Cuando los abogados me dicen es ilegal, yo le meto noms y les digo mtanle noms, y despus lo legalizan; para eso han estudiado".
Evo Morales Ayma. Presidente de la ex Repblica de Bolivia, hoy Estado
Plurinacional. 28 de agosto 2008. Sucre.
Esa frase pinta de cuerpo entero al presidente. Ese es el detonante de la corrupcin estructural que salpica a todo su gobierno ya que l mismo dio el puntapi para cometer ilegalidades. Y a confesin de partes, relevo de pruebas, como dice el aforismo jurdico.
Mucha tinta jocosa ha corrido sobre ese dicho de Morales, cuando en realidad es una lapidaria declaracin de principios contra la legalidad de un Estado de Derecho y la directa injerencia del poder ejecutivo sobre el poder judicial. Es decir, la independencia de poderes pas a mejor vida. De ese modo, cualquier delito del gobernante, se convierte en razn de Estado y en nombre de esa razn, todo vale para conservar el poder, aun a costa de violar derechos polticos y civiles, seguridad jurdica y libertad de las personas.
Si el Estado de Derecho es acosado por prcticas que vulneran todo el andamiaje institucional, con extorsionadores que portan licencia para matar, la corrupcin crece como la mala hierba. Que siempre ha habido corrupcin, aqu y en todas partes de mundo, es una verdad desde el principio de la historia. Sin embargo, hoy se comprueba que la prctica obscena del ejercicio de poder irrestricto, se convierte en asalto del erario pblico y privado, se instala la cultura de la extorsin y el cohecho activo.
En los peligrosos aos vividos bajo el rgimen del gobierno de Evo Morales, este 2012 que concluye es el peor de todos. En 2011 la sociedad eligi un nuevo poder judicial por voto directo en las urnas, pero fue un acto ms de impostura y poltica meditica en pos de mayor control en la administracin de justicia. Nada cambi y ms bien hubo retrocesos por la excesiva subordinacin poltica y centralizacin econmica.
El comportamiento corrupto, desde cualquier mbito de poder, desnuda los ms bajos instintos de la naturaleza humana. No obstante, no es el poder el que corrompe, sino que el poder desnuda los ms bajos instintos: enriquecerse a como de lugar, por ejemplo. Tampoco es que la ocasin hace al ladrn, segn el complaciente refrn, porque para eso existen normas culturales, que impide el pillaje sin Dios ni ley desde los tiempos primitivos. Mientras la cultura intenta instaurar unidades sociales cada vez mayores, en contrapartida restringe el despliegue y la satisfaccin de las pulsiones agresivas y destructivas, segn Sigmund Freud. Es lo que se conoce como el malestar en la cultura, es decir, el desencuentro y la contradiccin entre las exigencias de las pulsiones negativas y las restricciones impuestas por la cultura.
La luz de lo pblico lo oscurece todo
As sentenciaba el filsofo alemn, Martn Heidegger sobre los tiempos autoritarios de la primera mitad del siglo pasado, como recuerda Hanna Arendt en su libro Hombres en tiempos de oscuridad. Sus connotaciones filosficas son harina de otro costal, pero qu hermosa metfora en clave de oxmoron! Sarcstica y perversa declaracin... que no era ms que un resumen sucinto de las condiciones existentes sentenci Arendt. Nada ms parecido a las condiciones de Bolivia en la era Morales.
Si se trata de hacer un balance de estos 7 aos, la persistencia de abusos cometidos contra la sociedad y legalidad han desembocado este fin de ao con furia incontenible. Por fin se descubre con nombre y apellido a los miembros de la red delincuencial de abogados, fiscales, jueces extorsionadores cobijados en el ministerio de Gobierno, de la Presidencia, el de Anticorrupcin, la Fiscala y los Tribunales de (in)justicia.
En este ltimo caso, se trata nada ms y nada menos que del Ministerio Pblico, institucin cuyo deber supremo es proteger a la sociedad y al Estado de todo tipo de delitos, sean polticos, econmicos, tnico, culturales u otros.
