Martes 03 de marzo 2026

Que el abuso no sea contagioso



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Actualmente la sociedad boliviana est pasando por tiempos difciles con motivo de la crisis sanitaria, el factor econmico y el nivel de desempleo (ms de 400.000 desocupados en el pas).

A pesar de todo ello, vemos una ausencia de fraternidad y sensibilidad humana por parte de algunos polticos en ejercicio de la funcin pblica, autoridades, servidores pblicos e incluso entre los propios ciudadanos entre s, cuando advertimos el incumplimiento y falta de respeto sistemtico a los derechos y garantas constitucionales de las personas; por ejemplo: llevar a cabo allanamiento de domicilio en horas de la madrugada, quebrantando postulados constitucionales como la inviolabilidad del domicilio (art. 25-I de la Constitucin y art. 180 del Cdigo de Procedimiento Penal-CPP), librndose mandamientos de aprehensiones sin citaciones previas (art. 23-I de la Constitucin y 224 del CPP), entre otros abusos en el mbito judicial con contexto poltico.

Si los polticos, autoridades y servidores pblicos tanto del oficialismo como de la oposicin afirman que Bolivia es democrtica, recordarles que la tica de la democracia es la proteccin y la defensa de los Derechos Humanos. Decir democrtico, no se refiere nicamente a emitir un voto o ser elegido para ocupar un cargo pblico (sea senador, diputado, alcalde, gobernador, asamblesta departamental, etc.).

En ese panorama desolador, son las autoridades y los dems servidores pblicos, quienes deberan ensear con el ejemplo sobre el no abuso y evitar que esto se propague en toda la sociedad.

El diccionario de la Real Academia Espaola, define la palabra "abusar" como "hacer uso excesivo, injusto o indebido de algo o de alguien. Hacer objeto de trato deshonesto a una persona de menor experiencia, fuerza o poder".

Lamentablemente, hoy por hoy, evidenciamos no solo un contagio por Covid-19 sino tambin un contagio en la prctica del abuso.
El Comit Cvico Pro Santa Cruz, si bien no requiere la venia de los polticos para defender la democracia, el hecho que stos fueron convocados para el 25 de marzo del presente ao, pero no desearon asistir, ratifica que es el pueblo (entindase pueblo, la suma de individuos, que sale en defensa de sus libertades individuales), quien debe estar siempre alerta en pro de sus libertades y ejerciendo en todo momento el control social a la funcin pblica.

Por otro lado, existen algunos polticos en la funcin pblica, quienes, gozando de ingresos econmicos asegurados por cinco aos gracias al voto de la gente, resulta que todava piensan que el ciudadano (quien se encuentra golpeado por la crisis sanitaria y todas sus consecuencias, entre ellas las econmicas, dramas familiares, etc.) tiene la obligacin de desvivirse por ellos (por los polticos), ayudarlos a ellos en todo y para todo momento. Y para el colmo de males, incluso pretenden exigir al ciudadano que lo haga de forma inmediata conforme a su voluntad, ocupando gratuitamente su tiempo, como si el ciudadano fuese su esclavo (arts. 15-V, 46-I al III de la Constitucin boliviana) sin ninguna remuneracin a cambio.

El ciudadano es quien libre y voluntariamente decidir cmo, cundo y dnde colaborar, acorde a su propia realidad en pro de sus libertades individuales, pero no por ello, algunos polticos debieran tratarlo al ciudadano como si fuese ste un esclavo. Es hora de que todos los que viven de la administracin pblica eviten incurrir en conductas abusivas y tengan un poquito de sensibilidad humana (ni siquiera se les exige mucho) para con el pueblo. Todo ciudadano, del estrato social, de la profesin u ocupacin que tenga, requiere ms respeto y consideracin por parte de los polticos.

Se supone que quien ocupa un cargo pblico (sea autoridad o servidor pblico), se encuentra apto para cumplir con sus obligaciones y habida cuenta que su salario proviene de los ciudadanos contribuyentes, aquella exigencia de que deba trabajar de forma exigida en pro de una buena administracin pblica es esencialmente obligacin de aquel que ocupa el cargo pblico y no as del ciudadano (en otras palabras, es el funcionario quien debe justificar su trabajo, pues para eso obviamente candidate y fue elegido). El ciudadano ya suficientemente aport y aporta, no slo con el voto para que aquel sea elegido y ostente ese cargo pblico sino tambin gracias al pago de sus impuestos, dicho poltico en cargo pblico obtenga su remuneracin.

