Eximiéndose de echar mano a la manida frase: “cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia” utilizada por los productores de cine para evitarse problemas de corte judicial, el canciller del Estado Plurinacional “queriendo o sin querer queriendo” como solía afirmar un célebre defensor del pueblo mexicano, utilizó una conocida oración atribuida al Mahatma Gandhi, así como al padre jesuita chileno, Alberto Hurtado Curuchaga, para ofrecérsela a S.E. como regalo por su 53 cumpleaños, con la misma adustez, mesura y sencillez que suele caracterizar a los amautas aimaras.
Sin embargo, las sesudas reflexiones, lejos de ser asimiladas con agrado por el ilustre recipiendario, ocasionaron que éste cambie automáticamente su semblante de complacencia y satisfacción, por uno de rencor y amargura inocultables, que dieron paso a toda una serie de rumores y especulaciones que vaticinan desacuerdos y desavenencias a lo interno de algunos sectores de gobierno. Empero, y como ya se va haciendo costumbre, la prensa fue la pagana del pato de la boda o del “descolonizado Birthdays Cake“ como fue en este caso, al no reflejar -como les habría gustado a los interesados- una interpretación más apropiada de las sabias reflexiones de la citada plegaria.
Una cosa es ser informado y otra muy distinta, ser formado. El portento del internet está jugando malas pasadas a muchos que, sin saber, hurgan sus mensajes sin profundizar el contenido. ¿Qué es eso de recomendar: “Ayúdame a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles” Si sabemos que S.E. ha hecho del “Ama Llulla” la base de su gestión y sus actos? ¿O aquello de: “No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo”, si por su propia boca conocemos que los únicos que no piensan como él y son sus únicos enemigos, son los de la prensa?
Como si el jefe del gabinete quisiera recordarle a S.E. que, paralelamente al soplido de las velitas del “descolonizado Birthdays Cake“ en pleno palacio de gobierno, una horda de fiscales estaban esperando como caimán en boca de caño, al anciano director de la Agencia de Noticias Fides y al director de página 7, para que aclaren ante el fantasma de las ergástulas la diferencia semántica entre flojera y ser flojos.
Simultáneamente en Yacuiba, al grito de: “Esto es pa que te calles viejo de m…” cuatro malhechores ingresaron a la Radio Popular, de propiedad del periodista Fernando Vidal, y utilizando cocteles socialistas Molotov procedieron a quemar las instalaciones de esa estación radial, además del rostro de Vidal y el de su locutora. Dos semanas antes habían procedido a taladrar a disparos las puertas de la casa de Humberto Vacaflor y no para colocarle chapas o bisagras nuevas necesariamente.
Entonces, suma y sigue la invocación de marras: “Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza” y “Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme”. Dos excelsas reflexiones para cuando se creía que con la paz se podia alcanzar la victoria. Hoy éstas han perdido vigencia y lo único que pueden ocasionar es la posible remoción del culto funcionario, que con tanta sapiencia ha puesto en riesgo su elevada magistratura y lo peor, ha vuelto a abrir las compuertas de la diatriba hacia los medios. ¡Y dale a jolestar con al prensa!