Han sido 7 aos en los que la sociedad ha vivido en total estado de indefensin, vctima de los depredadores de la justicia. Sin embargo quedarn impunes quienes dicen que no saban de las millonarias extorsiones que cometan sus subalternos? Sino lo saban, son unos ineptos. O que sabiendo lo que pasaba, son parte de la red delincuencial por el delito de complicidad, como reza el artculo 23, captulo V, Participacin Criminal del Cdigo Penal :Art. 23 (Complicidad) Son cmplices los que de cualquier otro modo facilitan o cooperan a la ejecucin del hecho, en tal forma que aun sin esa ayuda se habra cometido.
La contundencia de estos hechos es tan brutal, que el gobierno busca desesperadamente tapar el sol con un dedo. Y no ha encontrado nada ms expedito que acusar a la CIA, burdo comodn de gobiernos autoritarios, antidemocrticos y antiimperialista, para liberarse de sus propias culpas. Nada mejor, entonces, que distraer la atencin de la sociedad y dirigir la poltica informativa para desinformar a la opinin pblica hacia otro rubro: el espionaje del Imperio para daar la imagen de su gobierno, Evo Morales dixit.
Anuncian que se investiga la presencia de un infiltrado de la CIA, y se acusa a un personaje llamado Boris Villegas, que trabaj en las esferas oficiales y los ministerios implicados, desde el inicio de la era Morales. Y fue l quien seal al exministro de Gobierno, Sacha Llorenti, hoy embajador en Naciones Unidas, responsable de la represin a los indgenas del Oriente en Chaparina, el ao2011, cuando las papas empezaban a quemar a ms de un funcionario.
A la postre, el proceso de cambio y socialismo del siglo XXI de Morales y su conmilitones, ha desnudado sus peores caras: el desprecio al Estado democrtico de Derecho, la corrupcin estructural y sus pulsiones totalitarias. Decir como dijo Morales le meto noms aunque sea ilegal, es una confesin impdica de exceso poltico del poder. En otras palabras, las leyes no interfieren realmente, puedo hacerte lo que quiera, puedo tratarte como culpable si as lo decido, puedo destruirte si lo deseo .
As se explican los procesos contra opositores polticos o guillotinas judiciales a falta de las que cortan cabeza, como le gustara al Vice Garca Linera que desea ser el ltimo jacobino de la historia, claro, en su fase de terror absoluto. Daba lo mismo que fueran autonomistas u otros actores polticos, pero esas vctimas llevan entre 3 y 4 aos detenidos, en el exilio, en el limbo antijurdico, acusados sin prueba alguna de terroristas-separatistas y algunos de genocidio desde la ruptura del proceso constitucional en 2003. En ninguno de esos casos hay jurisprudencia, pues se trata groseros juicios polticos contra adversarios al poder central. (ver El poder se pudre y huele como la peste, Susana Seleme Antelo. 2.XII.12 en Internet)
Cul ser el destino del caso terrorismo-separatismo, si los imputados ya sealan al famoso fiscal del caso, Marcelo, Sosa como uno de los ms abusivos, y exigen auditora a su trabajo? Para cualesquiera de los casos que han ocasionado tanto sufrimiento a los acusados y sus familias, retomo el artculo 23: hay complicidad de muy altos niveles gubernamentales. Por eso buscan chivos expiatorios: los de abajo hasta el inexistente infiltrado de la CIA. Los responsables intelectuales e ideolgicos, los ministerios implicados y sus cabezas, como los montos obtenidos por la red de extorsionadores quedan al margen de una investigacin imparcial. Seguirn gozando de las mieles del poder, en lo ms alto de la estructura poltica.
Como dice Giovanni Sartori, la corrupcin poltica ha alcanzado ya el punto crtico de corromper la actividad poltica misma. Entonces surge la antipoltica.
