- Portada
- 2026-08-06
Loading
[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]
El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, rechazó este lunes que el Trópico de Cochabamba sea considerado una “tierra de nadie” y aseguró que sí existe presencia del Estado. Sin embargo, advirtió que esa presencia es débil por influencia de “gobiernos paralelos” que operan mediante mecanismos de coerción, extorsión y control social.
Según su diagnóstico, esa estructura de poder local limita la acción institucional, en particular de la Policía Boliviana, especialmente en momentos de conflictividad social.
Explicó que, especialmente en el municipio de Chapare, por años se consolidó una forma de autonomía no oficial sustentada en sindicatos cocaleros y liderazgos políticos locales.
“Durante años el Trópico ha operado como una autonomía significativa. Hay sindicatos cocaleros y algunas figuras políticas, pero el área que tiene mayor trascendencia es Villa Tunari”, precisó.
En esta zona, recordó Aguilera, se desmantelaron más de 300 laboratorios de producción de cocaína y centros de maceración en los últimos años.
Este dato da cuenta de un “vacío de Estado” que, en su criterio, comenzó a revertirse en la presente gestión.
En este contexto, el Trópico de Cochabamba concentra una parte significativa de la producción de cocaína.
“Hay algunas estimaciones que dicen que hasta el 90% de esta sagrada hoja (de coca) se desvía al narcotráfico, lo que indudablemente genera un importante incremento de la violencia”, advirtió.
Aguilera también denunció que las estructuras sindicales dificultan el trabajo de las fuerzas del orden, al ejercer un control “opresivo” sobre las comunidades, lo que limita la cooperación con las autoridades.
“Cuando se ha pretendido fortalecer la presencia de la unidad de Policía en el Trópico del Chapare, los gobiernos municipales niegan la dotación de instalaciones y las condiciones básicas de vida”, sostuvo, al señalar que esta resistencia institucional es parte del problema estructural. ABI