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- 2026-04-21
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El empresario y político Samuel Doria Medina denunció de forma tajante que la crisis de diésel que asfixia al país no es un problema logístico, sino una falta crítica de dinero. Según el líder político, el Gobierno ya no tiene divisas para concretar las reservas necesarias, lo que ha provocado que las barcazas y cisternas queden paralizadas a la espera de pagos que el Estado boliviano no puede cubrir en este momento.
Doria Medina cuestionó duramente la gestión económica, señalando que la "sequía" de dólares en el Banco Central es el verdadero origen de las filas. Esta advertencia se sitúa bajo la lupa de La Mesa de Análisis, pues revela que el discurso oficial de YPFB es una cortina de humo: no falta voluntad de trabajo, falta capacidad de pago para importar los carburantes que mueven la economía nacional.
🚨 DENUNCIA CENTRAL: Doria Medina afirma que no hay dólares para pagar el diésel.
🚜 AGRO EN AGONÍA: Productores advierten parálisis total en plena época de siembra.
🛣️ SURTIDORES VACÍOS: Filas kilométricas retornan a La Paz, El Alto y Santa Cruz.
📉 PRESIÓN LOGÍSTICA: YPFB admite dificultades pero las atribuye a la demanda agrícola.
La realidad en las calles confirma la denuncia: en ciudades como El Alto y La Paz, los choferes reportan que deben peregrinar por múltiples estaciones de servicio solo para encontrar surtidores precintados o con letreros de "no hay diésel". Esta escasez ha provocado que el transporte pesado pase noches enteras en las bermas, generando un caos vehicular y una desesperación colectiva que el Gobierno no logra calmar con comunicados.
En Santa Cruz, el corazón productivo del país, la situación es aún más dramática. El sector agropecuario ha denunciado que la falta de combustible está golpeando directamente la producción de alimentos, dejando tractores y maquinaria pesada varados en los campos. Sin diésel, la cadena de suministros se rompe, sentenciando la seguridad alimentaria y condenando a los mercados a una subida inminente de precios por la falta de cosecha.

Desde la otra acera, YPFB intenta justificar la crisis mediante un monitoreo de "operaciones agrícolas intensificadas", sugiriendo que la demanda ha sobrepasado sus proyecciones logísticas. Sin embargo, los productores responden que el combustible es un insumo básico y que la estatal petrolera debería haber previsto este pico de consumo, en lugar de permitir que la aprehensión y el pánico se apoderen de los surtidores.
LA FALTA DE TRANSPARENCIA SOBRE EL ESTADO DE LAS CUENTAS FISCALES ES EL COMBUSTIBLE QUE ALIMENTA LA CRISIS SOCIAL.
La parálisis no solo afecta al agro, sino que el transporte pesado internacional también reporta demoras críticas que encarecen el flete y retrasan la llegada de otras sustancias controladas permitidas para la industria. Cada hora que un camión pasa en la fila es una pérdida económica que se traslada directamente al consumidor final, inflando una inflación que ya golpea el bolsillo del ciudadano de a pie.
Doria Medina insistió en que mientras no se solucione la escasez de divisas, cualquier "ajuste logístico" de YPFB será insuficiente y meramente paliativo. La desconfianza en la moneda y la falta de dólares han creado un círculo vicioso donde el Estado debe elegir entre importar energía o mantener otros subsidios, una encrucijada que hoy tiene a Bolivia con los tanques vacíos y las carreteras bloqueadas por la necesidad.
El monitoreo constante que anuncia el Gobierno no ha logrado reducir las filas en Cochabamba y el resto del eje central, donde la psicosis de desabastecimiento obliga a los usuarios a cargar más de lo habitual, secando las estaciones en cuestión de minutos. Esta dinámica de supervivencia demuestra que la credibilidad de las autoridades energéticas está tan agotada como las reservas internacionales que deberían respaldar cada litro de combustible.
Finalmente, la crisis del diésel se perfila como el mayor desafío político del trimestre, uniendo en una sola protesta al transportista urbano, al gran agroindustrial y al político de oposición. Si no hay una inyección inmediata de capital para normalizar las importaciones, el país se encamina a un racionamiento de facto que paralizará la poca actividad económica que aún intenta resistir a la crisis de dólares.
El Dato de Cierre: Informes del sector hidrocarburífero señalan que el desfase entre la llegada de cisternas y la demanda real en surtidores ha crecido un 35% en la última semana, lo que hace prever que las filas continuarán al menos por los próximos diez días.