volvern a estorbar a los hombres del poder poltico que intentan dominar la vida, la palabra y la mente de hombres y mujeres libres. Por eso intenta dominar la libertad de prensa, de opinin y del derecho a informar y ser informado. No en vano, la expresin de que la informacin es poder, cobra hoy tanta relevancia poltica.
De ah que nuestra obligacin es seguir estorbando, hoy, maana y siempre. Sigamos estorbando!