Bolivia crecerá este año cerca del 6,5% -el nivel más alto desde el año
2006- porcentaje que, empero, se vio en los ´70 por lo que no es una
novedad pero sí una buena noticia, lo que llevó al Gobierno a decretar
el pago de un mal llamado “segundo aguinaldo” a los trabajadores, que
para unos está bien y para otros, no.
Según el D.S. 1802, a partir del 2013 -cada vez que el Producto Interno
Bruto (PIB) crezca más del 4,5%- se deberá hacer tal pago. Estando
condicionado el mismo a un crecimiento interesante (aunque insuficiente
para abatir la pobreza extrema a mediano plazo) dicha retribución
extraordinaria nunca debió llamarse aguinaldo -que se paga, le vaya bien
o mal a las empresas- sino más bien “prima” o “bono de producción”,
pudiendo obligarse tal retribución solo a quienes crezcan igual.
Más allá de la anécdota del “doble aguinaldo” y del problema suscitado
con los jubilados y los que podrán darse con quienes no reciban tal
pago, es bueno analizar el tema del crecimiento previendo que en breve
no habrá el auge de hoy.
El PIB es el valor monetario de los bienes y servicios que un país
produce en un año, y puede crecer por el aumento del consumo de las
familias, del gasto fiscal, de la inversión, de la exportación, por la
baja de la importación, o por una combinación de éstas. Pero hay un
elemento común que afecta a todas esas variables, sin el cual
-sensatamente- las familias no pueden consumir más, ni el gobierno
gastar más, ni se puede exportar más o importar menos: ese factor se
llama “inversión”: A mayor inversión, más producción, empleo y
crecimiento.
Bolivia precisa crecer sostenidamente por encima del 7% anual para
abatir la pobreza pero como los recursos públicos son limitados la
opción es la inversión privada, para lo que la seguridad jurídica e
incentivos son imprescindibles.
Por eso me preocupa que -mientras el Presidente Morales sueña con una
Bolivia digna y soberana, con menos pobres; que el Vicepresidente García
Linera nos desafía a producir más alimentos; que el Ministro Romero
dice que se va a respetar la inversión privada; y, que el Ministro Arce
Catacora coloca bonos en EEUU a tasas altas para llamar la atención de
los capitalistas- surjan expresiones xenófobas en contra del
inversionista extranjero despreciando su aporte al desarrollo -en el
rubro agropecuario, v.gr.- con capital, tecnología, knowhow
administrativo, etc., e incluso el haber hecho familia aquí,
contribuyendo con su aporte a que se pueda dar un segundo aguinaldo en
Bolivia.
(*) Economista, Magíster en Comercio Internacional
Twitter.com/Garyrodriguezok
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 4 de diciembre de 2013