Miércoles 07 de enero 2026

Acefalía en Miraflores: Delcy Rodríguez asume el mando administrativo, la oposición reclama la presidencia

El laberinto del poder en Venezuela: ¿Quién manda tras la captura de Nicolás Maduro?



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La captura de Nicolás Maduro ha sumergido a Venezuela en una crisis de gobernabilidad sin precedentes. Según el artículo 233 de la Constitución Bolivariana, ante la "falta absoluta" del presidente, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez debe asumir el cargo de forma temporal. Rodríguez ya ha tomado el control de los medios estatales para exigir una "prueba de vida" y llamar a la resistencia, intentando mantener la cohesión de una estructura chavista que hoy se siente descabezada.

Sin embargo, la legitimidad de Rodríguez es disputada frontalmente. Líderes regionales como el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y figuras de la política española ya han reconocido a Edmundo González Urrutia como el presidente legítimo, basándose en los resultados electorales de julio de 2024. Para la oposición y gran parte de la comunidad internacional, el gobierno de Maduro era de facto, por lo que la sucesión constitucional debería recaer en el ganador de los comicios y no en la vicepresidencia designada.

En las calles de Caracas impera un "silencio sepulcral" y un estado de sitio no oficial. Mientras la cúpula militar liderada por Vladimir Padrino López califica el operativo como una "criminal agresión", no ha quedado claro si las fuerzas armadas sostendrán a Rodríguez o si facilitarán una transición hacia el liderazgo de González y María Corina Machado. La falta de un pronunciamiento contundente del Alto Mando Militar sobre la cadena de mando sugiere una fractura interna en proceso de definición.

Para Bolivia, este vacío de poder es crítico. El gobierno de Rodrigo Paz ya ha dado un giro diplomático al respaldar el "restablecimiento democrático", lo que implica un desconocimiento de la continuidad chavista bajo Delcy Rodríguez. La incertidumbre sobre quién controla las refinerías y los activos de PDVSA pone en riesgo los acuerdos energéticos regionales, obligando a los países del Cono Sur a buscar alternativas de suministro ante la parálisis administrativa en Caracas.

¿Qué significa esto para Venezuela?

    Dualidad de Poder: Venezuela operará bajo dos "gobiernos" en disputa, lo que congelará cualquier trámite comercial o diplomático oficial durante los próximos días.

    Incertidumbre en Combustibles: La acefalía en PDVSA podría detener las exportaciones de crudo, presionando al alza el precio de la gasolina a nivel internacional y afectando los costos de transporte en Bolivia.

    Riesgo de Conflicto Interno: La falta de un mando único aumenta la probabilidad de enfrentamientos entre milicias leales a Rodríguez y grupos que apoyan a la oposición, lo que podría generar una nueva crisis de refugiados en la región.


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