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Nunca tuvimos en Bolivia un Estado de bienestar con pleno empleo, amparo al trabajador y al empleador, cobertura en salud, educacin, vivienda, servicios bsicos y sociales plenos, pensiones de jubilacin aplicado en Europa y parte en Estados Unidos durante el siglo XX. Era un circulo virtuoso, o la ms parecido a el, que generaba capital humano de calidad, buena educacin, mejores universidades, apoyo a la investigacin, que a su vez impulsaban crecimiento, productividad y competitividad econmicas para solventar ese bienestar, sin presiones inflacionarias. As responda a las demandas sociales y controlaba sus tensiones.
Hoy ese bienestar es un inaccesible objeto del deseo de amplias clases populares y medias, en criterio de muchos no por los gastos sociales que requera, sino por que la economa mundial pas a depender de mercados financieros especulativos, sin control alguno, y sin la ms remota intencin de justicia redistributiva.
Por estos lares, el Estado de bienestar no existi nunca, ni con revolucin del 52, menos con las dictaduras militares, ni en tiempos de democracia y tampoco con el Estado Plurificciones de Evo Morales, hoy convertido en un Estado Pluri-malestar, como el que vive la sociedad boliviana, con perfiles cada ms conflictivos.
El origen de desigualdades e inequidades socioecomicas parte de erradas polticas de redistribucin del excendente, concentracin de riqueza en pocas manos y en equivocadas medidas populistas, clientelares, prebendales y rentistas a costa de bonos y ms bonos, como en la actualidad. Esa es la realidad de Bolivia hoy, con 80% de la poblacin economicamente activa (PEA) sumida en la informalidad, subempleo, empleo precario y la ilegalidad va el contrabando y el narcotrfico.
Si bien la informalidad es una estrategia de sobrevivencia, cuando ni el Estado ni el sector privado absorben la fuerza productiva, esas prcticas someten a la mayora a un destino desarticulado de la sociedad productiva legal, sin beneficios sociales de tipo alguno. La obsoleta economa primario-exportadora-extractivista minera e hidrocarburfera, tampoco los abosrve.
En el caso minero crea graves conflictos entre asalariados del sector estatal y los cooperativistas, pequeos propietarios de una parte la minera nacionalizada, que se disputan el favor del poder poltico y tienen su beneplacito. Son una importante base social para la reproduccin de poder de Morales: los cooperartivisitas son 80 mil, amn de sus familias, y los asalariados solo cinco mil. La correlacin de fuerzas nmericas est a su favor abrumadoramente.
Las polticas populistas del gobierno exacerban los conflictos, ya que conducen al fetichismo de representaciones simblicas o reales en combativos movimientos sociales. Estas organizaciones hacen uso de su fuerza y su poder fctico contundentes por encima de toda norma y convivencia democticas. Son la manifestacion de la antipoltica y empiezan a desnudar la impotencia del Estado plurimalestar, sin mecanismos para controlar la expresin desenfrenada de intereses corporativistas de cocaleros, transportistas, mineros, gremiales y contrabandistas ilegales.
De ser rehenes del poder poltico, hoy se le enfrentan y muchas veces logran imponersele. Casi sin excepcin, todos ostentan tendencias conservadoras, nada democrticas, no pagan impuestos o estn sujetos a regmenes simplicados que favorecen la corrupcin y la elusin. Recurren a prcticas violentas que suman a la sociedad en un estado de malestar permanente, con muertos, heridos, contusos y prdidas de bienes. Muchas veces tienen a su favor venales funcionarios de aduana y administradores de justicia.
Delitos, conflictos y malestares.
Al cabo de siete aos, el oficialismo se da cuenta que hay regiones a merced del delito, y tambin de su impotencia para enfrentar la ilegalidad. Hoy apunta a cortar las redes de la organizacin del crimen en Bolivia, vinculada al contrabando, al narcotrfico, a la falsificacin de dinero seala el ministro de la presidencia. El Vice, por su parte, recuerda que se ha desplegado fuerza militar eventual, temporal, flexible, altamente especializada en las zonas de conflicto.
Y ahora Morales pretende promulgar una ley de Extincin de Dominio Propietario, aplicable a aquellas personas que no justifiquen la legilidad de sus bienes: casas, autobuses, camiones de carga, todo tipo de motorizado liviano, mercancias, as como dinero en cantidad superior a $us 10 mil, sin adquisicin legal, sern expropiados a favor del Estado.
La reaccin de transportistas, mineros, gremialistas, cocaleros ilegales, es decir de coca excedentaria y sus concomitantes actividades ligadas a la produccin de cocana y narcotrftico, ha sido descomunal. Lo mismo que en el sector de chuteros, nombre con el que se denomina a los contrabadistas de autos, robados aqu o en los paes vecinos o simplemente sin papeles. Ese submundo automotriz abarca a contrabandistas, choferes, mecnicos, falsificadores de placas, documentos, amn todo lo necesario para enmascarar el delito. Cuentan, adems, con el amparo de gran parte de las poblaciones que se beneficia de la ilegalidad.
La ley de marras ha provocado marchas, paros, bloqueos, diamitazos, violencia y muerte en los santuarios del contrabado en las fronteras y de la produccion de cocana. Esas zonas, se han convertido en tierra prohibida al despliegue del control estatal, policial y militar, impotentes frente al crimen organizado.
Y sin embargo, frente al plurimalestar social del Estado inoperante, el gobierno acosa con juicios a periodistas, a medios que cumplen con el derecho a informar, se desmarcan del pensamiento nico oficialista, de su propaganda poltica y le ponen cara a la mordaza que petenden imponer a la libertad de expresin. Y continua con el juicio por el falso complot terrorista-separatistas contra gente del Oriente, sin ms pruebas que las inventadas por Garcia Linera y compaa.
Esa poltica ha llevado la intolerancia a lmites inaceptables. Fue lo que le sucedi a una radio de la localidad frontetiza de Yacuiba, que daba espacio a denuncias de coimas e ilegalidades en la administracin pblica local, o protestas contra contrabandistas. Su dueo, Fernando Vidal y su secretaria, Karen Anze, se debaten con quemaduras de segundo y tercer grado, en hospitales cruceos. Los mercenarios -ya se sabe que fueron contratados para cometer el crimen- rociaron con gasolina el local y el propio cuerpo de Vidal, para luego disparar dos tiros y echar dentro del recinto trapos incendiaros. Todo qued destruido.
Hoy el malestar apunta tambien a la sociedad agrcola productiva crucea, responsable de 70% de la seguridad alimentaria del pas, y que desde hace siete aos est sometida a las arbitrariedades gubernamentales, que prohibe exportaciones, hace perder mercados y genera desconfianza en productores y compradores. La recin promulgada Ley de la Madre Tierra adems prohibe el uso de transgnicos, utilizados por pequeos, medianos y grandes productores que cumplen con el oficio de dar de comer a Bolivia.
Dicha ley, que tambin estimula el avasallamiento desde el occidente andino a tierras productivas en el Oriente, les dio en la madre a la tierra y a los agricultores, apunt el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodrguez.
Nada bueno augura la poltica populista, demogaga y errtica del Estado Pluri, convertido en Estado plurimalestar, que genera espirales de conflictos y puede llevar al pas a mayores grados de malestar, intolerancia y violencia.