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El ministro de justicia, Ivn Lima, tendra que ser tomado como un ejemplo de dedicacin, que otros ministros deberan emular.
Lo nico que falta es que alguien le explique mejor cules son sus tareas para que no siga dando golpes sin ton ni son, y su entrega sea til para el pas.
Se levanta muy temprano y se lanza a hacer lo que, en su criterio equivocado, es su responsabilidad, y lo hace con tanto esmero que es una envidia, pero tambin una lstima, porque es un esfuerzo al fsforo.
Si los burcratas masistas tuvieran la mitad, o la cuarta parte, de ese impulso, en este momento nadie estara pidiendo la renuncia del presidente Luis Arce.
Alguien con mala intencin le ha dicho que su labor consiste en ordenar procesos legales contra los ciudadanos que critican al gobierno o que hubieran sugerido que alguna autoridad dimita y sea reemplazada por alguien ms eficiente.
Esa persona que le ha aconsejado actuar de manera equivocada quiz lo haya hecho para que el presidente, quien debera juzgar el desempeo de sus ministros todos los das, lo cambie.
Es probable que el presidente Arce no tenga mucho tiempo para evaluar la labor de sus ministros porque tiene que ocuparse de cuidar que el dictador, que vive en el Chapare, lo sobrepase demasiado.
Seguramente dir el presidente que primero estn sus propios intereses y su propio cargo, antes que ver el inters y la permanencia de sus ministros.
Entonces, sin que nadie se lo haya hecho notar, el ministro sigue muy afanoso, con todo su vigor, haciendo y diciendo cosas sin sentido. Que hay que iniciar juicio a tal persona porque sugiri que el cocalero renuncie, o tal otra porque hizo lo mismo con el presidente Arce.
No, ministro, le tendra que decir alguien, su rol, su papel en el aparato administrativo del Estado boliviano es otro. Usted tiene que ocuparse de garantizar que la justicia funcione bien, que nadie, pero nadie, se atreva a presionar a los jueces. Es cierto, esos jueces fueron elegidos por el masismo, pero no por ello tienen la obligacin de ser tan pero tan sumisos a los intereses de ese partido. Y recordar a esos jueces que ellos tambin deberan defender sus propias imgenes, pensando en la tica y quiz tambin en la reputacin que estn dejando para l mismo y su familia.
Por ejemplo, tendran que poner en libertad a la seora Jeanine, porque ella ya les ha dicho que no es una cobarde, como otros, para escapar.
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