Lunes 31 de agosto 2026

De tiranos, dictadores y embusteros


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Cuando los demagogos se apoderan de un pas, deca Aristteles, pronto aparecen los tiranos. Cuando el lder populista y demagogo se ala al estamento militar y coopta a los niveles represivos del Estado, el espacio de la poltica es sustituido por la dictadura y los dictadores. En ese momento, la democracia ya no existe.

A eso vamos a pasos agigantados en Bolivia, como ahora que meten preso al presidente de la Asamblea Legislativa Departamental crucea, Alcides Villagmez, por no darle gusto al totalitarismo masista que pretende copar tambien ese espacio, va el artificio de un dudoso curul indgena -el yucarar-mojeo- en esa instancia autonmica. Ese pueblo como unidad tnica no existe: uno es yucarar y el otro es mojeo. Lo real aqu no es solo la politizacin de la justicia al servicio de Evo Morales, Garca Linera y compaa, que cita a Villagmez a la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen -cul crimen?- y lo mete preso. Lo real es que detrs de Villagmez, viene la toma fsica y del poder poltico de la Asamblea Departamental, desde donde irn por la cabeza del gobernador Rubn Costas.

Como el mismo dijo, esto es un golpe de Estado. S, uno ms a la institucionalidad democrtica, basada en el voto popular al que desprecian y por eso no lo respetan.  Golpe de Estado como el que dieron en Pando hace ms dos aos, ms tarde en Tarija, lo estn dando Beni y ahora en Santa Cruz. Golpes de Estado va guillitonas judicales, a falta de guillotina reales, como las usadas en la poca de Jean-Jacques Rousseau, el jacobino que impuso su uso en la Revolucin francesa  (1789). Fue el tiempo conocido en la historia universal como la poca del terror, y as y todo, el Vice-copresidente no tiene empacho en declararse el ltimo jacobino, y quiere que Morales sea el Jean-Jacques Rousseau de este Estado pluribochorno violador sistemtico del Estado Democrtico y Social de Derecho. 
Todo forma parte de la toma del poder total para el destino manifiesto expresado en tantas oportunidades por el presidednte y su copresidente, el Vice: llegaron para quedarse, no dos o tres perodos  de gobierno, sino 50 aos, a partir de la bolchevizacin de la sociedad, quinta etapa del proceso de cambio. Cual cambio? El cambio  hacia la dictadura, hacia la negacion de la pluralidad democrtica, de la libertad de opinin individual y de la libertad de prensa, del respeto a los otros que piensan diferente, includos los sectores populares como las Centrales Obreras. Es decir, totalitarios al mejor estlo  de la ex Unin Sovitica con sus prcticas estalinistas, encarcelamiento y muerte de todo indicio de disidencia.

Vamos a seguir manteniedo un silencio suicida y estupido frente a la permanente politizacin de la justica y de la dictadura ya sin tapujos? Estamos a tiempo de dar un cuarto de conversin y volver a la unidad de la fuerzas demcratas y autonomistas de Santa Cruz y Bolivia para enfrentar al nico enemigo principal: Morales y sus hombres. No hacerlo, adems de suicida y estpido, es seguir bajo la dictadura. No gritar hoy el complot  contra la democracia en Bolivia, es seguir soportando ms golpes -los heraldos que nos manda la muete, ya lo dijo el peruano universal que fue Csar Vallejos- como la farsa de eleccin directa de magistrados. La justicia estar entonces,  ya sin lmite democrtico alguno, al servicio del poder poltico dictatorial, de sus abusos y de sus embustes.
 
Los embustes

Sin otro fundamento que sentarle la mano a los autonomistas y emprendedores cruceos, el llamado caso terrorismo-separatismo-Rzsa-Sosa, feroz complot poltico contra Santa Cruz, se va quedando sin pruebas. No hay un solo indicio de separatismo, menos de terrorismo y como no haba pruebas contundentes, ni un arma ms o menos potable ni nada concomitante para sustentar la acusacin,  ahora el servil fiscal Sosa, servidor de sus altos mandantes polticos, arguye que destruy las armas y las pruebas por peligrosas. Como no hubo ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario, las mentiras suman y siguen, como si furamos subnormales para creernos las calumnias y no detectar los embustes.

Mientras el presidente Evo Morales se deja llevar por el cada vez explcito culto a su personaldad (fomentado por los aduladores y oportunistas de siempre que se aprovechan de las debilidades del lder y lo nombran gua espiritual de los pueblos indgenas de Amrica, declaran patrimonio nacional a su natal Orinoca y abren su novsimo museo) el Vice-copresidente es quien gobierna. El si sabe muy bien que es el terrorismo y qu es ser terrorista, pues confes publicamente haberlo sido. Lo corrobora la historia de Bolivia, cuando derrumbaba torres de alta tensin y asaltaba bancos y empresas para sus terroristas y delictivas acciones. Por tanto, nadie como l sabe que el terrorismo y los terroristas equivalen al perodo de la destruccin por la destruccin, cuando no importan las muertes ni de los no propios combatientes ni de los adversarios.

