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Nosotros, los seres humanos, muchas veces de forma totalmente disparatada e incongruente pretendemos que existan transformaciones profundas en nuestros pases haciendo exactamente lo mismo por los siglos de los siglos, sin que eso ocurra; y, esto se debe porque toda transformacin amerita necesariamente cambios vitales de conductas y comportamientos.
Estamos, por ejemplo, acostumbrados al camino fcil, al no sacrifico, traducido en pensar que las cosas la tienen que resolver el otro; y, en consecuencia, delegan asuntos tan importantes como la salud, las libertades, la propiedad privada, la economa, entre otros temas relevantes de la existencia humana a quienes se consideran o se autodenominan como polticos (siendo que, existen a quienes solo se los podran denominar como politiqueros oportunistas, mentirosos y/o corruptos).
Todo el quehacer humano debera ser visto y analizado con mentalidad interdisciplinaria en la bsqueda de mejores resultados. Ni siquiera el tema administracin de justicia es monopolio o exclusividad nicamente de abogados.
Advirtase que si en un pas de manera extraordinaria se potencia a un rgano poltico como lo es un Ministerio de Justicia, otorgndosele atribuciones contrarias a su diseo constitucional y que no son de su competencia (art. 175 de la Constitucin boliviana), como el ser parte procesal en los procesos judiciales por supuestos delitos de corrupcin a travs de la querella institucional (art. 5 de la Ley 1390), constituye una muestra clara de un pas colmando de persecuciones judiciales, judicializacin de la poltica (lawfare), afectando y desnaturalizando la independencia de los dems rganos del Estado, al extremo que ya todo desea ser resuelto por la va agresiva de los juicios, es decir, una mezcla poltico judicial en la toma de decisiones que afectan a la libertad y a la propiedad privada de las personas.
Si la gente promedio considera que los conflictos del pas se resolvern simplemente con abogados, con retrica, discursos o arengas, estamos muy equivocados; del mismo modo, para aquellos cndidos que tienen por creencia de que la corrupcin se debe a una determinada profesin o actividad humana.
En aquellos pases donde existe un estado generalizado de corrupcin y mediocridad, es el resultado de una sociedad que de alguna u otra forma es condescendiente con la proliferacin de la corrupcin, el contrabando, la legitimacin de ganancias ilcitas, entre otras ms modalidades informales delincuenciales, llegando incluso al descaro de afirmar que, no interesa la tica: al final hay dinero y eso es lo que importa sin preocuparse si la circulacin y obtencin de dicho dinero sucio provocar sufrimiento a su pueblo, si estn enviciando a una colectividad, si destruyen la vida de los dems o si generan una sociedad con altos grados de violencia, delincuencia y corrupcin desvergonzada.
No olvidemos que el abuso de poder es una manifestacin de la corrupcin, y aquellos pases con gobiernos corruptos son la causa de la cada y el sufrimiento de sus pueblos, pues desean verlos a todos ellos: ignorantes, desinformados y manipulables, para que sean ms dciles a sus designios, por ejemplo, a la hora de votar, la gente pensar por su grupo al que pertenece, de all que existen quienes intentan inducirlo a eso, con frases como: necesitamos lderes que no piensen en l sino en nuestra comunidad, apareciendo nuevamente los lobos vestidos de ovejas (reiterando aquella exigencia de entrega de los temas cruciales en manos de los strapas), tal como seala el psiclogo social, Jonathan David Haidt, en su libro La mente de los justos. Por qu la poltica y la religin dividen a la gente sensata (2012).
Inclusive aquellos sondeos va Internet en poca de campaa poltica, recordemos que Haidt menciona que las personas en internet no son honestas sobre lo que les gusta o sobre lo que apoyan. Todos estamos involucrados en un juego salvaje de gestin y destruccin de reputaciones. Y esto tiene efectos terribles en nuestra capacidad de aprender y crecer a partir de conversaciones, por ende, la gente no debera dejarse mangonear, mxime si existen intenciones de direccionar todo hacia un fraude electoral, siendo, por lo tanto, de vital importancia, contar con un padrn electoral debidamente depurado y que el rbitro (rgano electoral) sea cambiando por gente que realmente goce de credibilidad.
Recordemos que la avaricia y la angurria por los recursos econmicos, de forma pronta, conlleva a la corrupcin (donde siempre aparece alguien que corrompe y alguien que acepta ser corrompido) transitando por el sendero de los atajos, la informalidad, el delito, socavando la institucionalidad y el erario pblico (que en lneas generales son los recursos de los contribuyentes), por ende, la esencia de este problema es tambin econmica y con mayor razn es menester examinarlo desde la perspectiva de las ciencias econmicas.
