Miércoles 25 de febrero 2026

Bolivia, no está condenada al fracaso, si así nosotros lo decidimos



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Comnmente se dice que el mdico cura al enfermo, pero en realidad, no es exactamente as, la enfermedad se presenta siempre personalizada; si bien el mdico puede indicar el camino, pero dicho camino slo puede ser recorrido por quien est en tratamiento. El mdico no puede recorrerlo por el paciente; por lo tanto, la curacin est en manos del propio paciente si recorre debidamente el camino prescrito. La medicina reconoce que cada paciente es nico.

Del mismo modo, cada uno de nosotros, cada boliviano somos nicos e irrepetibles, y ante un pas colmado de confrontaciones, divididos, distrados, manipulados y sometidos a cortinas de humo, a enfrentamientos sumado a la comisin de delitos comunes y de corrupcin, entre otras dolencias ms, debemos entender que est en nuestras manos el no caer en la retrica del fracaso y cumplir con nuestra misin constitucional de ser un Estado Constitucional y Convencional de Derecho.

Cuando casi todos creen lo mismo, ah se construye una creencia de algo como cierto, pero antes amerita del discernimiento para no caer en el engao o introducirse en un camino ms largo y que sin principios ticos morales, se transforma en algo an ms pernicioso, inseguro y daino.

Por ejemplo, es de bastante uso corriente, el creer que lo nico que puede motivarnos en este mundo, es el dinero, asimilndolo inclusive como aquella energa que posibilita al ser humano, que se mueva por puro inters a ella; sin embargo, todo ese extremo, puede conllevar a la ambicin codiciosa desvergonzada, que conduce a la senda oscura de las mafias de la corrupcin, del narcotrfico, del contrabando, las estafas, el lavado de dinero, el cual, apalanca varios negocios formales de fachada, entre otros delitos ms; todos ellos, motivados por la angurria al dinero exentos de valores morales sin importarles la competencia desleal. Y lo que es peor, cuando existen polticos y/o gobiernos catalogados como corruptos que en algunos pases pasan a ser los guardaespaldas de las mafias con un sistema judicial en decadencia y politizado, mientras que en otras partes existen una casi total ausencia del Estado (Ej.: pueblos que viven slo del contrabando), entre otras desgracias ms, teniendo al resto de la poblacin en la miseria, el sufrimiento, y al estar stos, al medio del fuego cruzado, el alto precio son muchos civiles muertos, una execrable impunidad y una corrupcin generalizada acrecentando la desconfianza extrema.

Al respecto, citar el reportaje del Diario espaol El Pas de fecha 30 de junio de este ao, titulado: Hait, cuando colapsa un Estado, el cual informa que en Puerto Prncipe hay una guerra, con sus frentes, sus grupos armados, sus civiles desplazados. Con sus mujeres y nias violadas y con sus vecinos muertos por miles. La nica diferencia es que esta guerra no ha sido declarada. No al menos de forma oficial. Y eso tiene unas desventajas enormes. La principal es que nadie est ayudando a los haitianos mientras su pas se desangra (...) "La raz del problema est en la ausencia casi total del Estado (y) pese a la llegada de la democracia, la inestabilidad y la corrupcin se enquistaron".

Por lo expuesto anteriormente, queda claro que apostar slo por el dinero resulta ser, con mucha frecuencia, la forma ms cara de motivar a la gente; mientras que la educacin de calidad y las normas morales no solo son ms baratas, sino que a largo plazo son tambin las ms efectivas.

Como vemos, todos los extremos son malos, por ejemplo, una sociedad fantica en el consumo, no amar apreciar los arcoris porque son gratis (abundando seres humanos infantiles, que solo gastan o pierden su tiempo y dinero, consumiendo e imitando -repitiendo-, lo que los dems "hacen, ven o dicen" -para tener algn tema de conversacin posterior cuando se renan o simplemente por estar a la moda-, sin pensar ni razonar, si eso que hacen o adquieren, realmente lo necesitan o no; o, si les ayudar a mejorar acorde a su propia realidad); y, a su vez, tampoco tiene sentido limitar los beneficios que alguien puede obtener por su trabajo, o limitar la iniciativa privada en la obtencin de sus propios recursos, dado que generan empleos de calidad, son de utilidad, entre otras ganancias a favor de la gente.

Con todo ello, es menester una educacin de calidad, donde deba existir una simbiosis sin adoctrinamientos tampoco fanatismos dogmticos polticos ni religiosos sino profundamente acadmico, destinadas a una transformacin en la escuela, las universidades con participacin y relaciones de la familia pues pueden darse casos donde sea el enfoque familiar el que obstaculice la expansin creativa de sus progenies.

