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Con tantos adelantos cientficos y tecnolgicos, la pandemia global de covid-19 no debi sorprender a la humanidad, pero nos sorprendi, convirtindose el 2020, en el ao de la incertidumbre, el infortunio, la sorpresa y las crisis no slo sanitaria sino tambin poltica y econmica.
El ser humano tuvo que acudir al freno de mano en su acelerada existencia y tratar de entender lo que es verdaderamente importante en sta su vida finita (tiene un final); y, a su vez, comprender que, si bien no tenemos respuesta para todo, pero s, propsitos que cumplir.
Nuestra vida humana es temporal y transitoria como una neblina; y, muchas veces sta transcurre en vanidad y agigantamiento del ego personal, distrados bajo un sistema de creencias, en muchos de los casos, ilusas o equivocadas; por ejemplo: creer firmemente que hemos venido a este mundo material para llevar una vida con prisa y totalmente egocntrica destinada a satisfacer todos nuestros deseos de forma intensa y lo ms pronto posible; y, "creer" que es la poltica y la fe en las Constituciones, la pcima o el remedio a todos los males de este mundo, alimentando de esta manera, las ansias de algunos por obtener poder, vanagloria y dinero; buscando el cambio mediante revoluciones, guerras econmicas y constantes reformas pero nunca apostando por la regeneracin humana, como si la vanagloria, la corrupcin, arrodillarse al poder temporal, la codicia, o la mezcla de ego, culpa y amargura disfrazada de religiosidad, fuesen fuente de vida, mientras procrastinamos lo ms importante y esencial.
Es necesario redefinir todo (la economa, la poltica, la religin, el patriotismo, etc.) pues a nivel mundial seguimos haciendo lo mismo y todava vivimos esperanzados en obtener resultados distintos y mejores.
Nos olvidamos que en el mundo material en el cual nos desenvolvemos, nuestra vestidura fsica es simplemente temporal y retornar a su origen natural (es decir, volver el polvo a la tierra) y que nuestro ser, no es slo materia o cuerpo fsico sino espritu, alma y cuerpo.
Al respecto, para quienes gustan de la buena lectura sin caer en fanatismos religiosos desde una perspectiva cristiana, es posible citar: Mateo 10:28, Eclesiasts 12:7, 1 Tesalonicenses 5: 23; 2 Corintios 5: 17; Juan 3: 6, Colosenses 1:16, Proverbios 11:28, Jeremas 17:7-8.
La persona debe conocerse a s misma, no en funcin a lo que hace sino a lo que es, saber para qu fue creado, cul es su propsito de vida en este mundo. Esto no implica que la gente deba estar centrada (o ensimismada) en s misma, por cuanto por esa va, pierde el punto principal de su existencia y adems urge que conozca realmente todo su entorno nacional (que caiga en cuenta en donde realmente se encuentra; y, en caso de que no le guste, pues tratar de influenciarlo positivamente para mejorarlo), no limitarse ni restringirse ocultndose en sus guetos amurallados ni incentivar el racismo ni caer en la vanagloria o el exceso de exitismo que conlleva a la prdida absoluta del sentido comn.
Debemos entender que las nociones de felicidad, logros, satisfaccin, la autovaloracin, la autocrtica, etc., est envuelta en el interior de cada ser humano, esto es, en la calidad de pensamientos creativos que posea cada persona.
Esa calidad de pensamientos se ver reflejada en sus actos cotidianos (en el da a da) no nica y exclusivamente en determinados eventos o acontecimientos especiales.
Por lo tanto, entre las prioridades en esta vida temporal, no debemos poner nuestra vista nica y exclusivamente en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Nada es permanente, ni durable, ni nuestra propia existencia fsica, ni las cosas materiales. Lo nico permanente son los procesos de la vida.
No hay que confundir la individualidad con egocentrismo y viceversa. Las cosas materiales no son buenas o malas por s mismas sino por el uso que se les d.
No permitamos contaminar nuestro viaje por la vida con gente que habla negativo, que es pesimista, cobarde, fatalista, vanidoso, eglatra y/o destructivo, cuando est en nosotros mismos la posibilidad del dominio propio, de prevenir, de ejercer control y hacer seguimiento a las cosas que nos preocupa, salir en defensa de nuestras libertades individuales y la de las dems.
La libertad implica a su vez responsabilidad y debe desarrollarse sobre la base de valores y principios para obtener un buen resultado, caso contrario estaramos hablando de libertinaje.
No es libre ninguna sociedad, cualquiera que sea su forma de gobierno, en la cual, las libertades individuales no estn respetadas en su totalidad; y ninguna es libre por completo si stas no se encuentran absoluta y plenamente garantizadas.
