Domingo 30 de agosto 2026

Con la botas puestas y “para siempre”


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Como si estuviera con las botas puestas --no cualesquiera, que las hay muchas, sino con  las militares-- el presidente Evo Morales afirm que Los antiimperialistas, los anticapitalistas, los antineoliberales hemos llegado al Palacio no como inquilinos (...) llegamos para siempre.

En realidad, es una reiteracin de lo dicho al inicio de su mandato, en enero de 2006.  Esta vez lo hizo  ante el Alto Mando Militar y Policial,  invitados de honor en la clausura del VIII Congreso del partido oficialista, el Movimiento al Socialismo(MAS). Reafirm su declaracin de fe antidemocrtica y prorroguista  ante militares y policas, intimidatorios ellos con sus brillantes charreteras en hombros y guirnaldas al cuello con los colores del partido oficialista.  (Ver anexos)

Qu paradoja! Los militares y policas que ayer perseguan al cocalero, presidente hace casi 20 aos hasta hoy de las  6 Federaciones del Trpico de Cochabamba, sin haber renunciado a ese cargo cuando asumi como presidente de la entonces Repblica de Bolivia, hoy son garanta para su reproduccin en el poder. Como dirigente sindical, violento bloqueador del eje troncal del pas, en defensa de la hoja de coca,  materia prima de la cocana, era declarado enemigo de militares, policas y todo el orden democrtico.
Hoy, Morales pretende borrar la historia antes de su llegada al poder por colonialista, capitalista y neoliberal, pero olvida la cruenta saga de golpes de Estado y dictaduras militares de triste recuerdo en Bolivia, como en partes del mundo.

Los comandantes justificaron su presencia en aquel acto poltico por adhesin al proceso de cambio, merced, dicen voces confiables, a bonos de lealtad, promesas de equipamiento y modernizacin militar y a la ya indiscutible subordinacin del poder militar-policial al poder poltico. Hoy, los milicos masistas violan la Constitucin Poltica en sus artculos 241 al 251, pues las FF. AA. no deliberan ni participan de actividades polticas. El 245  seala taxativamente que La organizacin de las FF. AA. descansa en su jerarqua y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y est sujeta a las leyes y a los reglamentos militares. Como organismo institucional no realiza accin poltica. Con Evo Molares, le meten noms, segn su ya clebre sentencia y despus que paguen la factura ministros, asesores y abogados, como ya  seal, cuando algn comedido le dijo que finalizado su mandato, sera pasible de juicios por no haber llamado a licitacin para las grandes compras hechas en su gobierno. De las dems nadie sabe nada.

Junto a los poderosos cocaleros y los siempre carentes informales, los militares y policas que apoyan a Morales, se convierten en fracciones de nuevas  subclases sociales. Ellas oscilan entre una pequea burguesa -campesinos cocaleros adinerados unos, otros pobres- urgida por ampliar la frontera agrcola de la nada sagrada hoja de coca; entre militares y policas, ms que subclase, casta con algunos de sus miembros tambin adinerados y otros presos por narcotrfico. Finalmente estn los informales arrojados de la formalidad estatal y privada, muchos atrapados por la ilegalidad y el delito como el contrabando y el narcotrfico y otros como lumpen. Todas esas subclases tienen un comn denominador: son vidas de poder y prebendas esas s, siempre.

La presencia militar en aquella clausura es un dato por dems revelador, pues ante ellos Morales anunci su candidatura en las elecciones de 2014, con la advertencia de que llegaron para siempre. Y no se equivoca, al menos por el momento, pues merced a una tctica envolvente -confesin del Vice Garca Linera- el anterior Congreso, en 2009, aprob la reduccin del mandato presidencial de cinco a cuatro aos, para llamar nuevamente  a elecciones. 

Tctica envolvente mediante -en lenguaje poltico democrtico, inescrupuloso manoseo a la ciudadana y a la leyes- los primeros cuatro aos de gobierno: 2006-2009,  segn  Morales y los suyos, no cuentan como un primer gobierno, pues no cumpli su trmino. Con esa tramposa maniobra, el gobierno de Morales habra empezado apenas en enero de  ao 2010, con cinco de mandato por delante, con lo cual estara habilitado para ser candidato en 2014 ya que la Constitucin permite la reeleccin una sola vez.

El sindicalista cocalero, que devino presidente de la exRepblica de Bolivia, por razones que hacen tanto a gigantescas frustraciones de todo orden y acumuladas durante aos, como al descomunal montaje meditico interno y externo a favor del candidato indio, hoy concentra todo el poder del Estado y del gobierno. Dispone del monopolio del uso de la fuerza militar y policial, del contundente poder cocalero, del poder electoral, del Tribunal Constitucional, de todo el poder judicial que aplica guillotinas judiciales a los opositores polticos y cvicos, los mete presos o los obliga al exilio. Con todo el poder en sus manos,  pierde aprobacin social: ronda apenas algo ms de 34 %, cuando el 2009 obtuvo, 64%, ms all del fraude comprobado.

Debe estar muy preocupado por ese desamor ciudadano, que no olvida, entre otros desaciertos,  la desmedida represin a los indgenas que defienden su territorio y la selva en el Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS), amenazado por una carretera y espurios intereses gubernamentales y extranjeros. La Evaluacin Ambiental Estratgica que realiz el Servicio Nacional de reas Protegidas (SERNAP) con apoyo del gobierno holands, apunta a que PDVSA, Petrobras y Total tienen concesiones hidrocarburferas en 27,5% del rea del TIPNIS. ltimos estudios ambientalistas afirman que la carretera  destruir 60 % del rea boscosa de la reserva y otros estudios sealan que tambin hay oro y uranio, en el que estaran interesados los iranes, de ah su presencia, an camuflada en Bolivia.

Tambin debe estar preocupado Morales por las abiertas pugnas internas, a patadas y puetes seala la prensa, y por eso ordena la reestructuracin de su partido, e invita a sus ex aliados  a retornar al proceso de cambio.  Algunos de los fundadores de lo que antes fue el Instrumento Poltico por la Soberana de los Pueblos, le han contestado que ni-ca....

Por eso anda con las botas puestas, la de los milicos, por supuesto, para que lo protejan y garanticen su permanencia para siempre. Entre tanto la ciudadana vive atrapada entre la anomia social y el desencanto poltico, por un lado, entre la anarqua y la disfuncionalidad poltica del gobierno por otro. La oposicin poltica debiera tomar nota de esta realidad y pensar en la unidad de todo el espectro democrtico en Bolivia para presentarle al pas una opcin de democracia plural e incluyente.