No cabe duda que las crisis son verdaderas oportunidades, develan la capacidad de reaccin que se tiene frente a ellas y exigen el temple para resolverlas. Desde la nacionalizacin de nuestros recursos naturales no hubo da en que no se nos recuerde que el agua es un derecho bsico, individual y colectivamente inalienable, que en el ao 2010 fue reconocido por las Naciones Unidas como patrimonio vital de la humanidad. Sin embargo, con semejante cantidad de ttulos y virtudes, el agua sigue brillando por su ausencia en extensas zonas de nuestra capital, donde vemos con espanto un enorme nmero de vecinos del distrito 13 y de Cotahuma, entregados a la ardua tarea de bloquear las vas de ingreso y salida de la ciudad, en demanda del lquido elemento.
A varios aos de esa fiebre nacionalizadora sentimos, con resignacin de ovejas violadas, cmo los paceos no nos opusimos a la estatizacin de Aguas del Illimani, una medida demaggica, esencialmente poltica y maquillada como descolonizadora, que tuvo como principal objetivo proyectar hasta el Ministerio de Aguas a un Sr. Mamani, por entonces presidente de las juntas vecinales del Alto, y luego Play Boy andino exhibicionista, mritos suficientes para estampar su apellido en la empresa que naca a la libertad. El resultado final de su hazaa fue liberar a la empresa francesa de su responsabilidad de administrar y dotar de agua a la ciudad de La Paz y El Alto, y transferirla a manos del Estado que, hasta nuestros das no ha logrado solucionar esos problemas de abastecimiento.
An yace en nuestra memoria la ltima calamidad que se vivi en esa empresa ya estatal, al tratar de resolver la ruptura de una conexin en Hampaturi, que provee de agua a media La Paz. En dicha ocasin, como producto de las intensas lluvias cadas en esos das, que ocasionaron un deslizamiento y el consecuente corte de la provisin de agua, fueron nada ms ni menos que 25 las zonas afectadas y ms de 200.000 los habitantes perjudicados.
Hoy el problema radica en el incumplimiento de un compromiso firmado el 2007 y refrendado el 2009, entre las autoridades de EPSAS y del Ministerio de Medio Ambiente y Agua para construir una nueva represa de agua, una planta de tratamiento y la instalacin primaria de redes de suministro. Dicho proyecto, denominado Chuquiaguillo, demanda una inversin de 42 millones de dlares, que ya habran sido otorgados por la Corporacin Andina de Fomento, sin embargo, a pesar de ello, no se vislumbra una solucin inmediata.
Lo curioso es que, una vez que las empresas transnacionales se fueron y en su lugar llegaron los administradores criollos, no se percibe solucin alguna para el suministro de agua. Por el contrario, aquellos que utilizaron a la empresa para erigir sus pedestales de la Agenda de Octubre, desaparecieron al igual que el lquido elemento. Sera interesante convocarlos ante la actual caresta, para que con el mismo valor, coraje y gallarda que observaron a tiempo de ocupar y desalojar a los franceses, como los vietcongos en Dien Bien Phu, ataquen a los actuales burcratas y decidan de una vez normalizar el suministro a la poblacin de las tan esperadas aguas benditas del Mamani.