Lunes 06 de abril 2026

Si vis pacem, para bellum



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Esta manida mxima latina que significa: Si quieres la paz prepara la guerra hoy quisiera utilizarla, modificando su contexto y adecundolo a la realidad que le toca vivir a nuestra querida y tan vapuleada ciudad de La Paz, desde hace muchsimos aos.

La Paz, la otrora cuna de patriotas y tumba de tiranos; el crisol de la nacionalidad; el ncleo donde se forjaron y definieron todos los cambios histricos que experiment Bolivia  y, donde: los discordes en concordia, en paz y amor se juntaron y pueblo de paz fundaron para perpetua memoria, pareciera haberse muerto. Hoy, esta hoyada, como despectivamente ha sido bautizada por los monstruos que ella misma ayud a crear,  ha sido amordazada y ha perdido toda su calidad de opinante, para convertirse en el remedo de Pandora, aquella mujer hecha en arcilla, por orden de Zeus, y obsequiada como parte de un castigo a Prometeo, por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego.

Hasta hace unos aos, La Paz haba vivido una vida totalmente armoniosa en Bolivia, pero Pandora abri el nfora liberando a todas las desgracias humanas (la enfermedad, la locura, el vicio, la envidia, la tristeza, la pobreza, el crimen, etc.) dejndonos slo con la ilusin de que el nfora se haya cerrado, justo antes de que la esperanza tambin saliera.

A qu se debe esta profunda atona que aqueja a los paceos? A 467 aos de su fundacin y a 204 de la gesta libertaria, que la proyect al mundo como la cuna de la libertad, no existe un solo da en que los paceos no estemos sometidos a una intolerable, como interminable cadena de manifestaciones que paralizan su normal desenvolvimiento. Paros, bloqueos, entradas, desfiles y festejos barriales le otorgan a la ciudad, ms que la fisonoma de una capital, la particularidad  de haberse convertido en un inmenso  saln de eventos.

En pleno desarrollo del paro de la Central Obrera Boliviana que, a punta de dinamita  nos hizo creer que tan tremenda y bulliciosa manifestacin decretara el fin del gobierno, ste tuvo que suspenderse ante la inminente entrada del seor del Gran Poder, que a su vez vena precedida por el ingreso a la ciudad de su madre santsima, Nuestra Seora de Copacabana que, en su calidad de la primera Generala de la Polica Nacional, tuvo que abandonar su santuario y venir personalmente a reclamar  mayor diligencia en las investigaciones que den con el paradero de los bribones que le robaron sus joyas.

Pero la cosa no queda ah, mientras los asamblestas de la plaza Murillo, en pleno hemiciclo violaban la Constitucin al mejor estilo de sus colegas de Sucre, en pos de la ley que apruebe la reeleccin presidencial, se sabe que movimientos allegados al gobierno, como los Ponchos Rojos y las Bartolinas iban reservando un enorme espacio de la urbe, con el objeto de demostrar a su S.E. su zalamero apoyo, frente a eventuales intentonas golpistas. De ah que, parafraseando  el antiguo adagio latino Si vis pacem, para bellum y modificando su contexto, concluimos en que: Si quieres a La Paz, preprate para la guerra.