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- 2026-03-16
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El sistema de registro SREC de YPFB ha destapado una crisis financiera que la estatal no tenía en sus planes. Con 10.000 demandas formales ya ingresadas por daños en motores, la petrolera se enfrenta a una factura millonaria que crece cada hora.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, los números son demoledores y exponen la magnitud del siniestro. Si tomamos como base las 10.000 solicitudes actuales y el resarcimiento promedio de 6.000 bolivianos que exige el sector transporte, el monto total asciende a 60.000.000 de bolivianos.
Esta cifra de 60 millones es apenas el punto de partida de un desfalco operativo sin precedentes. Solo en Santa Cruz, los mototaxistas reportan 6.500 afectados, lo que sugiere que el registro oficial todavía no refleja el impacto total en el parque automotor nacional.
La habilitación de una cuenta bancaria exclusiva para estos pagos es la confesión de culpa más cara de la historia de los carburantes en Bolivia. YPFB está pasando de ser una empresa de energía a una entidad que debe financiar reparaciones mecánicas masivas.
Desde la otra acera, el sector transporte advierte que los 6.000 bolivianos apenas cubren daños parciales. Si las reparaciones exigen ajustes de motor completos, el boquete financiero podría duplicarse, dejando a la estatal en una situación de quiebra técnica por negligencia.
El Gobierno intenta contener la sangría con reuniones en La Paz, pero la presión de los 10.000 afectados es incontenible. La gasolina desestabilizada no solo arruinó inyectores, sino que ha perforado el presupuesto de inversión de la petrolera nacional.
El flujo de caja de YPFB ahora depende de cuánto pueda estirar las verificaciones técnicas para no soltar los 60 millones de golpe. Lo que comenzó como un error de calidad ha terminado en un desastre financiero que pagaremos todos los bolivianos.
El Dato de Cierre: El monto de 60 millones de bolivianos equivale al presupuesto anual de mantenimiento de varias plantas operativas de la estatal.