La antipoltica y el conflicto social
Evo, Morales, el Vice, Juan Ramn Quintana, como muchos otros ministros y aclitos, destruyeron las bases de la institucionalidad democrtica mediante el uso de la violencia real y simblica, es decir mediante la suspensin poltica de la tica y la antipoltica. Es obvio que esta ultima categora es tambin poltica, pues deja que otros actores con sus prcticas gremiales, corporativistas, hasta violentas, acten como parte del sistema de partidos polticos, calificados como movimientos sociales.
La antipoltica ha llegado a ser una alternativa real frente a un sistema de partidos desgastados, pues no rompe necesariamente el orden constitucional; se implementa en el terreno de la democracia, pues ingresa en los procesos electorales acompaando a un lder carismtico; tiene cobertura de un poderoso marketing meditico y encubre adecuadamente dictaduras de poderes fcticos.
En ese fangoso terreno se cobijan todos los extremismos, amparados en movimientos sociales de cocaleros, campesinos, cooperativistas mineros, contrabandistas de toda laya, incluso narcotraficantes, en manos de dirigentes no polticos, pero vinculados estrechamente al poder poltico oficialista. La antipoltica es responsable en gran parte del innegable sentimiento antipartidos llamados tradicionales, que caracteriz la etapa previa a la llegada al poder de Morales y los suyos, bajo ttulo del proceso de cambio.
Hoy no quieren cambio alguno, pues ya es un partido conservador: que nada cambie para conservar el poder, de ah la sentencia de Ernesto Sbato: no hay nada ms conservador que un revolucionario en el poder.
Aquellos movimientos han ejercido y ejercen violencia social como base de sustento poltico del jefazo y han hecho del conflicto un instrumento de ascenso social. Un estudio sobre el tema apunta que la conflictividad social ha permitido promocionar liderazgos polticos y movilidad social entre los protagonistas... entre los que Evo Morales Ayma figura en primer lugar . Hace referencia a la prctica de Morales como violento lder sindical cocalero, hasta llegar a lo que es hoy: exitoso triple presidente 1) de las poderosas 6 Federaciones del Trpico de Cochabamba, que cultivan hoja de coca, materia prima de la cocana; 2) presidente de Bolivia y 3) de su partido, Movimiento al Socialismo (MAS).
Explica esa cualidad, es decir, tres funciones en una sola persona, el incremento de los cultivos de hoja de coca, de 12.000 ha. permitidas a ms de 30.000 hoy, y de suyo el aumento exponencial de la produccin de droga? Ser juez y parte, en este caso, es una prueba fehaciente de la suspensin poltica de la tica. Tambin es corrupcin.
Lo plurinacional
Devenido en un mercadeo poltico eficiente, lo plurinacional como visibilizacin del discriminado mundo indgena, fue otro anzuelo populista y una de las tantas ficciones, bajo la triloga indgena-originario-campesino.
Esa triloga tiene burdas trampas: invisibiliza la diversidad de las distintas identidades indgenas entre s y, fundamentalmente, la divergencia entre la identidad campesina y las identidades indgenas . Las trampas de lo originario-indgena campesino, como formulacin jurdica sin sustento en la realidad sociolgica y con evidentes manipulaciones ideolgicas, tiene adems errores tericos y conceptuales significativos.
Confunde deliberadamente etnia, oficio y clase. La confusin no es gratuita: da cabida como actor poltico fundamental al sector cocalero, identificado como campesino, no necesariamente indgena originario, sino mestizo. Tampoco obrero agrcola, sino propietario de la tierra donde cultiva la coca. Como tal, campesino pequeoburgus.
En la Revolucin Nacional de 1952, la palabra indio fue cuasi desterrada por las connotaciones racistas que primaban en aquella sociedad seorial, con un pie en el feudalismo y otro en la economa capitalista. Y se la fundi con campesino, para la construccin de una identidad nacional, sobre la base de la alianza de clases obrera campesina.
Morales y sus idelogos, privilegian la identidad tnica cultural y aceptan una dbil visin de clases sociales. No obstante, lo plurinacional como reconocimiento a las 36 naciones indgenas inscritas en la Constitucin, queda reducido a la supremaca de una identidad expansiva macroaymara ... es un hecho poltico y su presencia en el Estado depende de su capacidad de movilizacin, de presin, poltica y representacin; es decir un clculo de fuerzas fsicas hacia el Estado . Esa confesin aymaracentrista, explica el desmedro y el desdn hacia las otras identidades indgenas como las del Oriente boliviano.
