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Uno de los problemas polticos ms grandes de la ltima dcada, en el vecindario latinoamericano, es la corrupcin pblica. Ella est asociada principalmente a los regmenes populistas que gobernaron la regin. Los socialistas salieron ms pillos que los neoliberales, fue otra dcada prdida para nuestra atribulada patria grande.
Segn el Banco Mundial, la corrupcin es sin duda el mayor obstculo para el desarrollo econmico y social de un pas. Su ejercicio no solo menoscaba los recursos que el Estado utiliza para satisfacer las necesidades de sus habitantes; tambin desincentiva la realizacin de inversiones, frena el desarrollo econmico, perpetua los niveles de pobreza, promueve la ineficiencia, la inestabilidad y la violencia. No en vano, existe una correlacin positiva entre el nivel de transparencia de un pas y su puesto en el ndice Global de Competitividad del Foro Econmico Mundial. A mayor control de la corrupcin, mayor el nivel de competitividad (compite.com.co).
En buena medida, la corrupcin pblica es culpable que nuestros pases sean del Tercer Mundo. Hemos sido yetas con nuestra clase poltica!, la corrupcin y el caudillismo, nos tienen postrados. Desgraciadamente, la escasa cultura democrtica de nuestros pueblos, no nos ha permitido extirpar esta lacra.
En Bolivia la situacin es peor que la media regional. La cletopcracia de la ltima dcada ha sido pica. Durante este periodo se ha dado el caso de corrupcin ms grande de la historia boliviana: El Fondo Indgena, la reserva moral de la humanidad; como la llamo Evo Morales, mostr su verdadero rostro.
Estos gobiernos populistas fueron privilegiados por el destino. El Sper Siclo de las materias primas; que hizo llover dlares como nunca en la historia de la regin, debi servir para sacar a nuestros pases de la postracin. Infelizmente, los nicos que salieron de la postracin fueros sus cochinos bolsillos.
Qu paradoja!, la plata capitalista que tanto denigran, fue su mejor aliada, esa es la realidad. Aquello que tuvieron un modelo econmico, es puro cuento chino, las bases neoliberales no fueron cambiadas; e incluso los propios ministros eran parte de la burocracia neoliberal.
El amor al dinero que revel el populismo fue brutal. Pronto se rodearon de todos los lujos capitalistas: trajes de alta costura, aviones de supe lujo, comidas gourmet, autos que nunca soaron tener.
Ya no podan ni amarrarse los zapatos! No hay peor capitalista que el izquierdista converso.
Y mientras tanto seguimos en el Tercer Mundo, a la espera de gobernantes honestos, que nos saquen del subdesarrollo.
jimiortiz@cotas.com.bo