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- 2026-03-17
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El encuentro presidencial en Brasilia ha sellado tres tratados inmediatos que buscan, bajo la lupa de La Mesa de Análisis, dar un respiro a la economía boliviana a través de la integración energética.
El ministro de Planificación, Fernando Romero, confirmó que la prioridad es reactivar los flujos de inversión y el intercambio de carburantes y electricidad con el gigante sudamericano.
Acompañado de 10 ministros, el presidente Rodrigo Paz busca en Luiz Inácio Lula da Silva un aliado de peso para atraer divisas mediante la promoción turística compartida.
La estrategia es clara: conectar la Copacabana del Lago Titicaca con las playas de Río de Janeiro para incentivar que los recursos económicos fluyan entre ambas fronteras.
Desde la otra acera, los analistas observan con cautela que, aunque hay 17 acuerdos más en agenda, la ejecución real de estos pactos es lo que determinará si llegan los dólares esperados.
Uno de los puntos críticos es el equilibrio en la Amazonía, donde Bolivia pretende copiar el modelo brasileño de producir alimentos para el mundo sin destruir el medio ambiente.
La reunión bilateral de este lunes en Brasilia no fue solo diplomática; se trató de una mesa de negocios donde los temas estratégicos de energía marcaron el ritmo de la charla.
Este martes, la delegación boliviana se reúne con empresarios brasileños para intentar concretar inversiones en sectores que hoy sufren por la falta de liquidez.
Brasil mira a Bolivia como un socio necesario para la estabilidad regional, mientras que para el Gobierno de Paz, este pacto es un salvavidas político y económico necesario.
El éxito de estos tratados dependerá de la celeridad con la que se pase de la firma de papeles a la inyección de capital en las reservas del Banco Central.
El ministro Romero destacó que el intercambio cultural y religioso hacia la Virgen de Copacabana será el motor principal para el nuevo flujo turístico bilateral.