La ms brutal prueba de la utilizacin utilitaria y meditica del tema indgena, es la forma represiva y racista con que fueron mal-tratados los pueblos del Oriente, agrupados en la Confederacin Indgena del Oriente Boliviano(CIDOB). Ellos enarbolaron la oposicin a la carretera que pretende partir en dos y matar el Territorio Indgena del Parque nacional Isiboro-Scure (TIPNIS), uno de los mayores reservorios de la biodiversidad no solo de Bolivia, sino del continente. Y en el arrebato de su desprecio poltico hacia esos pueblo, han concluido una llamada consulta previa, en los hechos una consulta pstuma para la construccin de la carretera, cuando las obras ya se han iniciado. Bautizada como la transcocalera, pues pasar por esas zonas, la lucha indgena y de gran parte de la sociedad es para impedir que pase el centro del TIPNIS. As, la defensa de la Madre Tierra fue otra impostura y otro burdo anzuelo utilitario.
Los responsables de la indefensin jurdica, poltica, social y tnica
Evo Morales es el principal. Viejo sindicalista cocalero y presidente de las poderosas 6 Federaciones de cocaleros del Trpico de Cochabamba, hace 17 aos, cuya cosecha de hoja de coca va toda a la produccin de cocana, export a Palacio de gobierno el peor estilo sindical: la extorsin, el chantaje violento y el verticalismo a rajatabla. Y convirti esa prctica en poltica del Estado plurificciones, ms que plurinacional.
El indudable instinto poltico sindical del que goza, no suple sus carencias como dirigente poltico, ni como hombre de Estado, ni como el primer mandatario del pas, ni como interlocutor con la oposicin interna ni en el contexto internacional. Juega con un carisma que explot y explota muy bien, hoy con menos rdito poltico. En el curso de estos aos Morales ha prostituido la prctica poltica pues desconoce el ABC del oficio poltico en democracia: el dilogo, la negociacin, los acuerdos y los pactos por el bien comn.
Tampoco le interesa conocerlo, pues es un sindicalista cocalero radical que maneja el Estado y el gobierno como su sindicato, su propiedad y su patrimonio personal. se ha convertido en adicto al culto a su personalidad, tanto que se est construyendo un museo de la Revolucin tnico cultural, en su pueblo natal un alejado villorrio del Altiplano- con una inversin de cerca de 7 millones de dlares, sin licitacin y sin rendicin de cuentas.
Le sigue su lugarteniente, el Vice lvaro Garca Linera, reencarnacin de la poca jacobina del terror, no del Robespierre revolucionario de la primera y gloriosa poca de la Revolucin Francesa. Como la mayora de las revoluciones que se pierden en el ejercicio del poder por del poder, terminan comindose a sus hijos: a Robespierre con la guillotina que aplic a todos sus contrincantes.
Cmo acabar el Vice que ya le ha robado el alma a muchos kahras, tan mestizos y blancoides como l, que pas de ser un terrorista guerrillero tumba torres elctricas y asaltante de remesas pblicas y bancarias? Cada vez hay mayores elementos que lo apuntan como el autor intelectual del complot terrorista-separatista contra las autonomas, sus dirigentes y otras tropelas, aunque con su prctica clandestina de guerrillero urbano, sabe como camuflar sus instintos violentos y destructivos frente a sus oponentes.
