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- 2026-10-27
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Murió el mito de que Bolivia era el corazón energético de Sudamérica en el momento que el Gobierno autorizó la importación excepcional de gas natural (GN) y gas natural licuado (GNL) mediante el Decreto Supremo 5755, ratificando el colapso del abastecimiento estatal.
Durante casi dos décadas el discurso oficial sostuvo que el país descansaba sobre un mar de gas inagotable, pero la promulgación de esta norma destapa el mayor despilfarro histórico de las reservas nacionales, dejando a la industria sin insumos elementales.
La disposición legal faculta a personas naturales y jurídicas a importar hidrocarburos directamente para consumo propio, intentando frenar el apagón eléctrico industrial en todo el territorio.
📌 LA FACTURA DE LA CRISIS ENERGÉTICA:
⚠️ Cobertura: Personas y empresas públicas o privadas autorizadas para importar GN y GNL.
⚖️ Restricción: Prohibición absoluta de reventa, comercialización o transferencia a terceros.
💣 Burocracia: 20 días hábiles para que el Ministerio de Hidrocarburos emita el reglamento.
📉 Control: Exigencia estricta de reportes previos de precio, volumen y calidad del producto.
El decreto transfiere al sector privado la obligación de financiar gas dolarizado en el mercado internacional, en un contexto crítico marcado por la escasez de divisas en el sistema bancario.
Esta medida de emergencia provocará el encarecimiento en cadena de los costos de producción, cuyos incrementos se trasladarán de inmediato al precio de los alimentos y las tarifas de electricidad.
Con esta norma, Bolivia consolida su transición de potencia exportadora a un mero cobrador de peajes por ductos vacíos, dejando al descubierto la falta de exploración.
El Decreto 5755 formaliza el fin de la soberanía energética y traslada el costo del despilfarro estatal al bolsillo del ciudadano.