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- 2026-10-30
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RT.- El covid-19 ya se ha cobrado más de cuatro millones de vidas en todo el mundo desde el inicio de la pandemia, según los registros, pero la cifra real de víctimas mortales a causa de esa enfermedad podría ser mucho mayor, comunicó este miércoles el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.
"El mundo se encuentra en un punto peligroso en esta pandemia. Acabamos de superar el trágico hito de cuatro millones de muertes registradas por covid-19", dijo Ghebreyesus durante una conferencia de prensa en Ginebra (Suiza).
También criticó la inequidad existente en las campañas de vacunación entre los países ricos y pobres, e instó a una mayor colaboración internacional para combatir la pandemia "desde un punto de vista moral, epidemiológico y económico".
"Algunos países con una alta cobertura de vacunación planean aplicar dosis de refuerzo y están levantando las restricciones, o flexibilizándolas, como si la pandemia ya hubiera terminado", censuró el jefe de la OMS. Sin embargo, debido a las variantes del covid-19 más contagiosas y la "sorprendente desigualdad" en la vacunación, muchas naciones "en todas las regiones del mundo están experimentando fuertes aumentos de casos de coronavirus y hospitalizaciones", agregó.
También indicó que "en esta etapa de la pandemia, el hecho de que millones de trabajadores sanitarios y asistenciales no hayan sido vacunados resulta abominable".
El jefe de la OMS señaló que la próxima reunión de los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20) esta semana es otra oportunidad crucial, y exhortó a los líderes mundiales a tomar medidas urgentes para proporcionar el financiamiento necesario para incrementar la manufactura y distribución equitativas de las herramientas sanitarias con el propósito de poner fin la fase aguda de esta pandemia.
Eso ha provocado una "grave escasez de oxígeno y tratamientos", lo que a su vez "está ocasionando una ola de muertes en partes de África, Asia y América Latina". "El nacionalismo de las vacunas, donde un puñado de países tienen la mayor parte [de los fármacos], es moralmente indefendible y una estrategia de salud pública ineficaz contra un virus respiratorio que está mutando rápidamente y se está volviendo cada vez más eficaz para pasar de persona a persona", concluyó Ghebreyesus.