Y un Juan Ramn Quintana ministro de la Presidencia por segunda vez, ex capitn del ejrcito, entrenado en la clebre Escuela de las Amricas para la lucha anticomunista y contrainsurgente en Amrica Latina, es un personaje con sntomas patolgicos de violencia verbal y fsica. El es quien quera mandar al exprefecto de Pando, Leopoldo Fernndez, bajo tierra a convivir con los gusanos... durante una campaa contra las autonomas. En ese afn coordin, dirigi y supervis las acciones que terminaron a enfrentamientos entre campesinos leales al MAS y jvenes maestros trasladados desde La paz, frente a defensores locales de la autonoma, con un saldo de 11 muertos, de uno y otro bando. Fernndez fue destituido, acusado de genocidio, no est conviviendo con gusanos, sino preso hace 4 aos sin juicio. Quintana, por el contrario, sigue gozando de las mieles del poder, sin que le importe que esas mieles huelan a pura corrupcin.
Hay otros personajes de menor pedigr, pero quien ms, quien menos no acta en Beneficio del bien comn o para el vivir bien segn su lema, ni para vivir como iguales, reconociendo la singularidad de cada cual, sino para reproducirse en el poder por encima de toda la sociedad y a cualquier medio.
Hoy solo les interesa atacar y castigar al que piensa distinto, quitar el patrimonio del oponente, acabar con los grupos de ideologa diferente, amedrentar y atemorizar a los opositores y sobre todo hacer impunes y ricos a los miembros del gobierno .
Nunca, ser bisagras entre la sociedad y el Estado. De ah las facturas que la realidad empieza a cobrarles, que arrasa a su paso, entre otras cosas, con sus imgenes construidas con parafernalia meditica, sin sustentos de valores personales polticos, ticos y meritocrticos.
Los clivajes de la poltica econmica
La mentada economa comunitaria- plural, y el capitalismo andino-amaznico del que se ufanaba el Vice, no correspondan a las estructuras econmicas ni culturales, ni a las tendencias de la economa mundial actual. Hoy se hunden en la hojarasca del cultivo de la coca, materia prima de la cocana, cuya produccin responde a la ms capitalista de las ilegales cadenas globalizadas de la droga.
La adscripcin de Morales y compaa al estatismo ms radical, va la estatizacin de las empresas hidrocarburferas, son los cambios ms notables de la poltica econmica del MAS, pero ha puesto en juego las articulaciones con el mercado capitalista mundial y las inversiones extranjeras.
Algunos economistas afirman que A pesar de las diferencias de enfoque entre los esquemas de poltica econmica aplicados desde la dcada de los 90... no ha cambiado de manera sustantiva la base tcnico material de la economa... ni cambios dignos de mencin en el capital productivo moderno instalado en el pas.
En los hechos, la minera estatal o cooperativa no ha cambiado su patrn productivo y de acumulacin desde hace 50 aos y siguen formado parte de la economa primaria exportadora, sin valor agregado. La extraordinaria disponibilidad de excedentes del que goza hoy el Estado, se debe a la condiciones prevalecientes en la economa mundial por la demanda de materias primas de las que dispone el pas. Sin embargo, ello no ha implicado creacin de empresas productivas competitivas, productividad en el trabajo, ni empleo productivo seguro y con beneficios sociales plenos.
Y ello incide en que ms de 70 % de la PEA, se cobije en la informalidad por deficiencias del sector productivo estatal, del privado y del dbil mercado de trabajo lo que convierte a la informalidad en estrategia de sobrevivencia, frente al desempleo, subempleo o empleo precario masivos.
De los tres productos principales de exportacin, que generan lo que llaman el salario del Estado: hidrocarburos, gas y soya, este ltimo es el responsable de milagro cruceo, con un crecimiento promedio sostenible, superior al del resto del pas. Con altas y bajas se enfrenta a la errtica poltica econmica del gobierno, sin reglas claras y con demasiadas cortapisas para el desarrollo de la actividad industrial agroexportadora. Por ejemplo, la poca seguridad jurdica sobre la propiedad de la tierra, los avasallamientos continuos, las trabas a la exportacin y la prdida de mercados externos. Esa prctica esta determinada por la ideologa oficialista que sigue apostando por una economa ms comunitaria que mixta, y a la postre ninguna de las dos recibe atencin estatal.
La burguesa crucea, grande, mediana y pequea, que se denominan a s misma como sectores productivos, enfrentan una disyuntiva sensible como clase, que produce 70% de los alimentos que se consume en Bolivia.
