Sábado 07 de marzo 2026

Desabastecimiento crítico en el oriente

Asosur denuncia que YPFB miente sobre el abastecimiento en la capital cruceña



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La Asociación Departamental de Surtidores (Asosur) de Santa Cruz lanzó una dura advertencia al confirmar que el 90% de las estaciones de servicio siguen vacías, desmintiendo los reportes oficiales de normalidad. Pese a las promesas de YPFB sobre despachos masivos desde la madrugada, la realidad en los surtidores es de parálisis total, dejando a miles de usuarios varados en busca de carburantes que simplemente no llegan a las mangueras.

Esta crisis de suministro surge bajo la lupa de La Mesa de Análisis, donde las excusas sobre la "incorporación de aditivos" se perciben como una cortina de humo para ocultar la falta de liquidez o stock real. Mientras la estatal petrolera asegura haber despachado 2 millones de litros, la gerencia de Asosur confirma que la planta privada Discar no liberó ni una sola cisterna, rompiendo el compromiso de inyectar el combustible necesario para frenar la emergencia.

El desarrollo del conflicto técnico revela una discriminación operativa contra Santa Cruz, siendo el único departamento afectado bajo el pretexto de ser "pionero" en el uso de nuevos aditivos. La demanda diaria de la región exige al menos tres millones de litros, pero la oferta de YPFB ni siquiera alcanza los dos millones pactados, lo que profundiza el desabastecimiento y genera un mercado negro de reventa que golpea la economía popular.

Desde la otra acera, los transportistas y sectores productivos califican el silencio de las autoridades como un sabotaje al motor económico del país. Denuncian que la falta de transparencia sobre las condiciones visuales y técnicas del nuevo combustible con aditivos genera desconfianza, ya que no se ha socializado cómo afectará este producto a los motores, sumando incertidumbre a la ya crítica escasez de carburantes.

Susy Dorado, gerente de Asosur, fue contundente al señalar que el perjuicio comenzó el 2 de marzo y que, hasta el cierre de esta jornada, la situación es de abandono institucional. La exigencia de pruebas fotográficas y técnicas sobre el estado de la gasolina es una medida de protección ante posibles reclamos futuros por daños mecánicos, ante una estatal que parece improvisar fórmulas sobre la marcha para tapar el bache logístico.

La parálisis del 90% de los surtidores cruceños no solo afecta el transporte, sino toda la cadena de suministros que depende del flujo constante de energía. El incumplimiento de los despachos desde plantas estratégicas demuestra una ruptura en la cadena de mando de YPFB, donde las promesas de los gerentes nacionales de comercialización no se traducen en cisternas circulando por las carreteras, alimentando la indignación ciudadana.

En conclusión, el panorama para Santa Cruz es de una "sequía" forzada que amenaza con paralizar la ciudad si no se restablecen los envíos de forma inmediata. La falta de honestidad de YPFB sobre la capacidad real de entrega y el uso de tecnicismos sobre aditivos solo confirman que la crisis energética ha superado la capacidad de respuesta del Gobierno, dejando a los surtidores como cáscaras vacías.

El Dato de Cierre: Santa Cruz necesita 3 millones de litros diarios de carburantes, pero YPFB no logra entregar ni el 60% de esa cuota.


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