Viernes 27 de febrero 2026

Entregados a Putin



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El presidente Luis Arce tuvo una conversacin muy corta con Vladimir Putn el viernes de la semana pasada, cuando la Corte Penal Internacional dict la orden de detencin contra el ruso que est destruyendo Ucrania.

Hablar con el Hitler del siglo XXI no es un motivo de orgullo, pero Arce lo tom as y dijo que en la charla toc temas de las relaciones bilaterales del campo comercial, energtico y otros, pero no de derechos humanos.

A muchos bolivianos les hubiera gustado que Arce le preguntara por qu orden el bombardeo de aldeas infantiles en Ucrania y, sobre todo, por qu mantiene la poltica de deportar a nios de ese pas a zonas ocupadas por el ejrcito ruso.

No necesitaba decir mucho Arce, porque Putin sabe que cuenta con el apoyo de Bolivia en las Naciones Unidas, como se ha demostrado en todas las ocasiones en que la comunidad internacional se propuso condenar los crmenes de guerra por los que ahora la CPI quiere llevarlo a la crcel.

Bolivia vota en la ONU a favor del genocida, con el argumento de que el ataque no provocado que lanz Putn sobre Ucrania en febrero del ao pasado fue un acto de defensa.

Ms o menos como la invasin chilena de territorio boliviano en 1879, tambin no provocada, y que era la base de la defensa de la causa boliviana respecto de aquella invasin.

Todo indica que la derrota de la causa boliviana en La Haya, derrota preconcebida por el MAS, hubiera sido hecha para justificar este cambio de poltica externa boliviana, que ahora aplaude las invasiones armadas. Fue la entrega total a los rusos.

La Bolivia del proceso de cambio aplaude la invasin de Putn y tambin la invasin chilena del territorio boliviano. Es una actitud coherente.

Bombardear ciudades es algo que hizo Hitler en la segunda guerra mundial y lo hace ahora Putin en Ucrania, para regocijo de los gobernantes bolivianos.

El politlogo Joseph Humiri, de origen boliviano, asegura que Bolivia es una pieza clave para la transnacional encabezada por Rusia y China que se propone encender la tercera guerra mundial.

Los pases de la regin, dice Humiri, no toman con seriedad la amenaza que representa este frente poltico, este eje del mal, que desafa a las democracias occidentales.

La planta nuclear que Rusia est construyendo en El Alto esencial en la estrategia de las potencias del eje del mal en toda esta regin.
La entrega del litio a China y de las tierras raras a Rusia son gestos de sometimiento que los actuales gobernantes bolivianos tendrn que explicar cuando se haya restablecido la democracia en Bolivia, y con ella la justicia.

Siglo21bolivia.com