O se decanta por ser una clase contestaria al proyecto del MAS, que est en sus antpodas reales y discursivas, o cede por la necesidad innegable de armonizar y negociar con los hombres del poder poltico para obtener polticas favorables al sector.
Hasta hoy no ha tenido ms remedio que pactar, lo cual en poltica -y la economa tambin es poltica- resulta mejor que hacer la guerra. Pragmtica prctica, sesgada adems por el complot terrorista-separatista contra Santa cruz y su dirigencia, que ha dejado a gran parte de ella con bajsimo perfil, porque muchos se atemorizaron del titulo terrorista. El nico terrorismo practicado en Bolivia, es el terrorismo de Estado acometido por el gobierno de Morales en esa caso.
Lo armaron con precisin de relojero, expertos en contrainteligencia, no boliviana, desde luego, porque Santa Cruz fue y es un obstculo en la pretensin de ocupar todo el territorio, someter a toda la poblacin y ejercer el poder total, en una regin dscola, ms bien conservadora y enfrentada a todos los centralismo. Pero siempre innovadora, emprendedora y dispuesta a correr riesgos econmicos, actitudes ya comunes en los miles y miles de inmigrantes de toda Bolivia.
Jugar Santa Cruz algn rol vital en 2013? En tanto productor de 70 % de alimentos, seguir cumpliendo ese papel nada desdeable. En el campo poltico de poder, no podr desarrollar papel de importancia alguna, ni aun con los datos del censo, que colocaron al departamento en el primer lugar de poblacin y curules en el parlamento.
Por una parte, la ideologa y la prctica poltica de Morales y los suyos, lo impedirn a toda costa. Por otra, no se vislumbra un lder cruceo que tercie en las elecciones generales de 2014.
Su realidad productiva expansiva, su crecimiento econmico y poblacional, y porque ya es un centro ineludible por su infraestructura de servicios de talla internacional, ms all de sus falencias como regin emergente debiera tener un desempeo poltico ms definitorio. Nada se vislumbra en ese orden, porque el poder poltico centralista no compartir el poder con nadie.
A modo de cierre
Evo Morales pedir a sus abogados que nuevamente le metan noms, para su re-reeleccin en 2014, contra la norma constitucional que permite solo para una reeleccin. l ya fue reelecto, en 2009, pero en los hechos poco o nada le importan las mismas leyes dictadas por sus hombres. Hoy dice que est habilitado y se acoge a la estrategia envolvente ideada por el Vice en 2008. La misma consisti en recortar el mandato presidencial de 5 a 4 aos, con la posibilidad de una sola reeleccin y convocar a nuevas elecciones, sin conclusin de mandato. As lo pactaron las fuerzas polticas de entonces.
Brillante maniobra envolvente, sin que la oposicin poltica intuyera la trampa. Hoy todo el gobierno argumenta que al haberse reducido el primer mandato, no cuenta como tal y que Evo Morales inici su gobierno en 2009, con la nueva Constitucin Poltica del Estado.
Ni Mandrake el mago, ni Casandra, que posea el don de la profeca regalada por Apolo, segn la mitologa griega, podran prevenir el futuro de Bolivia, tras un 2012 devastador como practica obscena de poder.
No obstante, quien ms quien menos, sobre todo si se tiene impulsos vitales de adhesin democrtica y respeto a los Derechos Humanos y civiles, se podra afirmar que la dialctica juega a favor de la sociedad boliviana y crucea. Y es que como sobrevivientes de otro ao de doloridas incertidumbres, de rabias incontenidas, de sobradas amarguras y descoloridas esperanzas como dice la voz estremecida y dolida del poeta, escritor e historiador, Ruber Carvallo, tambin somos Los dueos del color y la esperanza, los rbitros del tiempo, los caminantes de sueos y buscadores de nuevas utopas. Que nada ni nadie nos detenga. Y que el Tipnis sea de nuevo un regalo de la vida.
Felices Fiestas y hasta 2013.