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- 2026-11-04
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El presidente Rodrigo Paz afirmó en la Cumbre Iberoamericana que Bolivia frenará la entrega directa de materias primas sin procesar y exigirá a las empresas internacionales instalar plantas de fabricación tecnológica en el país para acceder a los minerales estratégicos. Desde Madrid, el mandatario aseveró que el país no pretende continuar como un simple proveedor de insumos brutos para la industria mundial.
Durante su intervención, la autoridad resaltó que el país aporta el 10% del estaño que se utiliza en la elaboración de teléfonos móviles a nivel global. Paz enfatizó que la meta gubernamental es que dichos dispositivos se ensamblen en territorio nacional mediante alianzas de inversión conjunta a partir del año 2027.
El mandatario remarcó que Bolivia posee la riqueza mineral, la energía y las condiciones requeridas para atender la demanda internacional, pero bajo un esquema de valor agregado. Explicó que tras una etapa de ordenamiento interno, el Estado apunta a fortalecer la institucionalidad y la economía mediante un modelo industrial sostenible.
CLAVES DEL PLAN TECNOLÓGICO
⚠️ 10% del estaño mundial usado en smartphones proviene de la producción boliviana.
⚖️ 2027 es el año fijado por el Ejecutivo para poner en marcha la plataforma tecnológica.
💣 Paz frena el modelo extractivista tradicional imponiendo el procesamiento local.
📉 La industria manufacturera nacional enfrenta dificultades operativas e iliquidez de divisas.
No obstante, el planteamiento de transformar el perfil exportador choca con el escenario productivo interno, caracterizado por la escasez de dólares, trabas a la importación de componentes y la desaceleración del sector manufacturero. Analistas señalan que la atracción de capitales de alta tecnología requiere garantías de estabilidad operativa que hoy están en duda.
Paz concluyó su participación reiterando el compromiso de construir una visión común en Iberoamérica, donde la exportación de recursos naturales dé paso a productos terminados de alto valor. La propuesta presidencial abre el debate sobre la capacidad real del aparato estatal para sostener una planta de ensamblaje tecnológico.
La exigencia de fabricar tecnología en el país como condición para exportar minerales plantea un giro radical en la política extractivista nacional.