Lunes 02 de noviembre 2026

CONTRADICCIÓN GUBERNAMENTAL

Ministro Blanco dice que su gobierno miente sobre las crisis del gas



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El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, desmintió este domingo a su propio Gobierno respecto a la gravedad del desabastecimiento energético al descartar categóricamente la escasez del hidrocarburo, contradiciendo de manera frontal los reportes técnicos y anuncios emitidos previamente desde su mismo despacho.

La autoridad afirmó públicamente que el suministro para el mercado interno se encuentra totalmente garantizado, pidiendo a la población no ingresar en especulaciones a pesar de las recientes medidas normativas que abrieron la importación privada de carburantes en el país.

El giro en el discurso oficial ocurre a solo dos días de que el propio ministro Blanco anunciara de forma oficial que en un plazo máximo de diez días se presentará un informe de auditoría técnica para transparentar la situación catastrófica de las reservas nacionales.

Asimismo, las declaraciones del titular de Hidrocarburos desacreditan la vocería de su viceministra, Tatiana Genuzio, quien confirmó oficialmente que Bolivia agotará sus reservas productivas de gas natural hacia el año 2029 tras más de dos décadas de inactividad en exploración.

La admisión realizada por Genuzio ratificó que el desequilibrio entre oferta y demanda obligará a importar el energético a cotizaciones internacionales, lo que generará incrementos tarifarios de hasta un 1.130% con un impacto devastador en el costo de vida.

Ante la evidencia de la crisis estructural, el Ejecutivo promulgó el Decreto Supremo 5755 para habilitar de forma excepcional la compra externa de gas natural y gas natural licuado por parte de empresas privadas y generadoras eléctricas.

Pese a la vigencia de la norma, el ministro sustentó la estabilidad del suministro en la aplicación de medidas preventivas encaminadas a desplazar el consumo de origen fósil hacia proyectos de generación distribuida con energías renovables.

No obstante, analistas del sector advierten que la sustitución mediante fuentes alternativas demanda plazos de maduración técnica que no logran cubrir el déficit operativo proyectado en los campos maduros que administra la estatal YPFB.

El encarecimiento derivado de la importación industrial de carburantes presionará la estructura de costos de la producción nacional, trasladando de manera directa el ajuste financiero hacia el consumidor final en los mercados locales.

La marcada contradicción en la vocería del Ministerio de Hidrocarburos deja al descubierto una profunda fractura en la estrategia gubernamental para gestionar la transición energética y transparentar las cifras reales del patrimonio hidrocarburífero del país.

📌 EL IMPACTO FINANCIERO DEL AGOTAMIENTO ENERGÉTICO:

⚠️ 1,30 DÓLARES por MMBtu representa la tarifa reducida que paga la industria local bajo el esquema actual de subvención estatal.

⚖️ 6,05 DÓLARES por MMBtu alcanzará la cotización del gas importado mediante ductos, marcando un incremento automático del 365%.

💣 1.130% DE ALZA registrará el gas natural licuado al cotizar hasta en 16 dólares por MMBtu en el mercado internacional.

📉 2029 ES EL AÑO LÍMITE fijado por los informes técnicos para la paridad total entre la producción nacional y el consumo interno.

La encrucijada informativa del Ejecutivo refleja el intento de mitigar la especulación económica inmediata sin frenar la aplicación de decretos que transfieren el costo del desabastecimiento al sector privado.

El desplome de la producción exportable consolida la pérdida del perfil energético de Bolivia en la región, reduciendo los ingresos fiscales y limitando la capacidad del Estado para sostener las subvenciones a los carburantes.

La brecha entre el discurso de tranquilidad del ministro y los datos de su propia cartera evidencia una gestión de crisis orientada a diferir el costo político del inevitable reajuste de tarifas.

El desmentido oficial intenta maquillar el colapso de las reservas, pero la vigencia de los decretos de importación confirma que el costo de la energía cara recaerá directamente sobre la economía del ciudadano.


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