A un mes de haberse desatado un temporal de lluvias que asola nuestro territorio, curiosamente han coincidido tres calamidades que se unen y a su vez divergen diametralmente, tal es el caso de las espantosas inundaciones; los frenticos preparativos de la campaa reelectoral, y el carnaval ya en puertas.
Puntualizando en ese orden estos desastres, tenemos que las inundaciones han dejado un saldo de ms de cincuenta muertos y desaparecidos; 52,000 familias afectadas; ms de 8000 hectreas de cultivo daadas, otras miles que estn totalmente anegadas y cerca de 100,000 cabezas de ganado con el agua hasta el cuello y miles de reces ahogadas, que hoy sirven de comida a los pobladores.
La segunda, y no menos angustiantetragedia, es la campaa reelectoral que ya se ha desatado y no repara en miramientos ticos,en aras de alcanzar el 70% de los votos de la poblacin boliviana, para la prxima reeleccin presidencial. Son millonarias las sumas que se destinan para captar adeptos y que en estas circunstancias,bien podran ir a paliar lacatstrofe.Pero no, la popularidad de los candidatos puede ms, e infortunadamente sta debe rivalizar con el hambre y la muerte. Por el contrario, bajo un absurdo cargo de anormalidad en el traslado de dineros, han enjaulado al opositor gobernador del Beni, cuando ste se aprestaba a llevar un dinerilloque ibaprecisamente destinado a la compra devveres para los damnificados de la calamidad. En una explicacin surrealista delestropicio,las autoridades rechazaron la denuncia hecha contra la Polica, calificndolade irregular y que no es normal que se traslade de esa forma tal cantidad de dinero, -30,000 dlares- que no es suficiente ni para pagar tres horas de vuelo de un avin Falcon 900X.
Finalmente, la peor calamidad y la ms recurrente es la desventura que nos toca vivir a los bolivianos en febrero y marzo especialmente, fechas que coinciden fatalmente con la fiesta del carnaval donde, por festejarla y bailarla, no solamente se nos amput la cualidad martima de la que gozbamos hasta hace 134aos, sino que varias otras desgracias que pudieron ser evitadas, las soslayamos ante la prioridad de mover el tafanario en honor del Rey Momo. Sus embates han sido devastadores en nuestra historia y nos continan daando, como es el caso actual que, pese a los muertos, heridos y una mirada de deshabitados, nonos abstenemos defestejar y retozar en el reino del alcohol y la droga, como si todos estuvisemos haciendo fila en la sala de pre embarque.
Ante esta realidad y frente a semejantes desgracias Ser una alternativa sentarse a esperar hasta que las lluvias amainen, mientras derrochamos esfuerzos y recursos en una campaa que nos perennice en el poder? O quizs debamos olvidarnos momentneamente de los nufragosy continuar agradando alRey Momo que nos brinda la felicidad suficiente para olvidar esta tragedia.En fin, cual sea nuestra actitud, este fenmeno slo es posible cuando existe una conjuncin de calamidades.