Loading
Nunca antes una empresa transnacional ha causado tanto dolor y llanto como la constructora brasilera OAS, que se adjudicó la construcción de la carretera que debería unir los valles con la selva amazónica, atravesando el corazón del territorio indígena y parque nacional Isiboro Securé (TIPNIS). Al margen de dicha obra, la compañía también se adjudicó la construcción de la carretera Potosí-Uyuni, al sur del país, y negocia otras, a lo largo y ancho de la nación.
Lo curioso del caso es que en todas estas adjudicaciones logradas por la firma, ésta fue la única que se presentó a la invitación y obtuvo dichos contratos bajo la modalidad “llave en mano”, que significa que el proponente oferta un producto terminado y financiado por ella misma y dispone a su antojo del precio y la coima.
En medio de esta guerra, que “dizque libramos los bolivianos contra el imperialismo y el colonialismo” resulta paradójico que, en medio de tanta alharaca, hayamos escapado de la dependencia del imperio yanqui para caer bajo la férula del sub imperio brasilero que nos impone a sus transnacionales, bajo condiciones mucho mas leoninas que las que los gringos imponían a Panamá, en tiempos de la apertura del canal transoceánico.
Resulta inaceptable que el Brasil, un país que debería estar a la vanguardia de la preservación y conservación del medio ambiente, este promoviendo la destrucción de nuestros recursos naturales y la desintegración de los pueblos indígenas. Menos aún si se comprueba que en este pie de monte sub andino, que está calificado como el reservorio natural mejor conservado del planeta, existen ricos yacimientos de petróleo que atraen sin duda la presencia de la otra transnacional: PETROBRAS.
A tiempo de escribir estas líneas, los apaleados indígenas ya han pasado Caranavi, donde fueron recibidos apoteósicamente por sus pobladores, contrariando todas las previsiones tremendistas que preveían un nuevo maltrato por parte de los movimientos interculturales (léase cocaleros o agroquímicos, si se empeñan en utilizar un calificativo eufemístico) En muy pocos días llegarán a la ciudad de La Paz, donde se descarta un recibimiento sin precedentes, con el que los paceños manifestarán su simpatía por estos verdaderos defensores de la Madre Tierra.
Desde la azotaina de Yucumo, S.E. ha dilapidado su capital político, especialmente en Europa donde todavía la imagen del buen salvaje del Emilio de Rousseau gozaba de mucha simpatía, hasta que optó por el desarrollismo cruel, donde la empresa brasilera OAS está inscrita, como sinónimo de Olor A Sangre.