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Sabamos --pero no se dice-- que en el mundo poltico-diplomtico se conjuga con ahnco el verbo espiar aunque casi siempre, que no es lo mismo pero es igual, se presenta como labor de informacin. No es delito que personal de embajadas la recabe por conductos regulares o irregulares, con discrecin o sin ella, para transmitir a sus respectivos gobiernos las noticias que los medios de prensa no informan.
Analizar esta realidad bajo el esquema de la contradiccin es fascinante. Por un lado, el espa anarquista canadiense David Assange y su equipo -todos hackers cibernticos- han contribuido a mermar credibilidad a USA y a todo el mundo diplomtico en general. Sin embargo estos espas ya estn divididos: no todos comparten la anarquizante manera de difundir informacin confidencial y, por su cuenta, dicen harn otras revelaciones de menor riesgo. Por otro lado, estoy tentada a decir que de todo lo ledo, al menos hasta ahora, ms parecen chismes de Estado, algo jocosos, otros no tanto y algunos graves. Segn el periodista Miguel ngel Bastenier, estamos en presencia de una nueva actividad: el hacktivismo: ahora s slvese quien pueda!
Merced a ello se ha perforado la informacin poltica secreta del Estado ms poderoso del mundo, lo que puede producir un desplome de su credibilidad, aunque todo apunta a que seguir siendo imprescindible en el mundo global por largo tiempo ms, piensan algunos. Muchos sospechan que a quien le har ms dao ser al presidente Barak Obama. Me pregunto por qu en China no hay hackers polticos, lo que estara apuntando a que ese s es el imperio comunista-capitalista ms poderoso de la tierra. En los hechos, el principal, el ms avezado y temerario espa-hackers de todos --y parece que de todos los tiempos-- es el canadiense, pero no tiene entrada a aquella China tan hermtica.
Tanta contradiccin, me pone en guardia: lo que hace Assange es ilegal y nada tico. Siendo as, y ms all del saludable remezn a la diplomacia mundial, por lo ledo bastante elemental hasta ahora, no me animo a hablar de revolucin periodstica. En mi criterio, los verdaderos secretos de Estado no se ventilan por Internet, habida cuenta que cada vez hay ms hackers en el mundo. En todo caso, este noveln da para constatar que el poder de los medios de comunicacin --los cuatro peridicos ms importantes del mundo han reproducido lo que dice Assange-- sigue siendo el campo donde se disputan los espacios de poder poltico locales, nacionales y mundiales. Espiar era, es y seguir siendo una razn de Estado.
Y por casa cmo andamos? Aqu nos espan el oficialismo y otros que no son necesaria y nicamente los de la Embajada de Estados Unidos: hay muchos nacionales y extranjeros adictos al espionaje. Solo por citar un caso: cmo creen que el gobierno de Morales y sus hombres, llegaron a Eduardo Rsza para montar el sainete terrorista-separatista en Santa Cruz? Pues espiando, infiltrando, corrompiendo conciencias, comprando lealtades, amenazando! Aqu, el fin justifica los medios se aplic a pie juntillas: con el fin de aplastar a la dirigencia crucea autonomista y democrtica, se justificaba cualquier medio, hasta asesinar a Rsza y dos de sus compaeros. No cabe duda que al menos Rosza era doble agente, pero tambin el nico testigo de la verdad. Por eso lo mataron sin asco. Su computadora, aunque la tiene el oficialismo, se ha convertido en espa: por ah vamos sabiendo lo que el Fiscal Sosa no informa y altos dignatarios del Estado Pluri, callan.