Durante aos he observado el comportamiento de estos dos importantes conceptos, que hacen a la vida de la nacin y a la de los ciudadanos. En buena medida, la felicidad del pueblo depende de que ellos anden de la mano.
En Bolivia, y en varios otros pases, tica y Poder poltico estn profundamente divorciados. Lo fue ayer, lo es hoy, y todo indica que lo ser maana. No tengo duda que la vida no me alcanzar para ver un autntico cambio.
A principio de siglo le una entrevista en el peridico El Pas de Espaa, titulada: El desafo del siglo es que la tica llegue al poder, realizada a la catedrtica de Filosofa de la Universidad de Valencia Adela Cortina. Deca en partes salientes: Desde diversos sectores nos estamos dando cuenta que son importantes una serie de elementos morales que a veces se haban despreciado. A mayor poder, menos tica? Desgraciadamente es as. Creo, como los viejos anarquistas, que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. Uno de los grandes desafos del siglo XXI es conseguir que la gente que tenga poder tenga tambin tica. Que la tica llegue al poder ser parte de la salvacin de la humanidad.
Sabias palabras de la catedrtica. El desprestigio de la clase poltica gobernante se debe a este dficit tico, en los altos, medios y bajos mandos. Los recurrentes escndalos de corrupcin que vivimos hoy en Bolivia, muestran que la tica no lleg al poder.
La decadencia de la clase poltica tradicional y sus partidos, permiti que se instrumentalice la representacin ciudadana de un hombre un voto, con la superposicin de los llamados movimientos sociales, desvirtuando con ello la democracia. Los movimientos sociales no son ms que grupos corporativos con intereses particulares, como los cocaleros del Chapare, que nada tiene que ver con los intereses superiores de la Patria. Con esta frmula, el remedio fue peor que la enfermedad.
No hay democracia verdadera sin partidos polticos. Necesitamos una nueva clase poltica, meritocrtica, ilustrada, de buen corazn, que sea amada y respetada por su pueblo. Es necesario tambin tener funcionarios pblicos institucionalizados, con una vida intachable y que provengan de familias pobres o ricas, no importa, pero con ascendencia honorable.
Para Platn el gobernante tena que ser bueno y justo, dispuesto a beneficiar a la mayora de los ciudadanos y no a un grupo reducido.
Solo los hombres de espritu noble pueden resistir las tentaciones del poder.
En Bolivia hemos tenido revoluciones de izquierda, de derecha y populistas, pero seguimos en el Tercer Mundo. Lo que necesitamos es una revolucin en la tica, sta si ser una revolucin verdadera.
Precisamos reivindicar la noble carrera de la poltica como una profesin de servicio honesto, sabio y diligente. Por suerte tenemos algunas buenas semillas entre nuestros polticos, aunque son todava golondrinas que no pueden hacer verano. Eso s, lo primero es reconciliar la tica con la poltica, o como dice la catedrtica espaola, la tica tiene que llegar al poder.
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