Jueves 19 de marzo 2026

Escándalo por infiltración en el aparato de seguridad

Ordenan capturar a Gabriel Guliano: El Caso Maletas salpica a policías de élite



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La justicia boliviana ha declarado en rebeldía y ordenado la captura internacional de Gabriel Guliano Leoni, pieza clave en el esquema logístico del envío de sustancias controladas en el caso Maletas. El fiscal general, Roger Mariaca, confirmó que tras su inasistencia a la audiencia cautelar, se activaron los mandamientos de aprehensión para un sujeto que, según las investigaciones, operaba como nexo externo para vulnerar la seguridad en el aeropuerto de Viru Viru.

Sin embargo, bajo la lupa de La Mesa de Análisis, la verdadera bomba informativa es la apertura de procesos contra dos efectivos policiales por presunta concusión e incumplimiento de deberes. No se trata de agentes de parada: uno de ellos desempeñó funciones dentro del mismo Ministerio de Gobierno y el otro pertenecía a una unidad estratégica de inteligencia, lo que confirma que el Caso Maletas tenía infiltrados de alto nivel.

La sospecha de que el uniforme servía para cobrar "peajes" y limpiar evidencias desde el inicio del escándalo es ahora una línea oficial de investigación. El Ministerio Público admite que hubo irregularidades en el manejo inicial del caso hace un año, sugiriendo que estos "topos" policiales habrían usado su influencia para entorpecer la captura de los verdaderos peces gordos del tráfico de maletas.

Desde la otra acera, la defensa de otros implicados y sectores de la oposición cuestionan que estas órdenes de aprehensión lleguen con tanto retraso. Señalan que la "fuga" de Guliano era predecible y que investigar a policías que trabajaban en despachos de seguridad estratégica es una admisión de que el Caso Maletas creció bajo el amparo o la ceguera voluntaria de quienes debían combatirlo.

En el mismo proceso, la justicia ha ratificado la detención preventiva de Hébert Zeballos, denegando su libertad por el riesgo de fuga latente. Mientras unos permanecen en celdas, otros como Guliano desaparecen del radar judicial, alimentando la percepción de que en este entramado de sustancias controladas, los eslabones que saben demasiado siempre encuentran una puerta de salida abierta.

El uso indebido de influencias y la extorsión institucional dentro de la Policía Boliviana revelan que las mafias del narcotráfico no solo operan en las pistas de aterrizaje, sino que tienen tentáculos en las oficinas donde se diseña la seguridad del país. La infiltración de estos efectivos en unidades clave es el síntoma de un sistema de control que fue perforado por el dinero sucio de los cargamentos ilícitos.

Esta fase del Caso Maletas deja al descubierto que la lucha contra el crimen organizado en Bolivia enfrenta a su peor enemigo: la traición interna. Mientras el fiscal Mariaca promete avanzar en las investigaciones, la ciudadanía observa con escepticismo cómo los principales responsables logran evadir la justicia justo antes de ser sentados en el banquillo de los acusados.

El Dato de Cierre: Los policías investigados por el Caso Maletas tenían acceso a información privilegiada en el corazón de la seguridad estatal.


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