Es un absurdo y una total desfachatez que algn poltico (sea de la oposicin o del oficialismo) se jacte del poder por el cargo que ejerce, creyendo que los ciudadanos le deben a l todo el favor, la pleitesa y que adems crea de que cualquier ciudadano tiene la obligacin de servirle aduciendo para ello un supuesto patrioterismo; cuando en realidad, es todo lo contrario, es decir, el pueblo soberano es quien decidi tenerlo a dicho poltico como su funcionario, esto es, que sea un verdadero "servidor" pblico, no as un poltico arrogante, abusivo del cargo o un verdugo del pueblo.

Lo peor para cualquier Estado, es que exista un alto grado de ineficiencia generalizada en la administracin pblica, la cual se traduce en un agigantamiento y gasto insulso del Estado, donde el poltico que ocupa un cargo pblico hace que el ente estatal por puro amiguismo contrate al asesor del asesor, o la mayor calamidad: que aquel que ocupa el cargo pblico en realidad nunca decide nada, sino que finalmente quien tiene la ltima palabra acaba siendo el asesor (quien gobierna a espaldas del otro). Cabe all la pregunta que se hace el ciudadano: entonces, para qu elegimos a las autoridades?
En esa contaminacin de infligir abusos a los dems tambin est cayendo la propia sociedad, realizando prctica de abusos entre sus semejantes, por ejemplo, cuando vemos que algunos empleadores, haciendo uso de malas prcticas, despiden a sus trabajadores, indicndoles que, si bien sus beneficios sociales alcanzan a un determinado monto econmico, pero el empleador est dispuesto en pagarle slo la mitad o menos de la mitad del monto total.

Aquel empleador inescrupuloso todava muy suelto de cuerpo, se da la tarea de intimidarlo al trabajador (que adolece de menor fuerza econmica, experiencia y determinados conocimientos), manifestndole lo siguiente: Si, lo tomas bien, y si no lo tomas, tambin; pues si deseas iniciarme un litigio, le advierte que pasarn aos en juicio, y que como trabajador deber contratarse un abogado y hacer ms gastos, por lo que lo incita a que acepte la nica condicin que le ofrece (y todava firmando el finiquito con el monto correcto que deba ser pero en realidad, recibe la mitad o menos de la mitad).

Estas conductas abusivas no solo debieran ser sancionadas sino principalmente evitadas, y referido a esto ltimo, en junio del ao pasado, mediante artculo de opinin, ya adverta sobre la posibilidad de abusos en el mbito laboral; y, en consecuencia, realic las siguientes sugerencias (aunque lamentablemente vemos que casi todo se est realizando de forma inversa, pero ello no impide recordarlas):
1) Austeridad estatal (reduccin salarial al sector pblico, achicamiento del Estado en todos los niveles, etc., pues frente a las crisis es tiempo de menos Estado y ms libertad);
2) mayor incentivo a la formalidad;
3) mayor lucha contra la corrupcin (porque los prohibidos de ciertas acciones se sienten inclinados a sobornar a los funcionarios que deciden la aplicacin de las normas), por ende el Estado, tiene que disminuir toda imposicin coactiva, incluso en cuanto a disposiciones laborales; por ejemplo, aunque para muchos suene duro y/o bastante extremo:
4) debera eliminarse el salario mnimo nacional, por cuanto, provoca desocupacin pues de seguir la situacin como est, muchas personas desempleadas no podr ser contratadas (simplemente porque los que ganaran menos al salario mnimo jams podrn ser contratados por la va formal dado que es prohibido pagar menos del salario mnimo nacional); y,
5) adems de permitir la rebaja salarial temporal para el sector privado (por ejemplo, en un 20%) amerita tambin bajar los impuestos nacionales porque ante estas circunstancias de emergencia nacional excepcional por crisis sanitaria, con mayor razn tiene una fuerte influencia en el aumento de la pobreza ya que estos (los impuestos) son los detonadores para que los precios de los productos suban o provoquen severas rebajas salariales y desempleo masivo. Lo peor de todo es que los desocupados y los que sufren los embates de la pobreza, comnmente a mediano y/o largo plazo, corren el riesgo de ser caldo de cultivo para el delito.

Con todo ello, es importante que, entre todos los bolivianos, seamos de manera autntica ms fraternos, solidarios y evitemos el contagio, no solo del virus Covid-19 sino tambin del abuso, debiendo exigir a nuestros polticos, autoridades y servidores pblicos un verdadero trato humano hacia las personas sin vulnerar sus libertades individuales.