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La corrupcin para ser frenada, no es tan solo con leyes ni con abundancia de sentencias, se requiere: cultivar y practicar buenos hbitos basados en principios y valores, siendo stos ltimos muchas veces despreciados; llegando incluso al colmo, de que gente negativa (aquella que padece una mezcla de avaricia, perversidad, envidia y pesimismo), se siente ofendida con aquellos que se atrevan a pregonarlo, creyendo que (los que promocionan la importancia de los valores y la tica), se consideran a s mismos mejores que los dems.
Ante la carencia de fundamentos y porque estas personas negativas se sienten aludidas, prefieren ridiculizar al mensajero y no as refutar con criterios objetivos el mensaje.
La mediocridad, consiste en vivir segn las conveniencias, por ende, quien adolece de ella, no logra amar con sinceridad. En esa vida acomodaticia, de utilitarismo extremo, se vuelve vil, escptico y no tiene ningn empacho ni vergenza alguna en ser una persona corrupta, agresiva y denigrar alegremente a los dems, donde poco o nada les interesa los principios y los valores ticos morales.
Los anodinos e insidiosos, siempre encuentran excusas para corromper y corromperse, sea cual fuese el momento histrico; por ejemplo, resulta que ahora, la pandemia, acaba siendo un justificativo para el corrupto, quien abiertamente es capaz de afirmar textual y desvergonzadamente lo siguiente: en estos tiempos, dado que todos estamos necesitados; con mayor razn, si podemos ayudarnos y ganar ambos (refirindose al sobornador y al sobornado), Cul es, "pues", el problema?, si tranquilamente podemos hacerlo. Son tiempos de ayudarnos entre todos.
En esa lnea de mediocridad, se encuentra el amiguismo (y sus derivaciones: favoritismo, clientelismo, padrinazgo poltico, etc.) y el nepotismo (otorgar de forma arbitraria trato preferencial a familiares), sea de manera oculta o totalmente abierta.
Ambos (nepotismo y amiguismo), son insumos que conllevan a transitar por la corrupcin tanto pblica como privada, representada en algunos casos, mediante el soborno, los delitos de concusin y exacciones (como prctica comn e impune), los descuentos salariales arbitrarios en la funcin pblica bajo el supuesto aporte voluntario para conseguir estabilidad laboral (para mantenerse en la pega o en la chamba), la repartija de comisiones o porcentajes para conseguir algo a cambio, obtener concesiones y/o ventajas, sin ningn descaro, proliferando la competencia desleal.
Las redes de contacto (que no son malas ni nocivas), no se deben confundir ni desnaturalizar en redes de corrupcin.
La corrupcin no es un hecho relacionado exclusivamente a ocupaciones, profesiones, pases pobres, pases ricos, ni debido a una falta de educacin o por carencia de formacin profesional, en realidad tiene que ver con el deterioro de los valores sustentables de la conducta humana.
La naturaleza egosta de la especie humana la cual engendra la angurria por conseguir ms dinero en corto tiempo y con el menor esfuerzo posible, bajo la idea de vanagloria, de aparentar prosperidad, poder y/o exitismo alimenta la corrupcin y todos los delitos relacionados con ella.
El gran riesgo, de llegar a una situacin generalizada de corrupcin, es creer que la vida humana tan solo consiste en hacer dinero, a como d lugar, con actos de corrupcin, degenerndose todo; y, por consecuencia, se encumbra la idea de que el que puede hacer dinero y vivir mejor es el delincuente (es decir, el corrupto, el contrabandista, el narcotraficante, el timador, el que engaa a los incautos, el evasor, el testaferro, el lavado de dinero, etc.), sumado a la impunidad, la crisis de las crceles y el debilitamiento de la institucionalidad y de las fuerzas de seguridad, dar por resultado, Estados sumidos en la barbarie, con una poblacin sometida a la pobreza (tanto econmica como de mentalidad) y al sufrimiento ms extremo.
El dinero no es malo, es importante, es un medio de intercambio de bienes y de servicios, lo malo es la corrupcin.
El dinero no guarda relacin con ser feliz o no, pues de confundirse dinero con felicidad, acabar cumplindose en dicha persona la frase: era tan pero tan pobre que slo tena dinero, pues presuma lo material, porque no haba nada ms en l, era incapaz de generar amor sin comprar a la gente, porque slo as podan aceptarlo. El amor autntico y la felicidad, no se compra con dinero.
Con todo ello, no solo evitemos a la gente negativa (pues alejarnos de ellas, nos har muy bien a la salud) sino tambin evitemos ser parte de una hipocresa social a nivel personal, profesional, actividad laboral y empresarial, porque si realmente se desea luchar contra la corrupcin, es acabando con dichas prcticas (de corrupcin, nepotismo, amiguismo, etc.).
De igual manera, como pas, no lleguemos a ser sepulcros blanqueados, esto es, mostrarnos limpios por fuera escondiendo toda la podredumbre de corrupcin generalizada por dentro, pues el final ser catastrfico, cruel, salvaje, sangriento y de peligrosa inestabilidad.
Asimilemos bien, que, ante un estado generalizado de corrupcin, todos pierden, en especial: el pueblo (entindase, "suma de los individuos"), pues al creer que todo debe resolverse mediante el favoritismo poltico y la corrupcin, las personas terminan rifando sus libertades, derechos y garantas, permitiendo la instauracin de regmenes fraudulentos de mafias organizadas, estructuradas, asesinas y tirnicas adems del incremento de bandas criminales; por lo tanto, cuando la democracia enfrenta dichos peligros, la Carta Democrtica Interamericana (CDI) debe otorgar una nueva brjula para guiar su accin colectiva en dichos pases, promovindose la normalizacin de la institucionalidad democrtica (art. 20 de la CDI), caso contrario, todo ser un caos.