Sábado 17 de octubre 2026

Des-cuentos



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Las leyes de la economía se imponen por encima de los deseos o de las buenas intenciones. Asuntos relacionados con el salario, por ejemplo, tienen que analizarse en el contexto de los costes de producción. Un incremento del salario, tiene dos efectos inmediatos: incremento de precios, lo cual no siempre es posible o disminución de los beneficios, lo que puede convertir a la inversión en “no atractiva”, es decir una rentabilidad no esperada en relación a la inversión efectuada mata esa inversión.

Es decir, lo que debe esperarse, es que una variación positiva en la producción mejore la rentabilidad y por tanto haga posible mejorar el salario. En otras palabras si la torta del ingreso no crece, no es posible repartir tajadas más grandes.

Con esta lógica neo-liberal, se manejó el salario. Simple pero efectiva. Y los masistas la rechazaban. Según ellos el salario debía reflejar el ingreso que permita al asalariado llenar toda su canasta familiar: alimento, vestido, vivienda, salud, recreo y educación. Sin importar si la producción podía o no solventar este parámetro. “Salario mínimo vital” Esta era la consigna.

Uno de los furiosos defensores de esta posición, renegado absoluto del neoliberalismo, sarcástico contestatario ante cualquier defensa del libre mercado, es el señor Felix Rojas, ahora en función de Ministro de Trabajo.

Como piensas actúa pues. Es lo mínimo que podemos exigir. Y resulta que en vez de practicar su evangelio, abjura de él, reniega de sí mismo y aplica la lógica neoliberal de rechazar un incremento salarial que le otorgue al trabajador un Salario Mínimo Vital.

No satisfecho con ello, decide descontar de sus haberes a los trabajadores que acatan la huelga y paro decididas por la COB. ¿Qué lo diferencia de los Ministros de Trabajo neoliberales?

Al MAS se le está yendo por el caño todo su discurso y ante los ojos del pueblo comienza mostrarse como lo que fue y es, un grupo de dirigentes sindicales sin norte ni sur, repletos de demandas y gritos de guerra huecos, sin ninguna idea de lo que es administrar un negocio y menos un país.

Por eso la urgencia de recomponer todo esto. Ya no es un  asunto de ideología, sino de intereses concretos y uno de ellos es el que está provocando las protestas: precios y salarios.

La recomposición debe partir desde las esferas gubernamentales. Tienen que convocar a un acuerdo nacional y declarar plena amnistía a los perseguidos políticos, ese es el primer paso para salvar la situación. Sobre la base de un proceso de pacificación social y seguridad política, es que se puede comenzar a recuperar la confianza y certidumbre en el futuro del país, luego vendrán las propuestas para recuperar la economía.