En esa bsqueda de disminuir o mitigar este mal (corrupcin) se debera incrementar los espacios de libertad econmica, reduciendo el populismo, la demagogia, el redistribucionismo, el resentimiento cultural y la retrica clasista, saber ms sobre historia econmica y geopoltica de los negocios siendo menester eliminar aquella absurda conciencia de que el Estado est ah para sacar a las personas adelante en lugar de ellas salir adelante con su propio esfuerzo.
Aquella supeditacin casi absoluta de la persona con el Estado puede deberse a mltiples factores, entre ellas, porque existe gente que desea satisfacer todos sus deseos en el menor tiempo posible; y, para ello, aducen que efectuarlo de forma personal, haciendo el bien, jams podrn lograrlo; por lo tanto, no desean pasar por el camino duro, del esfuerzo por obtener conocimientos de calidad, dominio propio, el arte de la excelencia, las habilidades, etc.; y, en consecuencia, se instaura una economa de la corrupcin con alta dependencia, abuso de la deuda pblica, del gasto pblico y el agigantamiento estatal (donde los cargos pblicos de cualquier rgano estatal, para algunos, son el nico medio idneo para la acumulacin de fortunas) sumado al vulgar utilitarismo maquiavlico y el dejarse usar a cambio de favores, prerrogativas y concesiones, para lo cual se desvive por estar bien con todos los que tengan demasiado dinero y hagan alarde de ello, bajo la idea de que el dinero llama al dinero, aunque stos adinerados resulten ser corruptos, narcotraficantes, contrabandistas, beneficiaros de corrupcin o lavadores de dinero, criminales, como mecanismo acelerado para el enriquecimiento, obtener un supuesto prestigio por el dinero que ostenta y saciar todos sus apetitos.
Y es as que habr quienes prefieren el sendero de la coima, la mentira, el engao, la viveza criolla, la evasin, la corrupcin, la no regulacin, los negocios de fachada, el lavado de dinero, el pago de los porcentajes para adjudicacin de obras, contratos o servicios, el favoritismo, el amiguismo, la subvencin, el lobby con polticos corruptos de turno para conseguir privilegios, mercantilismo, competencia desleal impune, hacerse de mercados cautivos, entre otras concesiones ms.
Todo ello, como si se tratase de la frmula del xito cuando en realidad su cimiento, es simple y llanamente, la ilicitud, es decir, convertirse en un delincuente ms (aparentando que es un genio de los negocios y que pertenece a lo exclusivo); y, no apostar con total sinceridad por los valores y principios ticos morales.
Cuando en una sociedad existe tibieza y permisibilidad a favor de la corrupcin y la delincuencia organizada (mafias del contrabando, del narcotrfico, etc.), el saldo obviamente ser un pas colmado de corrupcin, delincuencia y violencia. Aquella tibieza social, lamentablemente surge o es incentivado por el propio individuo, sea cual fuese su profesin, labor u ocupacin.
De all que, si realmente deseamos una verdadera mejora en lo social, poltico, judicial, econmico, etc., se requiere necesariamente de un enfoque mental interdisciplinario y estratgico, teniendo presente que para lograr lo bueno es recorriendo el camino de principios que forjan el carcter, tener paciencia, procurando ser autnticamente ntegros de manera individual, mediante el trabajo de hormiga, hogar por hogar. Cada uno, enseando con el ejemplo, ocupndose autnticamente y sin tibieza ni hipocresa de su metro cuadrado sin esperar ilusamente que sea otro quien deba resolver todos los problemas de su existencia, conocer, defender sus derechos y libertades individuales.
Menos estatismo, politiqueras, pereza, falsas creencias y necedad; y, ms compromiso con la tica, ms gestin pblica de calidad al igual que gestin empresarial con transparencia, libertad, integridad, respeto a la propiedad privada y unidad, donde se incentive la produccin nacional y la exportacin, como bloque latinoamericano, siendo capaces de crear la "marca calidad latinoamericana".
Finalmente, no nos olvidemos que los gobernantes y las autoridades son un producto de la sociedad, aunque ello, obviamente no los excluye de su corresponsabilidad permisiva o activa. Por eso y con mayor razn, cada individuo debe preocuparse por mejorar fidedignamente de s mismos tratando a su vez de ser una influencia positiva a su propio entorno. Si nada de eso, se desea hacer, aquellas reformas que los polticos pregonan, sern simples palabras, etiquetas o retoques de fachada, para estar igual o peor que antes.