La guerra del terrorista es total, es el triunfo definitivo del principio de muerte por sobre el de vida como apunta Fernando Mires, afirmacin que jams se la podr endilagar a ninguno de los 39 imputados en el grotesco complot contra Santa Cruz y la mayora de su gente, que no disparon un solo tiro y no son psicpatas polticos como los que gobieran Bolivia.

Aqu, los nicos tiros disparados fueron los que segaron la vida de los tres mercenarios, asesinados por miembros del ex comando Utarc, ya condecorados por esa criminal hazaa. Ese s fue un terrorismo de Estado, premeditado y alevoso, como las violaciones al derecho de 39 imputados sin pruebas, hoy presos, exiliados o proscriptos a partir de testigos sobornados  - como el Viejo- para inculpar a inocentes y darles el pase a la crcel. Entre ellos los jvenes Zvonko Matkovic hijo, Hugo Paz, Hugo Vzquez, los Gelafios Santisteban padre e hijo, Gueder Bruno y Alcides Mendoza por haber vendido un arma sin mira telescpica y  cuyas familias en Santa Cruz las pasan ms que negras para sobrevivir, entre otros.

En la crcel de San Pedro, en La Paz, adems de cruceos, hay benianos, pandinos y tarijeos, sin haber cometido delito alguno,  hoy unidos en la desventura que provoca la presin, ms all de lo que dijeron o no dijeron algunos de ellos, esperando que la unidad de la oposicin poltica democrtica ponga freno a los abusos totalitarios del MAS. Hay un preso poltico emblemtico, como Leopoldo Fernndez al que no doblegan ni en la inhspita crcel de Chonchocoro. Hoy est acosado el gobernador del Beni, Ernesto Surez; exiliado el gobernador Mario Cosso de Tarija y los actuales atropellos contra el gobernador cruceo Rubn Costas, solo por ser autonomistas adversarios polticos del centralismo autoritario y abusivo de Morales y sus hombres.

Al cabo de las tantas idas y venidas del servil fiscal Sosa, lo nico que queda son las grotescas violaciones al derecho de los 39 imputados,  como el derecho al juez natural, aqu en Santa Cruz,  donde  se habra producido un delito que nunca existi; el derecho a la presuncin de inocencia, al juicio justo y a la igualdad en la administracin de justicia. Derechos conculcados a otros presos y exiliados que hicieron uso de su democrtico derecho al disenso, algunos con arrestos domiciliaros o medidas sustitutivas, y a polticos y empresarios por no aceptar el pensamiento nico de los totalitarios del MAS. Ah estn como testigos el empresario Humberto Roca Leigue, y ahora Samuel Doria Medina.

Los supuestos financiadores

Ni armas, ni pruebas de separatismo, ni financiadores tras  dos largos aos investigacin por parte del servil fiscal Sosa, servidor de sus mandantes polticos. Dos aos de zozobra, extorsin, amedrentamiento, prisin y exilio a los imputados y a sus familias. Los financiadores no aparecern porque aqu solo se financi las campaas para sustentar  la lucha autonmica, no como dijo el ex ministro de Gobierno, Alfredo Rada: "Esta investigacin debe esclarecer quin o quines financiaron a esta estructura separatista, quin o quines dieron cobertura poltica. Claro que Rada est hoy en plan pijama como sealan en Cuba a los desterrados de la funcin pblica y que perdieron el favor del rgimen, por alguna mala accin. Con incontinencia verbal propia de cnicos manipuladores, Rada mencion, sin dar nombres, a autoridades cvicas, departamentales y algunos lderes polticos regionales. Como dijo un miembro del Estado pluribochorno: sabemos quienes son, ahora falta poner nombres. A alguno ya le han puesto hasta apellido: Branko Marinkovic, mientras otros se salvan.

Segn un informe de investigacin periodstica sobre el caso de marras, publicado por el peridico Los Tiempos de Cochabamba, veinte meses despus del a-justiciamiento a los tres extranjeros en Santa Cruz, Sosa abri un nuevo cuaderno de investigacin titulado Terrorismo II, a cargo de la fiscal Mery Gutirrez para dar con los financiadores.  Ella ha solicitado a su colega que le entregue informacin para indagar en la Unidad de Investigaciones Financieras. No sabe que Sosa ha peinado los estados financieros  de toda aquella dirigencia,  y no precisamente para dar con el objetivo de su bsqueda, que nunca existi, sino para violar ms derechos el de la confidencialidad- y para algunos otros menesteres nada santos?
Tengo ganas de gritar y grito basta, no ms abusos!