Martes 24 de marzo 2026

Escándalo en el ente gestor

¿Privilegios de 1956?: La COB defiende la presidencia de un minero en la CNS



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La Central Obrera Boliviana (COB) ha cerrado filas en torno a la designación del dirigente minero Whodin Caracila como presidente del Directorio de la Caja Nacional de Salud (CNS), desatando una nueva tormenta política. El ejecutivo de la entidad matriz, Mario Argollo, justificó este nombramiento asegurando que la "cuota" de poder obrero en el ente gestor es un derecho histórico que data de su fundación en 1956 y que no está sujeto a criterios de mérito médico.

Esta postura revela una preocupante priorización del control sindical sobre la eficiencia técnica en el sistema de salud más grande del país. Mientras los afiliados padecen la falta de medicamentos y filas interminables, la dirigencia de la COB se atrinchera en sus privilegios históricos, desafiando cualquier intento de profesionalizar la administración de los recursos que aportan los trabajadores bolivianos.

En declaraciones a Erbol, Argollo demandó que las autoridades de Gobierno que criticaron el perfil de Caracila pidan una disculpa pública por emitir criterios que calificó como "despectivos y discriminatorios". El dirigente argumentó que la labor en la presidencia del directorio es estrictamente de fiscalización y "no tiene nada que ver con la parte médica", minimizando el impacto de la gestión técnica en la crisis hospitalaria.

La polémica creció tras las críticas de parlamentarios y sectores sociales que cuestionaron a la ministra de Salud por posesionar a un dirigente minero en un cargo estratégico de la CNS. Para los detractores, la administración de la salud pública no puede ser un botín político ni un trofeo sindical, especialmente cuando la institución arrastra décadas de ineficiencia y denuncias de corrupción.

Sin embargo, para la cúpula cobista, cualquier cuestionamiento a la idoneidad de sus cuadros es visto como un ataque al sector minero. Argollo afirmó que "la historia es muy diferente a la que tratan de desinformar al pueblo", apelando a la narrativa de 1956 para blindar un cargo que maneja millones de bolivianos en presupuestos destinados a la atención médica nacional.

Esta tensión interna pone en evidencia la fragilidad de la gestión de la salud en Bolivia. La CNS parece atrapada en una lógica de poder de hace 70 años, donde la logística de insumos y el acceso a carburantes para el transporte de ambulancias quedan relegados ante la urgencia de satisfacer las cuotas de poder de los gremios.

La exigencia de "respeto" por parte de la COB suena a una advertencia directa hacia los ministros que osen tocar sus enclaves de poder. Con una Caja Nacional de Salud al borde del colapso, el debate ya no es sobre la historia de 1956, sino sobre si la salud de los bolivianos seguirá siendo la moneda de cambio para mantener la paz social con la dirigencia minera.

El Dato de Cierre: La Caja Nacional de Salud atiende a más de 3 millones de asegurados en todo el país, operando con un presupuesto que supera al de varios ministerios juntos, pero bajo una administración criticada por su falta de transparencia.


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