A un mes del verificativo de las elecciones presidenciales y, cuando el resultado de stas constituye uno de los acertijos ms difciles de descifrar, creemos que dicha tarea sera posible si nos remontamos a la historia y comparamos las circunstancias polticas que prevalecen actualmente en nuestro continente, con aquellas que se suscitaron en el Brasil en la dcada de los 70, especialmente con los hechos desvelados por documentos secretosrecientemente desclasificados y redactados por el ex consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, donde el ex presidente Nixon, en reunin celebrada con el Gral. Garrastazu Mdici, un 9 de diciembre de 1971, seal: tenemos que intentar evitar nuevos Allendes y Castros e intentar revertir estas tendencias filo comunistas pues, donde vaya el Brasil, ir Sudamrica para luego acotar: Hay muchas cosas que, como pas sudamericano, Brasil puede hacer y Estados Unidos no. Dicha encomienda imperial fue rpidamente aceptada por el dictador militar, ya quesemejaba unpremiopor su xito obtenido un mes antes, al derrocar al gobierno de Juan Jos Torres y al incipiente connato socializante que se estaba gestando en Bolivia.
Una vez concluida la labor de limpieza, los propios militares brasileos dieron paso a la democracia, operacin a la cual se adscribieron las dems dictaduras de la regin, confirmando lo premonitorio de las frases vertidas por el ex presidente norteamericano, e iniciando la era de los populismos democrticos creada e impulsada por el tantas veces mencionado Foro de Sao Paulo, para la instauracin de regmenes que vienen gobernando, desde hace varios aos, pases como Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Uruguay y la Argentina.
Sin embargo, a escasos 30 das de las elecciones brasileas, un escndalo de corrupcin denunciado por un ex ejecutivo de Petrobras, involucra a la cpula del gobierno de ese pas y a sus parlamentarios, en la comisin de cohecho con esa empresa petrolera. A ello se suman casos como: el narcotrfico y la indisimulada presencia de movimientos islamistas diseminados por Chvez en varios puntos del Brasil, con vinculacin directa a los que estn sembrando el terror en Iraq y Siria; hechos que estn decretando el final del modelo implantado por Lula da Silva y complementado por Dilma Rousseff.
Hoy resulta sintomtico que con esa fraterna nacin vecina, con la que nos une la frontera ms extensa de nuestro territorio e innumerables vnculos de ndole comercial, no tengamos relaciones diplomticas normales y, por el contrario, se sumendiariamente centenas de desterrados polticos; una creciente actividad del narcotrfico e inslitos impasses como: la detencin por ms de un ao del senador Pinto en su embajada en La Paz, la ampliacin del beneficio de refugiado al ex fiscal Sosa y muchos otros temas que enervan esarelacin.
De acuerdo a todas las encuestas, el prximo da 5 de octubre las elecciones presidenciales revertirn dicho fenmeno, con el cambio hacia un nuevo sistema. La candidata Marina Silva es una de esas revelaciones que, de ganar los comicios, deber dejar de lado su pasado socialista y gobernar, al igual que Ollanta Humala en el Per, con todas las fuerzas de la industria, del comercio, del beneplcito militar y del tan denostado imperio norteamericano. Slo falta saber si dicho evento anticipar tambin, siete das ms tarde, el resultado de nuestras elecciones.