Jueves 26 de febrero 2026

Cumplamos la Constitución, no más abusos ni distracción social



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La Constitucin boliviana (CPE), en su art. 11-I, si bien afirma textualmente que la Repblica de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrtica participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres; sin embargo, en los hechos podemos advertir que seguimos enclaustrados, en un Estado de partidos.

Recordemos que la partidocracia se extendi en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, como residuo de las corrientes totalitarias, por ende, lo que opera bajo esta perspectiva en poltica es la lucha por detentar y conservar el poder.

El Estado de partidos, es un concepto que se designa al sistema de gobierno en el que los nicos actores del panorama poltico son los partidos, aunque tericamente se viva en democracia. Estos partidos, a travs de un sistema democrtico de turnismo se van intercambiando el gobierno, coartando as la expresin ciudadana hacia otros partidos que no sean los existentes. Por lo tanto, los ciudadanos se apartan de los partidos y comienzan a actuar e intervenir de otras maneras, por ejemplo, con la creacin de grupos de presin, pues mientras ms divididos estn los ciudadanos, es mucho ms fcil imponer por la fuerza posiciones y preferencias a favor de los gobiernos de turno, ya no solo exigir de las personas la tributacin sino adems, a nombre del Estado obtener mayor control de la poblacin buscando sumisin total incluso hasta en la lnea poltica que deben tener, todo ello, con fines de perpetuacin del poder y consolidar la impunidad.

Esta situacin tambin se puede observar en otros pases. Esto deriva de un sistema poltico donde aquellos que tienen el poder se preocupan principalmente por dos razones: 1) ser reelegidos para ellos mantenerse en el poder de forma hegemnica o conservarlo, polarizando todo entre ellos mismos, constituyndose oligarquas que mandan y ordenan un partido (como mencionaba el socilogo Robert Michels, en su obra "los partidos polticos", donde formula la "ley de hierro de la oligarqua" cuya reglas de juego, es "yo te doy y t me das", "yo te apoyo y yo te mantengo"); y, 2) aumentar los presupuestos del Estado de forma desproporcional y astronmica, para obtener una mayor dependencia estatal de los ciudadanos, instaurndose Estados nieras, incluso buscando la abolicin de la propiedad privada, al extremo, en algunos casos, donde se diga que el Estado poseer los bienes y los proveer a los administrados (a su poblacin) como servicios, desalentando la iniciativa privada y el emprendimiento de la sociedad civil.

El art. 10 de la CPE, menciona que Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, pero en los hechos, en pleno Siglo XXI, vemos ms promocin a la barbarie conducente a una rivalidad violenta continua con afectacin a las libertades individuales de los bolivianos, incentivando al odio, la discriminacin y la violencia.

Con todo ello, es menester exigir a todas las autoridades (nacionales, departamentales, municipales, etc.) y todos los servidores pblicos, el cumplimiento de la Constitucin, ms precisamente, la articulacin pragmtica y no slo terica, de dos factores fundamentales de eficacia y eficiencia del Estado, esto es, la efectivizacin de la separacin de poderes, la libertad poltica de la sociedad civil y su representatividad; y, la independencia de los rganos de Estado, todo ello, previstos en los arts. 11 y 12 de la CPE; y, obviamente de forma elemental, la independencia judicial (Art. 178 CPE), tal como afirmaba James Madison: "que los poderes se vigilen mutuamente y que los ciudadanos puedan dormir tranquilo".

Esa independencia judicial, tiene que ser real, por ende, los propios jueces, deben creerla y ejecutarla, siendo verdaderamente imparciales y administrando justicia, hagan valer su propia independencia en todas sus actuaciones y procesos que atienden, por ejemplo, en mbito penal, apliquen la independencia tanto interna como externa, prevista en el art. 3 del Cdigo de Procedimiento Penal. Y tambin, en unidad de cuerpo, como institucin, defender protagnicamente su propia independencia, pues si tal situacin de proteccin no existe por ellos mismos o se boicotean a s mismos, menos an, habr debida proteccin de derechos para los administrados, acrecentndose la profunda crisis de desconfianza que existe en la administracin pblica.

