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El 17 de octubre seguramente habrán los infaltables, autocalificados, héroes de la guerra del gas. Son los mismos que antes gritaban “gas ni a Chile ni por Chile” y ahora andan calladitos importando gas, y jugando futbol en Chile.
Son aquellos que tumbaron un gobierno democráticamente elegido con la consigna de “ahora sí guerra civil” y ahora amordazan la libertad de opinión con leyes de contenido racista.
A la luz de los hechos y no de las mentiras, cambiar a Gonzalo Sánchez de Lozada por Evo Morales, fue como cambiar la energía eléctrica por la leña. Y todos los que de alguna manera apoyaron a Evo Morales para que sea quien es ahora, siente esa leña en el cuerpo y el alma.
Es el resultado del cambio. ¡Y cómo están cambiando las cosas! La Iglesia solidaria con Evo antes, para luego ser humillada después, los periodistas endiosando a Evo para recibir el palo sobre sus cabezas ahora, algunos empresarios apostando a Evo para tener ahora al Estado sobre ellos, en fin, todos los que quisieron el cambio, tienen ahora a Evo.
Y Evo es el mecanismo del cambio. El cambio que se merecen los que votan por Evo. Pues ese cambio es, por ahora, lo que viene sucediendo. Y nadie diga que no sabe lo que quiere el gobierno, que por boca del señor Vicepresidente ha declarado la toma del “poder total”.
Quieren eso, el poder total. Por tanto, para tenerlo, hay que terminar con los otros poderes ¿No eran un poder los medios de comunicación?
Después de cinco años gobernando, un grupo de arribistas sin más ambición que su propio ego inflado, haciendo uso del dinero para corromper conciencias, no se puede alegar, que el cambio pedido ha sido otorgado y con creces.
El pueblo unido está siendo jodido. Es todo lo que podemos decir de ahora en adelante cuando llegue el 17 de octubre.