Miércoles 06 de mayo 2026

"Lucho San Pueblo...


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...te seguimos esperando aqu" dice la cancin de la pelcula documental con la que el padre Eduardo Prez Iribarne rinde homenaje a su amigo y compaero jesuita Lus Espinal Camps, asesinado el 22 de marzo de 1980, en la ciudad de La Paz. Vil como todos, ese asesinato fue el anuncio de los tiempos que se avecinaban: tiempos de oscuridad, dira Hanna Arendt.

Lucho San Pueblo es el testimonio de un amigo, a su amigo. Me conmovi, y la vi dos veces, para recordar los tiempos de compromiso militante por la democracia, la justicia social y tantas utopas an pendientes. Y me fue revelador aquel estribillo de la cancin: Lucho San Pueblo, te seguimos esperando aqu... por los pobres, por ms pan y por ms techo... te seguimos esperando aqu.

Interpelador verso,  de una hermosa cancin, letra y msica de Jos Pepe Lijeron, con arreglos  musicales de Glenn Vargas, y cantada por Pekos. Ellos contribuyen a que la pelcula del padre Prez sea un digno homenaje a Lucho San Pueblo. Me sacudi tambin otra frase: siempre unidos te seguimos esperando aqu.

Unidos? Muchos podrn corroborar al vocero del gobierno, Ivn Canelas, amigo de Lus Espinal y ex periodista de radio Fides, quien expres que con este gobierno, Bolivia est haciendo realidad los ardientes deseos de ese tiempo: la restauracin democrtica y la igualdad social. Si nos quedramos solo en una de las mltiples determinaciones que hacen a la totalidad, es decir, en la visibilizacin, inclusin y empoderamiento de algunos pueblos indgenas, sobre todo aymara, tendra que decir que s. Pero la totalidad como concepto dialctico, la articulan mltiples determinaciones, para a ser sntesis unidad de lo diverso, Marx, dixit. Esa diversidad que los hombres  del oficialismo no ven, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Porque reconocer diversidad sociocultural, pluralidad poltica, respeto a los otros diferentes y a sus DD.HH. son principios democrticos que no conjugan con la pulsin de dominacin totalitaria-autoritaria de Evo Morales  y el MAS.  As no puede haber unidad.

Lucho San Pueblo habla de la vida de un buen hombre vaya que era un buen hombre dice el Padre Prez. Narra su arresto en la noche tarda y silente del 21 de marzo del 80; detalla su calvario en el matadero, los suplicios, luego el asesinato con 4 cuatro tiros de metralla, para luego tirar en un basurero el cuerpo torturado.  Por qu Lucho? se pregunta el padre Prez. Y l mismo se contesta: la muerte,  que es negra, se convierte en luz, si es por el pueblo. Me conmovi.

El 22 de marzo de aquel ao estbamos en un seminario sobre Desarrollo Regional en San Jos de Chiquitos. A las 17.30, Guillermo Capobianco, dirigente del MIR cruceo, comunic su asesinato. Ah presentimos que la lucha seguira siendo a muerte: en junio vino el atentado a Jaime Paz Zamora, del que sobrevivi con la manos y el rostro quemados de por vida. El 17 julio fue el golpe a Lidia Gueyler, con sus horrores, los muertos y el dolor a cuestas. En enero del 81, el asesinato a ocho dirigentes del MIR, sacudi al pas. 

No andbamos con el testamento bajo el brazo, como amenazaba Arce Gmez. Lo record saliendo del cine: en el primer aniversario de la muerte de Lucho Espinal, los jesuitas celebraron una misa en La Merced, a la que solo deban ir mujeres.  Ah estuve con otras y algunos universitarios, entre ellos, Micky Bustos, con quien me encontr, la primera vez. Hubo corre-corre policial, pero salimos de misa pensando en Lucho y en seguir luchando, como ahora...