En ese sentido, debemos dejar de lado, toda distraccin social y peleas internas entre propios bolivianos, evitando caer en el absurdo de que entre pobres espirituales y materiales nos estemos burlando entre s; o, sealndonos quien es menos mediocre, pues muchas veces se busca dicha desunin y despertar guerras de pasiones para avanzar ms en la restriccin de derechos y libertades individuales, afectando la calidad de vida de la poblacin, sin obtener acceso a informacin real, actualizada y precisa sobre nosotros mismos: cantidad de habitantes, vivienda, educacin, desarrollo productivo, etc.

Debemos entender que el poltico en funcin de gobierno es un servidor al ciudadano, no viceversa; por consecuencia, dichos funcionarios no estn en dichos cargos, para insultar o denigrar a la poblacin o a algn sector de ella, debiendo servirla y no estropearla verbal, fsica, moral ni emocionalmente.

Entre compatriotas, debemos dejar de lado la soberbia, el orgullo, la altivez, la vanidad y la arrogancia, pues por esas disputas intestinas del pas, podramos estar rifando nuestros derechos y libertades, identificndose en absurdas alusiones maliciosas que buscan la distraccin y el desenfoque, para consolidar an ms el gatopardismo (donde se habla retricamente de cambio para que en realidad todo siga igual o peor: la trampa del dinero fcil, la crisis econmica, deudas insostenibles, ms impuestos y cada vez ms altos; estanflacin, gobiernos buscando aprovechar episodios inesperados de inflacin para reducir el valor real de la deuda nominal, el colapso de divisas y la inestabilidad financiera, problemas de contaminacim ambiental, mayor populismo y oportunismos, con lderes polticos que pretenden lavarse las manos con su propio pueblo culpando a otros para no asumir sus propias responsabilidades que les reduzca apoyo y posibilidades de ser reelegidos, etc.).

Por lo tanto, para trascender en la bsqueda de un verdadero bienestar, de todos los bolivianos, es luchar sin tibieza contra la corrupcin y la informalidad delincuencial, evitando premiar al delincuente, al criminal, al fraudulento y al despiadado con impunidad, para que stos no sigan pasendose libremente por el pas, cometiendo ms fechoras de los que ya hubiera cometido, que exista mayor respeto a las leyes pero sin caer en un estatismo autoritario dictatorial y mafioso, basados siempre en la tica pblica, profesional, individual, el trabajo honesto y el respeto de los Derechos Humanos.

El ciudadano debe leer su propia Constitucin, para estar cada vez mejor informado, que conozca sus derechos, las garantas y exija su proteccin, adquiriendo cultura constitucional, pues esto no es un tema exclusivo de abogados o para abogados; y, por consecuencia, de forma eficiente se estar siempre alerta, exigiendo a la clase poltica (tanto oposicin como oficialismo): menos politiquera y ms gestin de calidad, con lderes que motiven (que sirvan al administrado, que les aada autntico valor agregado en la vida de la gente -de su pueblo-, donde ambos ganen) y no que manipulen (es decir, que mediante la culpa, el miedo, el abuso de poder o de autoridad, logren que la gente haga lo que los malos lideres desean que hagan, para beneficio exclusivo del lder y su grupo poltico; y, no de todos los dems. Estos son aquellos lderes que por la fuerza pretenden imponer sus criterios a punta de sanciones, prohibiciones, restricciones y persecuciones al que piensa diferente. Esto no est bien, porque el fin no debe justificar los medios, pues el manipulador busca siempre ganar l y que la gente pierda y sea sometida a sus caprichos y designios, olvidndose que ellos deberan ser quienes deban servir y no los demagogos acomodaticios, que se sirven de los dems).

Subamos ms alto el listn de la calidad del servicio, donde se protejan los derechos, no se les mienta ni mangoneen al pueblo (art. 7 CPE), que exista transparencia, libertad, integridad, proteccin a la propiedad privada y unidad entre bolivianos. En definitiva, que se cumpla la Constitucin. De nada sirve ser pesimista en lo poltico y social, si no tratamos de mejorar en lo particular.