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- 2026-03-17
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Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha activado un plan de compensación que, en la práctica, es un embudo financiero para miles de propietarios afectados.
El anuncio de pagar a los primeros 2.049 beneficiarios se lee, bajo la lupa de La Mesa de Análisis, como una maniobra para desactivar la presión social sin resolver el fondo del desastre.
Mientras la estatal petrolera celebra el inicio de los pagos, la realidad es que más de 9.400 reclamos ya han sido registrados formalmente en todo el país.
El presidente de YPFB, Yussef Akly, admitió que solo este pequeño grupo ha completado el "laberinto digital" de documentos, dejando al 80% de las víctimas en la incertidumbre total.
Desde la otra acera, los choferes de base denuncian que las exigencias técnicas para demostrar el daño por carburantes desestabilizados son una barrera para no pagar.
La firma de un acta con la Federación 1ro de Mayo en La Paz busca "limpiar" la imagen de la estatal, pero no define montos específicos ni fechas para el resto de los afectados.
El sistema de registro (SREC) cerrará el 31 de marzo, lo que significa que miles de conductores están en una carrera contra el tiempo para no quedar fuera del presupuesto.
Llama la atención el silencio absoluto sobre el monto total de la estafa, ya que el Gobierno se niega a revelar cuántos millones de bolivianos costará este error de logística.
Los mecánicos y talleres autorizados reportan que el daño en inyectores y bombas de combustible es masivo, superando por mucho las "migajas" de compensación proyectadas.
La tregua con los transportistas es frágil; los dirigentes advirtieron que, si el dinero no llega a las manos de los dueños, los bloqueos retornarán de forma inmediata.
YPFB ha habilitado una línea de orientación, pero los usuarios reportan que el asesoramiento no garantiza la aprobación del pago por los daños mecánicos sufridos.