Loading
A pesar de la poca originalidad del epígrafe que encabeza el siguiente artículo se asemeje al de la célebre obra de Ernest Hemingway, nada tiene que ver con la trama de la novela y, “mas por el contrario”, como estilan decir nuestros ilustrados gobernantes, responde a una mera casualidad que “El Viejo y El Mar”, ambos por separado, sean dos argumentos políticos, de candente actualidad, que concitan el estupor, la vergüenza, la ira y el asco de muchos bolivianos.
Sucede que Ignacio Villa Vargas alias “el viejo”, un connotado bribón que ingresó a la historia criminal de nuestro país como un chivato soplón de baja estofa, por “servicios” que condujeron al acribillamiento de tres súbditos extranjeros y al apresamiento o deportación de 39 connacionales, tras ser jugosamente recompensado, según un video que lo muestra recibiendo las treinta monedas de plata, más otras tantas para su escape, fue visto en Santa Cruz gozando de buena salud y, aunque yesca, porque le hicieron devolver el monto de la traición, se paseaba orondo por sus calles, sin que la policía, la fiscalía u otras autoridades se den por enteradas.
Hoy, gracias a la labor de la prensa y de que los guardaespaldas del anciano decidieran asumir su verdadero rol de policías, se ha sabido de su aprehensión y traslado a La Paz para continuar-seguramente-con la segunda parte de este burdo sainete.
Como complemento a esa bufonada y en una curiosa coincidencia, luego de 60 años, un mes y siete días de ausencia, llegó a nuestra capital Don Alfredo Moreno, Canciller de Chile, para celebrar los 132 años de usurpación y para debatir dizque, esa agenda yeta de 13 puntos, que en cinco años no nos ha llevado a nada y sólo se traduce en enunciados y ofrecimientos de obsequios envueltos en sendos “paquetitos chilenos”.
Un ex vicecanciller del Estado Plurinacional y por supuesto del actual gobierno, declara que la ex presidenta chilena Michelle Bachelet llegó a considerar la entrega a Bolivia de un enclave de costa en la provincia de Tarapacá, ubicada en el sur de la quebrada de Camarones y el norte de Iquique, pero que todo cambió cuando la Cancillería chilena dio a conocer a sus nuevas autoridades, o sea a Piñera, que consideraron excesivo el trato. “Una franja de terreno de 28 kms, de los 4000 que ellos tienen ¡Que nobleza!
Nuestra ex autoridad continua relatando con pasmosa ingenuidad que el planteamiento boliviano fue simple: “Nosotros queremos irnos a bañar, navegar en nuestro barquito, que nuestros miembros de la Armada boliviana paseen en el mar. Nosotros queremos pescar y si es posible tener una fabriquita de enlatados de pescado. Todo eso en el mar”. Con semejantes argumentos, los únicos resultados positivos extraídos: tanto del extraño periplo del anciano delator, como de la visita del Canciller usurpador, es que nos hicieron olvidar, al menos por un momento, de la escasez de azúcar, gasolina, leche y a cambio nos dan la sensación de estar viviendo en Cuba y, por que no decirlo, poder reescribir una novela al estilo Hemingway “El Viejo y el Mar”.