Con tantos dramas humanos que hemos pasado las familias bolivianas, entre ellas, desde la salud, la muerte y los gastos por cuenta propia en poca de pandemia global sumado a las constantes y severas crisis polticos sociales adems de la impunidad que venimos soportando frente a una serie de actos de corrupcin, hacen que la mala poltica sea rechazada y comience a perder su poder de dao, y que la dignidad de los ciudadanos pueda ms que la ddiva de una moneda nacional que frente a una paulatina inflacin (in creciendo) vaya perdiendo cada vez mayor valor. Contamos con dicha capacidad de resiliencia.

En ese sentido, como sociedad boliviana debemos concentrar todas nuestras fuerzas y energas por construir lo nuevo y dejar de luchar contra lo viejo con sus supuestas rivalidades internas que solo buscan distraccin, reality show para polarizar el voto entre ellos mismos (el pasado), mientras alientan que el pueblo boliviano permanezca siempre dividido, cuando resulta que la unin es la fuerza, tal como menciona el anverso de la inscripcin de la moneda del boliviano
La lgica poltica, principalmente en tiempos de elecciones, se preocupa esencialmente por los votos para lograr alcanzar mayor control estatal. Es un mercado de pocos, por eso compiten entre ellos, y en esa su dinmica, casi siempre en los hechos se aleja de resolver los problemas de la gente.

Por lo tanto, es menester cambiar de chip mental, ser ms pragmticos, saber elegir a las autoridades, servidores pblicos, no slo por lo que ofrezcan o prometan a futuro sino por lo que demostraron ser en la prctica, durante todas sus gestiones, por cuanto ya tuvieron la oportunidad de estar en el ejercicio de la funcin pblica y sabemos si reprobaron o no; por ende, debemos exigir al poltico ms calidad de vida para los bolivianos, sin que invadan la propiedad privada, las libertades individuales, y que sepan preservar de forma ptima la salud, la vida y la tranquilidad de los bolivianos.

Para ello amerita una conciliacin sin fanatismos dogmticos, sin mentiras tampoco engaos, para alcanzar un nivel de conciencia ms elevado que nos hara ms fuertes como pas, unidos con mayor produccin, con marca pas, posibilitando enfrentarnos a un futuro sin miedo e incertidumbres. Es mejor cooperar, que competir.

No basta tan slo pretender tener sociedades cultas en el plano intelectual quedndonos pigmeos en lo emocional, es menester que la gente tenga la "alegra de vivir", no vivir en aquella codiciosa ansiedad fabricando arrogantes y engredos por el dinero que ostentan, o por absurdeces y banalidades (ilusiones del ego), siendo personas abusivas, entrometidas, fisgonas, burlonas, envanecidas, peligrosas y asesinas.

Aquellos que cuentan con grandes empresas y/o importantes emprendimientos activos (nos referimos de aquellos que no robaron, no heredaron y tampoco lavan dinero de corruptos, de narcos ni de contrabandistas) que tienen un buen crecimiento, lo son porque nosotros, los consumidores, as queremos que lo sean, porque ofrecen un producto que los dems adquirimos, es til y necesario, por ende, se debe necesariamente garantizar la libre empresa (art. 308-II y art. 52 de la Constitucin boliviana), pero con seguridad y certidumbre jurdica.

En vez de desgastarnos en peleas fratricidas, entre bolivianos, empecemos a sembrar. Si sembramos una semilla y cae en buen terreno, con el tiempo fructificar y se crearn niveles de conciencia ms profundos. Respetando y cumpliendo los principios ticos morales (arts. 7 y 8 de la Constitucin boliviana), las personas tienen que convertirse en lo que quieren ser, no en lo que los dems quieren que sea mediante manipulacin familiar o mediante la fuerza bruta de la imposicin.

Est en nuestras manos, el buscar una autntica reconciliacin entre todos los bolivianos basados en la integridad, la integralidad y el pragmatismo, dejando de una vez por todas, los fanatismos y radicalismos de la ndole que fuese, as como tambin aquellas nfulas de pretender apantallar a los dems aduciendo de que se es mejor que el otro (cuando en realidad, seremos distintos pero tampoco mejores), y peor an si nos pasamos representando ante propios y extraos supuestos favores a otros, como gran cosa, cubrindose bajo el manto de una falsa humildad, el cual es solo fruto de la bajeza del egocentrismo y de la egolatra. Debemos exigirnos nosotros mismos (cada uno de nosotros) "en integridad", sin esperar ms de los dems.

Si cada uno de nosotros, nos encontramos en este tiempo y lugar (Bolivia), es porque somos necesarios en este tiempo, por ende, debemos cumplir nuestro propsito de mejorar como persona y como pas, sin manipular a los dems y tampoco dejndonos manipular, detestando la conducta cachafaz, la mentira y el engao, desasindonos de la hipocresa social y del uso de caretas segn la ocasin y el inters personal egosta (pretendiendo sacar tajada de todo para s mismo y/o para los suyos), por lo que amerita ostentar honestas intenciones (no una despreciable ruindad desvergonzada), todo ello, con el nimo y fin de que Bolivia realmente no est condenada al fracaso.