Miércoles 25 de febrero 2026

Ser hacedores y no solo oidores



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Tenemos un gran catlogo terico de derechos y garantas constitucionales y convencionales; sin embargo, en los hechos, poco o nada de ello, se concretan de forma eficiente, efectiva y ampliamente.
Sabemos de la existencia del buen camino de la tica (art. 8 I de la Constitucin boliviana, el camino noble, el vivir bien), la importancia del sentido comn y de esforzarnos por ser ntegros, integrales, pragmticos, honestos con los dems y consigo mismo, pero resulta que, en la prctica, la gente sigue movindose bajo esperanza (como un sueo), pensando que ser el otro quien cambiar sus propias vidas; continua viviendo bajo ilusiones, en la bsqueda de emociones, de gloria, fama; y, de aadidura, viene de forma ansiosa repitiendo por generaciones, la trillada idea, de que hemos venido a este mundo para distraernos (en todos los sentidos de la palabra).

En ese sentido, el ser humano ocupa ms tiempo de su vida en la adquisicin de recursos econmicos, sin dominio propio, yndose hacia los extremos, por ejemplo, gastando ms de lo que ingresa (es decir, de lo que gana, sea en dinero fsico o -a futuro- en moneda digital); por consecuencia, vive en constante dficit, por lo tanto, no es de extraarse, que esto tambin se ve reflejado en los Estados, principalmente, en los pases sudamericanos, quienes adolecen de permanente dficit fiscal.

Esto, lgicamente debido al exceso de gasto pblico que incurren los gobiernos bajo el anhelo de que todos finalmente dependan del Estado, manipulando y mal interpretando, sesgadamente, la definicin de Estado nicamente como gobierno; y, es de esa manera, muchos polticos buscan asegurarse los privilegios de permanencia, vigencia, cimentando la ilusin de que son ellos enteramente necesarios e imprescindibles para todos los dems. Y una vez, en funcin de gobierno, lamentablemente hay quienes van restringiendo las libertades individuales y la propiedad privada de sus gobernados o administrados.

En esa vorgine de ausencia de sentido comn, en pleno siglo XXI, es obvio que las temticas relacionadas a vulneracin de derechos y afectacin al bien comn (que en realidad debiera llamarse intereses generales) nunca pierdan ni perdern vigencia. Esto se debe, simplemente porque si nos moviramos bajo expectativas (esto implica la posibilidad razonable de que algo suceda, porque se tiene, se maneja y procesa datos, estadsticas y probabilidades), entonces, est claro, que, si las cosas no se hacen por el buen camino, obviamente que todo saldr mal. En otras palabras y con modismo vulgar, diramos: no hay pues donde pelarle.

Por consiguiente, quien haya escrito sobre dichas temticas, ver que casi siempre mantendr actualidad; y, esto, no necesariamente porque dicha persona sea ducha, iluminada o genio (aunque a lo mejor, en lo ms profundo de su ser, as lo crea o se d nfulas de aquello), sino porque la humanidad como no desea esforzarse por el dominio propio, simplemente es previsible, que eso seguir ocurriendo con mayor o menor intensidad y peligrosidad, en unas regiones ms que en otras.

Advirtase que mientras unos cuantos son los que provocan las crisis econmicas, el dficit fiscal, el impuesto inflacionario, la corrupcin pblica (generalizada y desvergonzada) acompaada de la deficiencia sistemtica del Estado de Derecho; otros, se distraen ms en la retrica, explicando e interpretando, los hechos, los sucesos y los procesos traumticos de afectacin a los intereses generales de la sociedad y sus consecuencias (que los anteriores la provocaron), para verse todo lo antes dicho confirmado o ratificado ms adelante, pero en realidad, casi nadie se ocupa en serio, de lo ms importante, esto es, de cambiar sus propias vidas, tomando conciencia de la realidad y empezar a cambiarla. Entonces, si casi nadie, realmente lo hace, pues lgicamente seguir histrica y cclicamente, desplegndose el mismo dilema de siempre.

Es decir, unos son los dainos (los que causan o provocan dolor y sufrimiento), otros son los oradores o narradores de los agravios (los que cuentan, de mltiples formas y maneras, los daos) y muchos son los que se conforman y se distraen, siendo exclusivamente oidores (es decir, aquel pblico oyente, que se embelesa, se entretiene y se estresa, viendo quien lo dice y cmo lo dice, llegando incluso a tratar de idealizarlos y/o mitificarlos a sus oradores, hacindose ilusiones de ellos, movidos tan solo bajo esperanza, sin exigirse a s mismo ni exigir y controlar a sus autoridades y servidores pblicos), mientras pocos son los hacedores del buen camino.

Con todo ello, es de suma importancia que la humanidad sea ms sensible para evitar el dolor social extremo y su permisibilidad. Se debe evitar la capacidad de dao de los gobiernos autoritarios, corruptos y violentos.

Me explico, por ms de que se diga que existen personas que son ms tolerantes al dolor que otras, eso no implica que el dolor no exista o ste hubiera desaparecido. El dolor sigue siendo dolor y est all, por ende, cuando el dolor es insoportable recin es cuando la persona realmente cambia o decide cambiar, antes no, porque lo tolera y eso genera ms complicacin futura pues siempre se puede estar peor (llegando incluso a conformarse a vivir con casi nada, quedndose afuera, en la inmutable crisis y permanente incertidumbre la cual paraliza-, muestra de ello, por ejemplo: siempre existen pases en la lista negra y gris concerniente a la gravsima y alarmante vulneracin de Derechos Humanos y afectacin extrema de la calidad de vida de las personas).

Por lo tanto, ningn dao es verdaderamente irremediable, si no se decide antes, autnticamente cambiar, desde lo individual hacia su entorno, pensando ms ntegramente en el nosotros y no en funcin a la propia egolatra.

Tampoco debemos olvidar que el buen camino de la tica no constituye una simple decoracin, sino algo eminentemente prctico y de gran utilidad para la realizacin de las potencialidades de cada cual, en busca del bien, contribuyendo al sostenimiento de la civilizacin, por ello, es de suma importancia, ser menos tolerantes: a la corrupcin, a la reduccin de la actividad econmica, al abuso de poder, a la hipocresa de las finanzas, a demorar la inversin (tanto pblica como privada), a la manipulacin, a ser mal influenciados, entre otras tropelas ms, pues, por ejemplo, desde la perspectiva econmica, si la gente queda sin liquidez, si finiquita sus ahorros, si se produce un default, podra terminarse en una estanflacin, con aumento de precios y falta de trabajo. Eso tambin se debe evitar.