En ese contexto, resulta oportuno recordar al filsofo ingls John Stuart Mill (1806-1873), quien afirmaba: la nica libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien, por nuestro camino propio, en tanto no privemos a los dems del suyo o les impidamos esforzarse por conseguirlo. Cada uno es el guardin natural de su propia salud, sea fsica, mental o espiritual.
Para la humanidad resulta ms beneficiosa que cada persona pueda vivir a su manera (sin que esto, implique obviamente trastocar o violar valores ticos morales, principios, garantas, derechos, entre ellos, por ejemplo: derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado) que obligndola a vivir a la manera de los dems.
Muchas veces, con motivos de intereses econmicos de grupo, concurren oleadas de reformas legales donde la tendencia para todos los cambios, es buscar a nombre del supuesto fortalecimiento de la sociedad disminuir el poder del individuo.
Esta intromisin, lamentablemente no es novedad en la historia de la humanidad, ms por el contrario, es casi una inclinacin habitual inherentes a la naturaleza humana (aquellas ansias de detentar y permanecer en el poder no declinan, sino que sta siempre crece), por lo tanto, los controles al poder de los gobernantes amerita que sean cada vez ms eficientes, sostenibles, sustentables, sofisticadas y permanentes en el tiempo porque los gobiernos totalitarios dictatoriales no descansarn en conseguir un pueblo desunido, dividido, confrontado entre s, lleno de odios, intrigas y resentimientos.
Recordemos que no todo lo legal es tico y toda hiperlegislacin o inflacin legislativa tampoco produce ni garantiza mayor seguridad como a veces se cree; por lo tanto, el norte para todo pueblo (entendido como la suma de los individuos) es mantenerse en constante alerta, evitando el atropello a sus atributos, entre ellos citar las siguientes: la vida del ser humano, las libertades individuales y la propiedad privada.
Advirtase, que conforme al art. 232 de la Constitucin Poltica del Estado (CPE), la administracin pblica se rige por principios, entre ellos, los de legitimidad, tica, transparencia, publicidad (acceso a la informacin), igualdad, eficiencia, calidad, calidez, honestidad, responsabilidad y resultados. Disposicin que guarda ntima relacin con el art. 8-II (valores supremos del Estado) de la Constitucin.
En ese sentido, resulta pertinente la existencia de gobiernos limitados, cuyas funciones y poderes ejercidos a travs del Estado estn limitados o restringidos en funcin a no violentar las libertades individuales. Estos poderes nunca pueden interferir con las libertades de cada individuo; y, es ms, ante el soberano (pueblo boliviano, art. 7 CPE), todas las autoridades y servidores pblicos son quienes deben trabajar en la funcin pblica, informar y rendir cuentas de sus conductas, no a la inversa ni con abusos.
Es tiempo de volver a la raz, a la fraternidad (el afecto y el vnculo entre hermanos o entre quienes se tratan como tales, cuidando mutuamente las libertades individuales), a los principios fundantes, a rescatar la democracia de aquellos peligros que suponen los extremos, haciendo partcipes a los ciudadanos de la realidad poltica bajo el cumplimiento de la independencia de poderes, pesos y contrapesos, control social (arts. 241 y siguiente de la CPE) a las autoridades, servidores pblicos y a los polticos, para vivir bien, no una solidaridad bajo coaccin, atropello y confiscacin.
En estos tiempos, es oportuno la templanza y el dominio propio tanto en los gobernantes, funcionarios pblicos como en los gobernados, evitando actuar movidos por la soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, pereza, etc., pues aquella angurria al poder y al dinero, a muchos enloquece, por ende no se debe confiar en aquella politiquera que fomenta el clientelismo, el mercantilismo de Estado, rganos estatales arrodillados al gobierno de turno, debemos ser autocrticos, verificar las fuentes de informacin que recibimos tampoco otorguemos a los medios de comunicacin ni a los comentaristas tradicionales el poder extremo de que decidan o condicionen nuestros comportamientos, y tratemos por todos los medios (Ej.: TICs) ejercer cada vez mejor un eficiente control social, donde el ciudadano se sienta parte de la poltica (buscando nuevas formas de participar y de organizarse), siendo capaces de decidir nuestro destino evitando ingenuamente ser presas fciles de las confabulaciones sean estas internas y/o externas.
Conozcamos nuestro entorno, conozcmonos a nosotros mismos, entendamos por qu y para qu vivimos, esforcmonos a llevar una vida con propsito y sentido comn, y no de crisis en crisis.
Finalmente, recordemos que esta vida no es el todo, estamos en trnsito. La semilla que sembremos en esta vida determinar la cosecha que recibiremos; por lo tanto, mientras vivamos, de forma valiente con raciocinio y conviccin, seamos bendicin para alguien ms y evitemos que esta tierra sea el nico cielo que conozcamos.