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El 8 de octubre de 1967, el general Ren Barrientos consult a los jefes militares si haba que matar al Che Guevara o dejarlo vivir para someterlo a un juicio.
Jorge Gallardo Lozada, quien fue ministro del Interior de Juan Jos Torres, relat en un libro que la respuesta de los consultados fue casi unnime: todos dijeron que haba que matarlo, todos menos uno, el general Len Kolle Cueto.
Si hubieran atendido el pedido del guerrillero: no me maten, soy el Che, la Justicia Militar, que por entonces todava exista, lo habra sometido a un proceso que quiz hubiese permitido saber quin lo mand a Bolivia, para qu, y cuntos cmplices tena entre los polticos bolivianos.
Pero los votos de los jefes militares lo haban condenado a morir y el sargento Mario Tern lo ejecut, segn la versin ms difundida.
Ahora, con el caso Rozsa, que pone en jaque mate al cocalero Morales, retumba la pregunta de por qu l mismo orden la muerte de los mercenarios, como los llama, trados por no se sabe quin a Bolivia desde los Balcanes.
Si la orden no hubiera sido tan terminante, quiz el pas se hubiera enterado de por qu el grupo de Eduardo Rozsa lleg a Bolivia, si tena un contrato para ejecutar algn trabajo, si lo cumpli o no, y tambin se sabra cmo se les pag por sus servicios.
Del ro de textos que ha corrido sobre el caso, el pequeo libro de Emilio Martnez es el que enfoca con precisin los detalles ms reveladores a partir de los primeros elementos que surgieron en los tres siguientes meses a la ejecucin.
Se sabe que estos mercenarios llegaron con pasajes pagados por la embajada de Venezuela, y que trataron de reclutar a cruceos que quisieran iniciar una guerrilla separatista, aunque no avanzaron nada en ese propsito.
Algo se sabe de un primer pago que se les hizo en droga, que ellos trataron de venderla, tuvieron problemas en la frontera con Brasil y luego todo se complic.
Eso s, gracias a Harold Olmos, se sabe cmo utiliz todo esto el gobierno de Morales para perseguir a dirigentes de Santa Cruz usando jueces y fiscales serviles, aunque uno de estos ltimos se dio a la fuga y denuncia al cocalero como responsable de toda la tramoya.
Lo cierto es que los tres que deban morir fueron acribillados en el aeropuerto de Santa Cruz apenas pasada la medianoche y luego se mont la escena en el Hotel Las Amricas, pero muy mal montada.
La CIDH dice que fueron torturados y ejecutados. Y es el gobierno de Bolivia el que debe ahora someter a juicio a los responsables.
Lo que se sabe sobre la verdad es muy poco, pero tambin muy peligroso para Morales y sus ms prximos colaboradores. Su partido est en juego.
Siglo21bolivia.com