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Intempestivamente Lula da Silva, ex presidente del Brasil, arribó a Santa Cruz para participar del estreno de una película que trata de su persona o dizque, en un foro de empresarios que se realiza en esa ciudad. No nos sorprende la visita en sí, sino la inoportunidad que suele escoger este señor para realizarlas. Recordemos su visita a Cuba, cuando ese país lamentaba la muerte del albañil Orlando Zapata Tamayo, fallecido a causa de una huelga de hambre de 86 días, mientras se encontraba encarcelado por un simple cargo de “desobediencia”. Con el desparpajo más cínico, declaró que no se puede juzgar a un país por la actitud de un ciudadano que se declara en huelga de hambre en los siguientes términos: “Yo pienso que la huelga de hambre no puede ser utilizada como un pretexto de derechos humanos para liberar a las personas. Imagine si todos los bandidos que están presos en Sao Paulo entraran en huelga de hambre y pidieran libertad”.
Ocurre que en esta oportunidad, si bien no se trata de un “bandido cubano” que murió de hambre por causa de sus convicciones, se refiere a la marcha que miles de indígenas vienen realizando en nuestra patria, en protesta por la apertura de una carretera que cruza el parque nacional Isiboro -Sécure, mejor llamado TIPNIS, donde fue decisiva la gestión de este señor, durante presidencia. Desde el Chapare, enjaezado con una guirnalda de coca en el cuello, anunció muy orondo la construcción de dicho camino pese a la denuncia que le hizo José Serra, ex candidato presidencial brasilero, de “cerrar los ojos” para no ver lo que sucede en Bolivia y promover la financiación de una carretera que “facilitará el tráfico de cocaína al Brasil” por lo que ya se denomina: “la carretera de la cocaína”.
Sin embargo, este desplante de altanería de parte del humilde tornero de Sao Bernardo Do Campo, más que a su personalidad, obedece al mandato del Foro de Sao Paulo que él mismo fundó junto a Fidel Castro en 1990, donde se adscribieron: el partido comunista de Cuba, las FARC y el ELN de Colombia, el FSLN de Nicaragua, el ERP de la Argentina, el RTP del Perú y otros movimientos terroristas, con el objeto de recaudar fondos de supervivencia para la isla, mediante la extorsión, los secuestros, el narcotráfico etc.
Lo vergonzoso del caso es que, en su breve estadía en la tierra camba, Lula no haya querido formular ni un solo comentario sobre el tremendo escándalo que suscita la construcción de esta vía. Al contrario, creyéndonos a los bolivianos unos retardados, tiene el tupé de llegar a bordo de un vuelo pagado por la única empresa que se presentó y ganó la convocatoria para construir la ruta (OAS) y a la que publicaciones brasileras lo dan a Lula como socio.
Mientras ex funcionarios de este gobierno denuncian elevados precios cobrados por este emprendimiento, es fácil suponer que la presencia del ex mandatario, más que como consejero, obedece a ajustar cuentas sobre algunas comisiones que han debido quedar en el tintero y corren el riesgo de perderse por culpa de unos indígenas que ignoran estos manejos de alta economía y se aferran a las disposiciones de una Constitución que sólo sirve para adornar la biblioteca de los abogados. Entretanto, producto de esta inesperada visita, ya no es sólo un camino sino también un tren que se deberá construir entre Puerto Suárez y el Pacífico, lo que nos mueve a preguntar: ¿Lula, Lula que estas haciendo?