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- 2026-03-09
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El presidente Rodrigo Paz arribó este lunes al Aeropuerto Internacional de El Alto tras participar en la cumbre "Escudo de las Américas" en Miami. Su llegada marca el inicio de una ofensiva diplomática sin precedentes, diseñada para reinsertar a Bolivia en el sistema financiero internacional tras décadas de alineamiento con ejes ideológicos que, según el mandatario, dejaron al país con las arcas vacías.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis de Hoybolivia, este giro estratégico busca capitalizar la cercanía con la administración de Donald Trump para abrir puertas en otros mercados clave. La urgencia no es solo política, sino de supervivencia económica, ya que el Gobierno necesita demostrar solvencia ante organismos multilaterales y captar inversión extranjera directa para frenar la crisis de divisas y la escasez de carburantes.
La agenda del mandatario no da tregua; este miércoles se trasladará a Chile para la posesión del presidente electo José Antonio Kast. Este encuentro es fundamental para normalizar las relaciones bilaterales y discutir temas de conectividad y energía que han estado congelados por años, buscando una salida práctica a las necesidades logísticas del comercio exterior boliviano.
Desde la otra acera, sectores críticos observan con cautela este acercamiento al bloque conservador regional, advirtiendo que la soberanía podría verse comprometida por condicionamientos externos. No obstante, el Ejecutivo insiste en que la política de "Bolivia al mundo" es la única vía para atraer los capitales que los anteriores socios estratégicos ya no proporcionan al país.
El jueves 12 de marzo, el país recibirá la visita oficial del Rey de España, Felipe VI, un hito que refuerza el vínculo con la Unión Europea. Esta visita se interpreta como un espaldarazo a la seguridad jurídica que el nuevo Gobierno intenta proyectar, facilitando que empresas españolas vean en Bolivia un destino seguro para sus inversiones en infraestructura.
Posteriormente, entre el 13 y 19 de marzo, Paz sostendrá un encuentro bilateral con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. El objetivo central es asegurar la venta de excedentes energéticos y coordinar proyectos de integración física que permitan a Bolivia consolidarse como el corazón integrador de Sudamérica, dejando atrás el aislamiento comercial.
Durante su estancia en Estados Unidos, el jefe de Estado también participó en conversatorios sobre libertad económica, donde expuso la situación de quiebra técnica recibida de la anterior gestión. Su discurso se centró en la necesidad de "trabajar entre todos" para sacar la patria adelante, apelando al pragmatismo económico por encima de las consignas partidarias.
La participación boliviana en el Escudo de las Américas ha generado una expectativa alta sobre la cooperación en seguridad y lucha contra el tráfico de sustancias controladas. Se espera que estos acuerdos faciliten el flujo de créditos blandos destinados a la modernización de las fuerzas del orden y el control de fronteras, áreas críticas para la estabilidad nacional.
En el ámbito interno, el sector empresarial ha recibido con optimismo esta "semana diplomática", esperando que los acuerdos con Chile y Brasil alivien la presión sobre los costos de importación. La meta es clara: transformar las fotos protocolares en contratos de inversión que generen empleos y estabilicen el valor de la moneda nacional frente al dólar.
Finalmente, el retorno de Paz simboliza un cambio de era en las relaciones exteriores de Bolivia, donde el pragmatismo occidental parece ser la brújula oficial. El éxito de esta gira se medirá en la capacidad de convertir la credibilidad recuperada en recursos tangibles que lleguen al bolsillo del ciudadano común antes de que la inflación se dispare.
El Dato de Cierre: El presidente confirmó que más de 3 millones de bolivianos migraron al exterior en los últimos 20 años, una cifra que planea revertir mediante la apertura económica y la seguridad jurídica que busca en esta gira.