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- 2026-01-26
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Una colosal tormenta invernal convirtió 2.100 kilómetros de la potencia del norte en un cementerio blanco, dejando 29 fallecidos y a miles atrapados en el frío absoluto. Desde Arkansas hasta Nueva Inglaterra, el hielo fracturó la red eléctrica, dejando a más de 690.000 hogares a oscuras con térmicas de -31°C.
En Misisipi, la peor tormenta desde 1994 dejó escenas de guerra con árboles arrancados y comunidades aisladas. El caos aéreo superó registros de la pandemia con 8.000 vuelos cancelados, mientras el Servicio Meteorológico Nacional advierte que una nueva masa de aire ártico ya está en camino.
Nueva York y Pittsburgh enfrentan acumulaciones de hasta 50 centímetros que han sepultado vehículos y forzado el cierre total de escuelas. La tragedia escala con reportes de cuerpos hallados bajo la nieve en Kansas y Tennessee, confirmando la brutalidad de un clima que no da tregua a millones.
Las autoridades temen que la cifra de víctimas aumente mientras las familias huyen a hoteles para salvar a sus hijos del congelamiento. La vulnerabilidad de la infraestructura estadounidense ha quedado expuesta ante una naturaleza que, por ahora, parece no tener intención de detenerse.
El mundo observa cómo la mayor potencia colapsa ante un termómetro que no conoce de fronteras ni privilegios.